
Fuentes de una milicia progubernamental del norte de Irak reportaron ayer que al menos 15 yihadistas del Estado Islámico murieron al explotarles una bomba de gas cloro que pretendían usar contra milicianos suníes gubernamentales. Según el comandante Abdelrahim al Shamari, cinco terroristas más resultaron heridos en la explosión, ocurrida en la zona de Al Biay, ubicada 120 kilómetros al oeste de Mosul, principal ciudad controlada por el Daesh en Irak.
Al Shamari explicó que los terroristas murieron asfixiados por el gas cloro que contenía el proyectil. El cloro es un agente químico que se usa como arma desde la Primera Guerra Mundial, y que, principalmente, al ser inhalado, causa tos e irrita los pulmones, pudiendo llegar a provocar un edema pulmonar. Generalmente no es letal, pero puede serlo si se encuentra en una concentración muy alta, como sería el caso.
Este hecho confirma que el Daesh posee armamento químico, aunque el cloro es de los menos peligrosos, algo que ya había sido denunciado en diversas ocasiones tanto por milicianos iraquíes como por medios de comunicación. Una de las primeras pruebas se obtuvo en marzo del pasado año, cuando una explosión que causó una nube naranja, típica del gas cloro, fue captada por una grabación de milicias suníes al norte de Irak, que la atribuyeron al EI.
COMBATES. Por otra parte, en la región de Nínive, de la cual Mosul es la capital, se desarrollaron ayer combates entre milicias suníes y el Daesh, en las que murió un comandante de las fuerzas iraquíes por disparos de un francotirador.
Desde finales de marzo, las fuerzas gubernamentales iraquíes, junto a las milicias suníes, llevan a cabo una operación para recuperar el control de la provincia de Nínive, aunque el avance es “lento”, señalan. El gran objetivo es Mosul, conquistada por el EI en junio de 2014, y que supone la capital de la zona iraquí del autoproclamado califato islámico, donde la ciudad siria de Raqqa es el principal bastión.
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