
Bosques de la Sierra Norte de Oaxaca que hace más de 20 años fueron talados para sembrar en sus terrenos maíz, frijol o calabaza, que no dieron buenos rendimientos, hoy vuelven a reverdecer gracias a la decisión de 12 comunidades indígenas y campesinas.
Estos pueblos ahora obtienen ingresos de la venta de bonos de carbono, con ayuda de Pronatura México y la Integradora de Comunidades Indígenas y Campesinas de Oaxaca (ICICO). Ya han rescatado 3 mil hectáreas y en 2017 aspiran a integrar a este programa otras 15 mil hectáreas.
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