
Por lo general contamos con los dedos cuando aprendemos a hacerlo. Después, esos dedos se vuelven algo mental y ya no hay necesidad de sacar ni los pulgares.
Dicen por ahí que nuestro cerebro solamente puede “ver” cinco cosas a la vez. Sin embargo, yo creo que en caso de ser cierto, nos basta con nuestras manos.
Hoy les quiero comentar acerca de un contador que sirve para eso: “contar” cosas (partículas), las cuales no vemos a simple vista. Imagine usted que justamente ahorita, mientras sostiene este periódico, le atraviesan no miles, sino millones de partículas en todo su cuerpo y nosotros ni en cuenta. Ahora bien, estas partículas pasan y nuestras células como si nada. Pero hay otras que interactúan, es decir, se chocan las manos y se saludan. Para este tipo especial de partículas podemos ocupar diferentes aparatos para saber que están ahí, más bien que ya pasaron, porque van hechas la “mocha”.
Para esto, si ponemos un filamento en medio de un tubo con un gas especial que en cuanto llegue una partícula con la energía como para arrancar un electrón, esto provocaría más electrones arrancados de otros átomos y así en cadena de manera que al final van a existir tantos electrones que se podría medir esta corriente eléctrica, recordemos que la electricidad es un flujo de electrones. Por lo que al final de todo podremos medir lo que no vemos y con ello contar lo invisible.
Algunos de los llamados contadores Geiger utilizan una chicharra, así que chilla cada vez que una partícula atraviesa el tubo con gas. Otros sólo apuntan con una aguja. En ambos casos el principio de funcionamiento es el mismo.
Esto es todo por ahora físicomantes (amantes de la física). Un abrazo cordial para todos.
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