
Entre la temporada pasada de La fundamentalista y ésta se me ha reafirmado la necesidad de empatía: la cercanía con la muerte a la que hemos estado expuestos, la experiencia política ha sido fuerte, el estado de polarización e intolerancia entre familias y amigos. Esa incapacidad de comunicarnos ha hecho que yo entre con más entusiasmo a defender a mi personaje, le encuentro una humanidad y argumentación interior fuerte para el camino que ha elegido, expresa la actriz Aurora Cano, con respecto de la obra que se escenifica hasta el 11 de julio, en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque.
Bajo la dirección de Ignacio García, Luis de Tavira interpreta a Marcos, un célebre pastor y autor de libros que aseguran que la verdad de la fe no está en la verdad histórica, entre otras ideas consideradas liberales. De pronto reaparece Heidi, interpretada por Aurora Cano, una chica con la que tuvo una entrañable amistad, a pesar de la gran diferencia de edades, y a la que dejó de ver hace años, cuando él la acosó sexualmente. Heidi viene decidida a ayudarle y alejarlo del “camino al infierno” en el que se encuentra. A su vez, Marcos intenta redimirla de lo que él considera un fanatismo peligroso, convencido de que está siendo manipulada. Los dos quedan atrapados en esta relación, que contrapone sistemas de creencias más allá de la religión, y la redención no llega para nadie.
Al respecto, el director de la obra opina que, de fondo, “la verdad” está en la capacidad de comprender al otro y tolerarnos.
Por su parte, el actor Luis de Tavira señala que vuelve al escenario presencial desde la experiencia profunda de vulnerabilidad y solidaridad con todos, “porque hemos aprendido, espero, que nadie se salva solo.”
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