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El 16 de julio de 1969, Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins emprendieron su viaje a la Luna, en un mundo completamente distinto, antes del neoliberalismo y el fin de la Unión Soviética.

Hace 57 años inició la misión Apolo 11 rumbo a la Luna; hoy vivimos la era Epstein... el Mundial de Epstein

Y 57 años después... La humanidad dejó de soñar con conquistar las estrellas, con una clase burguesa cada vez más depredadora. (Cuartoscuro, EFE y Creative Cominos)

La Segunda Guerra Mundial había terminado apenas veinticuatro años antes y el planeta seguía viviendo bajo la sombra de un conflicto distinto. Ya no se combatía únicamente en trincheras o con ejércitos, lejos de Stalingrado y Normandía, de la Casa de Pavlov a las orillas del Volga, la cual describió Vasili Grossman en sus crónicas del Frente Oriental; la nueva disputa ahora se libraba, además de las junglas de Vietnam y de Camboya, en los laboratorios, en las universidades, en las fábricas de cohetes y, sobre todo, en el espacio.

Estados Unidos y la Unión Soviética protagonizaban la Guerra Fría, una confrontación ideológica que convirtió cada avance científico en una demostración de poder político y tecnológico. Militar y civilizatorio.

Qué tan lejanos se avizoran aquellos gobiernos, tanto capitalistas como socialistas, que se caracterizaban por su prometeísmo, en el sentido literal de Prometeo: había un ansia por tocar el fuego, mientras que garantizaban a su ciudadanía condiciones mínimas de bienestar. La UNAM se trataba de un motor de movilización social; Tlatelolco era un plan masivo de vivienda popular. Era la época del fordismo, de la industrialización, de la efervescencia de los 60, del anhelo de emancipación social, que murió con el golpe de Pinochet a Allende, y, por consiguiente, el inicio del neoliberalismo.

Si algo ha caracterizado las últimas cinco décadas es la falta de progreso, de crear algo nuevo culturalmente, véase Fredric Jameson, puro pastiche y regurgitación, repetición de lo que ya se vivió una y otra vez, repetir Star Wars Ad Infinitum, crearle nuevas secuelas o precuelas a El Señor de los Anillos, pese a que Tolkien lleve más de cincuenta años siendo huesos, acaso más bien polvo. The Strokes sonando a Television en la primera década de los dosmiles; Interpol, a Joy Division. Ahora, Geese imitando a The Strokes en pleno 2026. Cameron Winter, un nuevo Julian Casablancas, quien a su vez era un nuevo Lou Reed.

Este estancamiento inherente al neoliberalismo no sólo se refleja en los productos culturales, sino en la misma ciencia. La innovación científica que el capitalismo potencia, al mismo tiempo la limita: los avances tecnológicos, por ejemplo, un teléfono móvil, lejos de su potencialidad para comunicarnos sin importar la distancia entre naciones y continentes, una potencialidad emancipatoria inmanente, capaz de crear nuevas formas de retroalimentación, queda reducida a la producción de un nuevo modelo cada año de iPhone o Samsung, el cual es idéntico al anterior, salvo modificaciones epidérmicas o testimoniales. Una cámara con más pixeles para regalarle el cuerpo al algoritmo y a Palantir.

Con los avances médicos ocurre lo siguiente: modificar el ARN para vender más vacunas, pese a que el COVID arrase poblaciones enfermas y marginales. El proyecto Cybersyn, de Salvador Allende, de planificar la economía en tiempo real mediante el apoyo de la tecnología informática, lejos de ser desmantelado por el pinochetismo, devino en el internet actual: pornografía. Todos los relatos posmodernos son pornografía: sobrestimulación y ausencia de relato. ¿El cine de superhéroes? Pornografía: la misma diégesis, la trama es un pretexto para ver cuerpos sobre otros cuerpos. TikTok, más pornografía.

La Luna Hace 57 años inició la misión Apolo 11 rumbo al satélite terrestre. (Margarito Pérez Retana/Cuartoscuro)

De la era atómica... pasamos a la era Epstein y al Mundial del despojo

Si algo caracteriza a esta década pospandémica, es que es la era de Epstein: la Guerra de Irán es la Guerra de Epstein, el Mundial 2026 es el Mundial de Epstein; el sionismo quiere ver a Messi campeón, como expresó abiertamente Netanyahu, mientras Milei regala la tierra a la inversión extranjera, los ingleses, que no han devuelto las Malvinas, buscan ampliar la minería en el proyecto Filo Sur, en la región andina de San Juan, entre Chile y Argentina; mientras que BlackRock no sólo financia el genocidio en Gaza, sino que es de los mayores accionistas de McDonalds y Bank of America, dos de los principales patrocinadores de la Copa del Mundo de la FIFA, llevada a cabo en México, Canadá y Estados Unidos.

El Mundial de 2026 será rememorado por muchos capitalinos como el Mundial del despojo: una fiesta global que coincidió con el avance de la gentrificación, de plataformas como Airbnb y la expulsión silenciosa de miles de habitantes de sus barrios.

