
Existen diversos tipos de ecosistemas por todo el mundo, pueden ser de climas fríos o templados, como las tundras y bosques en América, se encuentran principalmente en la denominada región neártica, o de clima cálido como las selvas que encontramos principalmente en la región neotropical. En México, tenemos casi todos los tipos de ecosistemas del planeta, gracias a la ubicación geográfica en la que se encuentra nuestro país, donde se encuentran estas dos regiones mencionadas.
Cada ecosistema tiene diferentes tipos de vegetación y de fauna. Es común encontrar en un mismo lugar a diferentes especies de animales, por ejemplo, a la orilla de un río podemos ver rastros o huellas de diferentes especies de mamíferos, aves, reptiles, anfibios e inclusive algunos invertebrados como insectos o moluscos (caracoles). En este caso, el río tiene un aporte vital para todas las especies, el agua. Todos necesitan de ella para poder subsistir, sin embargo, no quiere decir que todos se reúnan a una hora en específico a beber agua.
Los diversos hábitos, conductas y necesidades de las distintas especies de los animales influyen en que puedan utilizar los mismos recursos (en el ejemplo anterior el agua en una ribera de determinado río): las aves tienen una mayor actividad durante las primeras horas de la mañana, los reptiles cuando el sol les aporta más calor y les permite realizar sus actividades y los mamíferos pueden ser diurnos, pero hay una gran cantidad de especies que son nocturnas. Muchos herbívoros (que se alimentan principalmente de plantas) están activos durante el día. Por otro lado, cuando el sol se oculta, salen otros mamíferos, es la hora ideal para los carnívoros, que ya sea con su excelente olfato o visión cazan a sus presas.
Este baile en el que distintas especies se encuentran o se evitan, al compás del sol, los recursos y las estrellas, pareciera una fiesta continua. En las capas del suelo se descubren fósiles de animales que vivieron hace miles de años, como en una cueva en el estado de Nuevo León, México, se han registrado diferentes especies de vertebrados terrestres entre ellas 720 especies de mamíferos, algunas hoy extintas como una especie de vampiro (Desmodus stocki), el perezoso terrestre de Shasta (Nothrotheriops shastensis) o el caballo mexicano (Equus conversidens); pero sobre ese mismo suelo, hoy en día existen otras condiciones ambientales y habitan otras especies, como roedores, tejones y coyotes. Así un mismo lugar se ocupa por diferentes especies en tiempos muy lejanos entre sí.
Un mismo lugar, también puede ser usado al mismo tiempo por diferentes especies. Un ejemplo de esto es un árbol, el cual puede ser hogar de aves, insectos, ardillas y ratones. A lo largo del día puede tener visitantes, si es un árbol con flores o frutos, puede ser visitado por aves y murciélagos, incluso podría merodear un felino, afilar sus garras en su tronco y si descubre que hay un nido de algún ave puede trepar a las ramas del árbol y así alimentarse.
Las especies viven usualmente en un lugar, pero cuando algo cambia, como la temperatura, cuando ésta es tan baja que el animal ya no se siente cómodo o ya no está disponible el alimento que necesita, entonces se desplaza por varios kilómetros hasta un lugar en donde encuentran alimento y las condiciones ambientales les permiten sobrevivir. Así es común encontrar migraciones que vayan desde el norte del neártico en donde baja mucho la temperatura en invierno, a zonas más cálidas al sur. Algunas especies de murciélagos que migran en Norteamérica pertenecen a los géneros Lasiurus, Leptonycteris y Tadarida.
El que las especies requieran de condiciones específicas para poder vivir y reproducirse y tengan la capacidad de buscar dichas condiciones a lo largo del año, está relacionado con el concepto del nicho ecológico, y para definirlo se usan diversas variables como el clima (temperatura y humedad), la elevación (a cuantos metros sobre el nivel del mar está), pendiente (qué tan inclinado es una ladera o montaña), dirección e intensidad del viento, luz solar; esto para el caso de ambientes terrestres. También se puede definir en ambientes acuáticos, ríos, lagos, mares y océanos, tomando en cuenta las corrientes, grado de salinidad, temperatura, profundidad, entre otros. Así la fiesta en el bosque depende de sus condiciones y las capacidades que distintas especies tienen para habitar los distintos estratos, elevaciones, llanuras, lo que comen y sus capacidades para rondar de día o de noche.
La fiesta depende del nicho ecológico de las especies y conocerlo nos permite saber más sobre su distribución a lo largo del país, el continente o el mundo, y así poder diseñar áreas en las que su hábitat preferido esté protegido de las actividades humanas que pueden amenazarlos.
Therya ixmana 1(1):9-10
http://mastozoologiamexicana.com/
* Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S. C. La Paz, Baja California Sur, México. beu_ribetzin@hotmail.com
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