
Estados Unidos ha empleado drones tipo Predator para realizar labores de vigilancia y espionaje sobre territorios donde operan organizaciones criminales en México, entre ellas el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho.
De acuerdo con reportes periodísticos y fuentes de inteligencia, estos vuelos forman parte de operaciones destinadas a recopilar información estratégica, como movimientos, rutas, campamentos y posibles escondites de líderes criminales, sin intervención directa en tierra.
¿Qué tipo de drones son los Predator?
Los drones conocidos como Predator, en especial el modelo MQ-9 Reaper (también llamado Predator B), son aeronaves no tripuladas desarrolladas por la industria militar estadounidense para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
Entre sus principales características destacan:
- No llevan piloto a bordo; son controlados a distancia desde centros de mando.
- Pueden permanecer en el aire por más de 20 horas continuas.
- Operan a gran altitud, lo que dificulta su detección desde tierra.
- Están equipados con cámaras de alta resolución, sensores infrarrojos y radares capaces de identificar personas, vehículos y movimientos sospechosos en tiempo real.
¿Están armados los drones que sobrevuelan México?
Aunque el MQ-9 Reaper puede portar armamento en contextos militares, los drones utilizados para vigilar a los cárteles en México no han sido empleados con fines ofensivos. Su función principal ha sido la recolección de inteligencia, sin ataques ni operaciones armadas.
La información obtenida por estos vuelos es utilizada para análisis estratégico y, en algunos casos, compartida con autoridades mexicanas como parte de esquemas de cooperación en seguridad.
Un “ojo en el cielo” contra el narcotráfico
El uso de estos drones ha sido atribuido a agencias estadounidenses como la CIA y otras dependencias de seguridad, en el marco de acciones para monitorear a organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación, considerado uno de los grupos criminales más violentos y poderosos de México.
Estas operaciones han generado debate por temas de soberanía y cooperación internacional, aunque desde Estados Unidos se insiste en que se trata exclusivamente de misiones de inteligencia.