Se podría argüir que las nuevas misiones espaciales de la era Epstein-Trump hacia la Luna, como Artemis II, son un pastiche de las misiones espaciales de los 60: si Kennedy prometió llegar a nuestro satélite, en su sueño selenita antes de ser asesinado, Donald Trump, galardonado con el premio de la paz de la FIFA, promete lo mismo en esta era epstéinica, pero más grande, mejorado. Como las películas de Marvel.

Sí, el capitalismo es progresista y revolucionario, como señala el marxismo, permitió a la humanidad pasar de sociedades agrarias a sociedades industriales, pero es la clase burguesa, reaccionaria, la que impide el camino del capital a su socialización inmanente.

Nuestra burguesía, porque al igual que el proletario, es universal, alejada de todo sueño prometéico del Siglo XX, de llegar a la Luna o producir automóviles para todas las familias trabajadoras, actualmente piensa en devorar niños, abusar de menores en islas paradisíacas, bombardear palestinos, deportar mexicanos y un Palantir para vigilarnos a todos. Véase: Peter Thiel, quien es mencionado 2 mil 200 veces en los archivos de Jeffrey Epstein y amenaza, de forma semejante a Sauron con el anillo, con poner la Inteligencia Artificial contra toda la especie. Una IA para gobernarnos a todos, una IA para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.

Un día como hoy, de hace 57 años, sin embargo, la humanidad logró uno de sus mayores hitos científicos, acaso el más grande, quizá: mandó a tres seres humanos hacia la Luna, para luego alunizar en ella cuatro días después.

Parece una fecha lejana, pero fue 20 años antes de que nacieran los millennials, los de 1988, 1989 y 1990, quienes morirán, casi todos, sin hijos, tal vez en asilos, si tienen suerte; es probable que en las calles, en la indigencia; solos y desprovistos de prole no porque no quieran tener descendencia, sino porque padecen salarios precarios, falta de derechos laborales y falta de vivienda. Airbnb se apoderó de las ciudades. Y detrás de Airbnb... Blackrock, una de sus mayores accionistas.

No se trata de añorar un pasado fordista que nunca más regresará, como pretenden las tradwives, que promueven que la mujer pierda el derecho al voto, véase, Erika Kirk, ni a las ideas del supremacismo blanco que idealiza la década de los 50, porque había menos negros, musulmanes y mexicanos en las calles. O el trumpismo que fallidamente busca traer la manufactura industrial a su territorio. Se trata de recuperar, en especial la izquierda, la visión prometéica del futuro: que el fuego nos pueda pertenecer a todas y todos.

Porque si lo perdimos todo, en estos tiempos de guerra, lo único que nos queda es el futuro, aunque el neoliberalismo, como advirtieron los punks británicos en los años previos y durante los albores del tatcherismo, nos haya intentado negar el futuro.

Corrupción en la FIFA El Mundial 2026 se ha caracterizado por acusaciones de corrupción dentro del mundo del futbol. (EFE)

57 años de la misión Apolo 11: así retrató el suceso la prensa nacional

El 16 de julio de 1969 despegó la misión Apolo 11 desde Cabo Kennedy, en Estados Unidos, como parte del programa espacial de la NASA. El lanzamiento se llevó a cabo en medio de la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, después de que el presidente John F. Kennedy fijara en 1961 el objetivo de llevar a un ser humano a la Luna antes de finalizar la década.

La cobertura en México comenzó desde los primeros días del viaje. El 17 de julio de 1969, El Informador publicó en su portada el encabezado: “Vuelan ya sin problemas en dirección de la Luna”, con información sobre el avance de la misión mientras la nave se dirigía hacia su destino.

A bordo del Apolo 11 viajaban Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins. Tras recorrer cerca de 384 mil kilómetros, el módulo lunar Eagle alunizó el 20 de julio de 1969 en el Mar de la Tranquilidad.

Al confirmar la maniobra, Armstrong comunicó al centro de control: “Houston, aquí Base Tranquilidad. El Eagle ha alunizado”.

Llegada a la Luna Así retrató la prensa nacional el alunizaje histórico de la humanidad en el astro terrestre. (Hemeroteca Nacional/El Informador)

Horas después, Armstrong descendió a la superficie lunar y se convirtió en el primer ser humano en caminar sobre la Luna. Poco después se incorporó Buzz Aldrin, mientras Michael Collins permanecía en órbita a bordo del módulo de mando Columbia. Durante la actividad en la superficie, los astronautas instalaron instrumentos científicos y recolectaron muestras de rocas y suelo lunar.

La mañana del 21 de julio de 1969, los periódicos mexicanos informaron sobre el alunizaje. El Informador llevó a su portada el encabezado ”¡Estamos en la Luna!, dijo Armstrong al llegar”, acompañado de información sobre el descenso del módulo Eagle, la caminata lunar y las primeras reacciones internacionales ante la misión.

La última misión tripulada que alunizó fue el Apollo 17, en diciembre de 1972, y desde entonces han pasado más de 53 años sin que otro ser humano, Eugene Cernan fue el último, vuelva a pisar la Luna.

La humanidad dejó de soñar con conquistar las estrellas, con una clase burguesa cada vez más depredadora y reaccionaria. Habremos, sin embargo, de recuperar el fuego que la clase Epstein nos robó.

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