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Esta es “de lejos” la peor administración de Conacyt en su historia, ha sido unfracaso: Rafael Bojalil

En la segunda parte de esta entrevista con Crónica, el científico señala que Elena Álvarez-Buylla no tiene nada que presentarle al Presidente y que la poca autoridad moral que le quedaba la perdió con la denuncia a los 31 científicos

Conacyt ha acumulado constantes desencuentros con diversos sectores de la comunidad científica, algunos legales, desde el inicio del sexenio.

Conacyt ha acumulado constantes desencuentros con diversos sectores de la comunidad científica, algunos legales, desde el inicio del sexenio.

  • “La unión de la comunidad por el bien de la ciencia es una de las cosas buenas que nos ha dejado Conacyt”.
  • “Álvarez-Buylla pretendió ser política y fracasó, decidió no trabajar por la ciencia, sino por la política”
  • “¿De dónde saca el Presidente que no hacemos nada? De lo que le dice la directora de Conacyt”

(Segunda parte)

Cisma en el proceso de transición, toma de posesión de la nueva coordinadora del Foro Consultivo Científico y Tecnológico en la sede de Conacyt; aparición de una repentina e inesperada reforma de ley en el Senado (el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología negó su autoría), austeridad asfixiante en centros públicos de investigación y otros institutos, pérdida de prestaciones –“privilegios”–; escándalos por personal poco capacitado en el Consejo, renuncia de colaboradores que sí eran aptos para su puesto; rispidez con medios no complacientes; descalificaciones en las “mañaneras”, acusaciones de la directora en las mismas –desmentidos de los aludidos–; organización de científicos en asociaciones; aplanadora legislativa extingue fideicomisos de ciencia, aumento de tensiones con el FCCyT… “autonomofobia” (lo dijo Sarukhán).

Pandemia y una reacción tardía; cambios en el estatuto orgánico de la dependencia y exhibición de la inoperatividad e ineficacia de la Conamer; cambios y destituciones en el SNI; amparos del FCCyT –cisma legal en crecimiento–, ahogamiento de la AMC y sociedades científicas que dependían del financiamiento federal; triunfalismo de los ventiladores –médicos exponen su ineficacia– y de la vacuna Patria –realizada por científicos en EU–; polémica por estructuración de los Pronaces y la agenda de investigación de Estado; becarios varados y la ausencia de nuevas convocatorias; aparición y filtración de un anteproyecto de Ley General de Ciencia que centraliza el poder de Conacyt; desaparición del título de SNI para universidades privadas –que no procedió– y la remoción del área biotecnológica, renuncia del director de este sistema –quien nunca tuvo siquiera ese título–; el estallido de la bomba de Cátedras Conacyt (“fracasaron”, dijo Álvarez-Buylla) y la posterior organización de un sindicato ante la vulnerabilidad laboral de jóvenes investigadores; en medio de todo lo anterior, raudales de cartas enviadas al Consejo, la Presidencia y la opinión pública como un intento de contrarrestar la política científica en marcha. Sin embargo, el momento más álgido y definitivo de ésta llegó con la denuncia a los 31 (un “despropósito”, dijo Enrique Graue).

Rafael Bojalil, profesor-investigador de la UAM, es uno de los muchos científicos que han presenciado, seguido y criticado esta política y estos ataques contra la comunidad científica. En una primera parte de su entrevista con Crónica detalla, entre otros puntos, su paso por Conacyt en esta administración y dio una visión panorámica sobre algunos de los temas señalados. En la presente, sus comentarios no son menos definitivos.

–¿El tema de las denuncias a los 31 señalados es un momento de inflexión y respuesta de la comunidad científica?

–Álvarez-Buylla no se esperaban esta reacción, no lo midió, como nunca lo ha hecho en el gobierno, el alcance de sus decisiones. Creía que podía sólo vengarse de la gente sin más, sin consecuencias; evidentemente, lo que ha hecho es dañar a la comunidad científica. El hecho de que la ciencia mexicana esté en los medios de esta manera tan impresionante por un escándalo es deletéreo contra la ciencia mexicana, ojalá y fuera porque hay una vacuna generada por la UNAM contra Covid (…); lo que sucedió hace un daño terrible a la ciencia del país y le quita a Álvarez-Buylla toda la capacidad de interlocución con la comunidad: La poca autoridad moral que tenía la perdió por completo. Lo primero que se debe hacer para resarcir el daño que ha provocado es poner en su lugar a alguien que sí piense en el desarrollo de la ciencia.

