
En una era en la que pareciera que toda creatividad humana es drenada para el entrenamiento de la Inteligencia Artificial, práctica en la que las grandes empresas anteponen la evolución de la herramienta tecnológica al resguardo de la naturaleza o la preservación del arte enteramente humano, surge Niu Lai, película china traducida como Here Comes the Cow o La Llegada del Buey, cuyo inesperado éxito en la taquilla local ha atraído las miradas de todo el mundo que ven en este proyecto independiente un recordatorio de valorar la libertad creativa que sólo la imaginación humana es capaz de manifestar.
Curiosamente, Niu Lai debe su enorme triunfo en la taquilla china a su defecto más llamativo: una producción tosca, de animación pixeleada, secuencias torpes y diálogos lentos. En pocas palabras, la película china ha sido catalogada “tan mala que debe ser vista”, un reto que el país asiático ha tomado con seriedad al convertirla en la líder de cartelera, atrayendo incluso audiencias internacionales.
Niu Lai, la película china que domina en la taquilla: ¿cómo surgió y de qué trata?
Financiada únicamente por ahorros familiares, la película de animación china fue creada por Xin Yumeng —ex diseñador de interiores que no cuenta con experiencia cinematográfica formal—, y su madre Sun Lifang, quien aprendió a escribir guiones desde cero para realizar Niu Lai, además de interpretar todas las voces femeninas del filme e incluso componer y cantar la canción final.
Xin Yumeng, por su parte, tuvo la responsabilidad de la dirección, el modelado 3D, la animación, edición y doblaje masculino en diez papeles distintos de la película.
El trabajo de cinco años de esfuerzo casi no llegó a la pantalla grande por consejo de los distribuidores, sin embargo, Xin se encargó de gestionar personalmente el proceso oficial para obtener una licencia de proyección pública. De esta manera, un proyecto familiar e independiente, motivado por la creatividad y el amor puro a la historia por contar, vio la luz en las salas de cine de China a inicios de agosto del año presente.
Niu Lai tiene la duración de 86 minutos y sigue la historia de un ternero tímido que, junto a la alondra Yunque y un leopardo de nombre Baola, se sumerge en una secuencia de sueños que conquistaron la audiencia china gracias a su secuencia, animación e historia repleta de tantos defectos como de corazón.
Niu Lai se convierte en fenómeno millonario: ¿la resistencia de la creatividad humana ante el ascenso de la IA?
En un inicio, Niu Lai tuvo el mismo destino que suelen tener los proyectos independientes sin marketing: fracaso. Con tan sólo 1,070 dólares recaudados en sus primeros diez días tras vender apenas 300 entradas en todo el país. No obstante, de la misma forma que las redes sociales corrieron la voz de la gran revelación de terror Obsession, la película del ternero, su madre y su aventura onírica generó una curiosidad masiva por parte de internautas que tuvieron vistazos del filme.
Los gráficos de Niu Lai se volvieron virales y, pese a no contar siquiera con un póster promocional, atrajo más y más audiencia a las salas de cine en China. Para el 18 de agosto, el filme superó los 2,5 millones de dólares, poco más de dos semanas desde su estreno.
Dexerto, medio especializado en videojuegos y la cultura de las redes sociales, sitúa el presupuesto del proyecto familiar en unos 200 dólares, proyectando una recaudación final de alrededor de 14 millones de dólares, lo que convertiría a Niu Lai en uno de los casos más sobresalientes de rentabilidad en la industria cinematográfica por la relación entre el presupuesto inicial y los ingresos finales.
Sin embargo, el elemento más extraordinario de Niu Lai sigue estando en el corazón de la película: un proyecto creado por madre e hijo, cuya libertad creativa de simplemente contar una historia desde cero, teniendo por resultado una narración desconcertante y animación rudimentaria, ha difundido como pólvora el recordatorio de valorar la imaginación humana, el esfuerzo propio y el criterio de la audiencia para decidir qué proyectos convertir en fenómenos, más allá de nombres de directores sobresalientes, grandes productoras o la obsesión por los detalles perfectos que la incorporación de la IA en el cine ha fomentado este último año.
“Es como si expresaran... no me digas qué hacer, qué ver o qué comer; yo decidiré por mí mismo”, compartió el cineasta chino Remo Zhu a Reuters en una entrevista sobre el impacto creciente de Niu Lai en China y, ahora, en el mundo tras la viralización de su peculiar animación.