
"Cada uno de ustedes tienen y les acompaña una huella milenaria y eso es justamente el valor de un libro. Los libros recogen una gota de inspiración de cada paso que damos en el tiempo porque somos todos hijos del tiempo", dijo la Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, durante la inauguración de la Feria Internacional del Libro en Coyoacán (FILCO).
En esta fiesta cultural que permanecerá en el Jardín Hidalgo hasta el 16 de junio, la activista guatemalteca comentó que ningún libro nace si no hay una inspiración detrás.
"No existe un libro si no hay un sentir, entonces ese sentir se convierte en letras y éstas son inmortales porque se las tenemos que seguir inculcando en nuestros niños y nuestros jóvenes a pesar de que estamos en una era de la tecnología, una era de la virtualidad, sin embargo, la letra es letra y permanece", indicó.
Rigoberta Menchú señaló que los libros encierran, en cada una de sus páginas, las huellas de nuestro espíritu.
"Todos los que lo conocieron no sólo el libro sino los que conocieron la historia antes de que naciera un libro están allí, felices o enojados, porque así son las ideas", dijo.
La también Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (1998) señaló que la FILCO es una oportunidad de intercalar energías, en especial, a través de las pláticas. Además recordó su visita al país hace más de cuatro décadas.
"Recuerdo hace 43 años cuando llegue a este país y justo aquí en Coyoacán vine porque porque allá en la esquina vivía Don Luis Cardoza y Aragón, un gran escritor guatemalteco exiliado en aquellos años, y posteriormente conocí la casa de don Tito Monterroso, que son los emblemáticos escritores guatemaltecos que aportaron mucho en este país", narró.
Menchú señaló que también en los parques de Coyoacán encontró "a una enorme cantidad de guatemaltecos leyendo un libro, conversando o reencontrándose, parecía un parque de la lamentación, por un lado, pero también de la identificación y el reconocimiento".
Otro episodio en el país indicó, fue hace 32 años cuando no sabía dónde depositar su medalla del Premio Nobel de la Paz, hasta que habló con el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma para dejarla en Templo Mayor.
Al respecto, Matos Moctezuma, platicó que Rigoberta tuvo la sensibilidad de depositar la medalla del Premio Nobel y el diploma en un lugar de presencia indígena.
"En ese momento estábamos en excavaciones, ella pudo ver cómo iban saliendo esas ofrendas milenarias de la entraña de la tierra. Tuvo ese detalle y ella advirtió que era provisional aquella presencia en el Templo Mayor, porque ella vería cuál era el momento adecuado de poder llevar (la medalla) a su país natal, a Guatemala, entonces creo que ya se aproxima ese momento, ya lo platicaremos querida", dijo.
Sobre la FILO, Matos Moctezuma expresó que este tipo de eventos dan conocimientos, permite saber más y lleva a mundos imaginarios.
"Nos lleva a una variedad de aspectos que tenemos que asumir, que tenemos que conocer para poder salir de la ignorancia", afirmó.
El arqueólogo recordó el discurso que leyó al recibir el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2022.
"Dije que mala consejera era la ignorancia, que por lo general conduce a la mentira. Eso lo que muestra es que es a través del libro podremos ampliar y profundizar en el tiempo y en el futuro, por eso es muy importante que proliferen estas ferias del libro", señaló.
Copyright © 2024 La Crónica de Hoy .

