Cultura

Alberto Barrera Tyszka: “Los seres humanos y la literatura nos conectamos a través de la fragilidad”

Habla de su novela “El fin de la tristeza”, en la cual aborda la desazón de sentirse en un mundo confuso>>

El escritor Mario Vargas Llosa durante una entrevista.
Los suicidas son muy incómodos porque nadie sabe bien qué hacer con ellos, dice Alberto Barrera Tyszka. Los suicidas son muy incómodos porque nadie sabe bien qué hacer con ellos, dice Alberto Barrera Tyszka. (The Wynwood Times)

Pensar que cuanto más lejos estamos de las noticias, más cerca podemos estar de la felicidad; y la lógica de las redes sociales e influencers basada en conseguir más seguidores y no en la observación de la verdad que sí ocupa al periodismo, son dos argumentos que desarrolla Alberto Barrera Tyszka (Venezuela, 1960) en la novela “El fin de la tristeza”.

El libro, editado por Random House, narra el momento en que detienen a la psiquiatra de Gabriel Medina, terapeuta supuestamente culpable de una serie de suicidios, investigación en la que el protagonista -una persona que se siente sumida en la tristeza- termina involucrado y lidiando con la violencia que generan las declaraciones de un influencer llamado Roco-Yo.

“El personaje de la novela quiere vivir sin realidad y piensa que cuanto más lejos está de las noticias, más cerca puede estar de la felicidad. Eso es una tentación para todos porque vivimos en un punto donde es difícil saber cuál noticia es verdad y cuál no, entonces el ciudadano está indefenso, no sabe cómo discernir todo lo que le dicen, hay mil versiones de lo real”, expresa el autor en entrevista.

Esa incertidumbre genera ansiedad, tristeza, desazón y parálisis, agrega Barrera Tyszka.

“La desazón se puede sentir frente a un mundo cada vez más confuso y eso tiene que ver con algo que me interesa: el aumento en las cifras de suicidio, en especial de jóvenes. En la novela trato de no moralizar ese tema ni siquiera como una posición”, indica.

Cuando todas las condiciones sociales están en nuestra contra ¿a quién se le responsabiliza el suicidio?

Es un sistema que funciona solo y que está acostumbrado a responsabilizar al ciudadano de los males que pasan, cuando en realidad todo se organiza alrededor de este sistema que es un poder que puede, incluso, controlar las noticias.

Es lo que le pasa a Gabriel Medina, nos pone a dudar sobre nuestra propia percepción, él se pone paranoico frente a todo lo que ocurre y empieza a dudar tanto de la policía, las noticias, los influencers, las autoridades, de su psiquiatra y termina dudando hasta de sí mismo.

“Los suicidas son muy incómodos porque nadie sabe bien qué hacer con ellos, son a la vez víctimas y verdugos; entonces es y no es un crimen”, afirma el autor.

En la novela, las autoridades quieren escapar a la realidad del suicidio, no quieren que se nombre porque es una manera de obviar el tema y evitan enfrentar el problema, añade Barrera Tyszka.

“Dicen que no existe y eso pasa también en casi todos los países, es un sistema que frente a lo incómodo, frente a la realidad, trata de invisibilizar a quien sea perturbador o represente una denuncia en el control de quien está llevando el poder”, señala.

FALTA DE ÉTICA EN REDES SOCIALES

Gabriel Medina es un personaje que acude a terapia porque se siente solo y no sabe cómo relacionarse con los demás. “Curiosamente esa sensación la vive cuando todo el tiempo estamos acompañados de las redes sociales y ahí hay una paradoja: las redes sociales te ofrecen la ilusión de compañía”.

Con el personaje Roco-Yo, quien le complica la vida al protagonista, Barrera Tyszka, abre la discusión sobre la ética o la falta de ésta con que trabajan los influencers.

“Los influencers se convierten ellos mismos en un medio de comunicación, actúan sin el rigor que tienen los medios con respecto al trabajo periodístico, a la constatación de fuentes. El periodismo tiene toda una tradición de reglas de trabajo, de disciplina, de seriedad, de pacto de verosimilitud con el lector que de repente se deshace cuando todo eso está en una sola persona”, explica.

Para el escritor, la lógica del periodismo es la observación de la realidad y la intención de informar sobre ella de la manera, sino más objetiva, al menos más equilibrada.

“Y ésa no es la lógica de las redes sociales. La lógica de las redes e influencers se basa en conseguir más seguidores, entonces el tema de la verdad ocupa un lugar distinto que en el periodismo es fundamental”, afirma.

¿Qué tanto lucran con el duelo y el dolor?

Los seres humanos y la literatura nos conectamos a través de la fragilidad y ahí entra la tristeza, esa capacidad de conmovernos con el otro. El uso del dolor está tipificado en la figura del influencer, en cómo puede usarlo de manera descarada para fines propios, para construir opiniones, noticias y contenidos en experiencias que le duelen a la sociedad.

Finalmente, Barrera Tyska señala que escapar de las noticias es inútil. “Es una fantasía fabulosa, una gran tentación, pero no podemos huir de nuestro presente, no hay manera de escapar de nuestra historia”.

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