Porque “su administración ha sido un fracaso. No hay nada que le pueda presentar al Presidente como avance: sobre los ventiladores, los propios médicos denunciaron que no sirven; la vacuna Patria debió estar lista y no sabemos absolutamente nada de cuándo estará lista, si es que funcionará. ¿Qué avances tiene para presentarle al Presidente? Como no tiene nada, según ella combate a la corrupción y la mafia de la ciencia que existe en su mente. Según ella, y parece que está convenciendo al Presidente, tratar de meter a la cárcel a 31 científicos demuestra que está trabajando, en cambio, lo que hace es dañar a la ciencia porque las acusaciones no tienen fundamentos.

–Mientras tanto se genera la imagen de que los científicos no sólo no aportan al desarrollo del país, sino que son ladrones, lo que genera más polarización.

–No ayuda para nada a la ciencia del país, le genera un grave daño incluso ante la gente y la opinión pública, porque habemos muchos científicos indignadísimos por esta actitud de Elena Álvarez-Buylla, pero hay muchas personas que ni se enteran bien y sólo escucha al Presidente en las mañanas y se tragan esto de que no hacemos nada y que lo único que hacemos es viajar con dinero del erario público.

“¿De dónde saca el Presidente que no hacemos nada? De lo que le dice la directora de Conacyt, ella es la responsable de que el Presidente declare esto contra de los científicos, porque tenemos claro que la única persona de la comunidad científica que él escucha es a Álvarez-Buylla, entonces, ella tiene una responsabilidad con el país de informarle la realidad”.

El investigador de la UAM Xochimilco y miembro de la red de científicos ProCienciaMx enfatiza que la titular de Conacyt no se da cuenta del grave daño que está generando en la comunidad o no le importa.

El desprestigio que está generando hacia la comunidad científica, añade, tendrá como consecuencia que la sociedad esté de acuerdo con que no se financie más el sector. “O como señaló el senador de Morena, Armando Guadiana, que se investigue a las universidades… Con esto se viene un grave ataque al pensamiento, a las ideas, a la ciencia y todo disparado desde la oficina de Conacyt. Es impresionante el daño que le puede hacer al país una persona que no mide las consecuencias de sus palabras, de sus actos, de la responsabilidad que tiene”.

–No ha habido administración destacada en Conacyt en los últimos sexenios, han habido algunas muy malas y con muchas críticas. En ese sentido, ¿dónde se encuentra la actual?

– Es la peor de lejos, porque durante el sexenio de Calderón la ciencia sufrió, pero había financiamiento, más que ahora; en los primeros años de Peña Nieto subió para después caer. Hay muchos vaivenes por la política, por eso debería de mantenerse en la ley la proporción del PIB que debe aplicarse al sector. En algunas de las administraciones anteriores había gente que no tenían nada que ver con la ciencia, por eso, cuando nombran a una directora general, una científica de la comunidad, nos dio gusto e incluso decidimos participar. Pero resultó que la científica Elena Álvarez-Buylla pretendió ser política y fue un fracaso rotundo, decidió no trabajar por la ciencia, sino por la política. De lejos, esta es la peor administración que ha tenido Conacyt desde su creación.

Dentro de lo único rescatable de la gestión de Conacyt en este sexenio es que ha logrado una unión definitiva en la comunidad científica, acota el médico. Una de sus manifestaciones fue la creación de la red ProCienciaMx, compuesta por académicos de todas las áreas del conocimiento de diferentes instituciones del país, la cual presentó su propia propuesta de Ley General de Ciencia y Tecnología, producto del consenso con diversos sectores del área.

“Han habido propuestas y movilizaciones de la comunidad académica y científica, pero nunca como la generada por los señalamientos a los 31 científicos. Esto provocó que realmente se escuchara una sola voz que dijera ‘basta’ con la persecución. El rector de la UNAM, institución que por necesidad guarda las formas, dijo con toda claridad que era un despropósito. A esto hemos llegado.

“La unión de la comunidad por el bien de la ciencia es una de las cosas buenas que nos ha dejado Conacyt”.

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