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Silvia Tomasa: “La tierra oscura” narra con versos la vida de Rubén Jaramillo

Son pequeñas historias dentro del poema que describen su existencia y obra en el estado de Morelos, añade la escritora>>

El Che Guevara hablando con un campesino
A Jaramillo le dijeron que lo matarían y si lo mataron, pero 45 años después, dice Silvia Tomasa. A Jaramillo le dijeron que lo matarían y si lo mataron, pero 45 años después, dice Silvia Tomasa. (La Crónica de Hoy)

“Rubén Jaramillo fue un luchador social que se sumó al ejército de Emiliano Zapata en 1915, pero después formó su propia guerrilla, es el personaje que más tiempo ha durado en una lucha social: 47 años, desde 1915 hasta 1962, fecha en que lo asesinaron brutalmente”, señala Silvia Tomasa Rivera (Veracruz, 1955), autora del libro “La tierra oscura”, en donde narra mediante versos la vida de este personaje.

La autora decidió contar episodios históricos a través de poesía como una forma novedosa de acercarse a nuevos lectores. “El tema no es precisamente poético. Lo que hice fue contar pequeñas historias dentro del poema y hablan de lo que fue Jaramillo, vida y su obra en el estado de Morelos a principios del siglo, siempre a favor del campo”.

El poemario editado por el Fondo de Cultura Económica busca que los jóvenes sepan quién fue Rubén Jaramillo “porque todos seguimos comiendo del campo y nunca volteamos a verlo, no sabemos que las tortillas que estamos comiendo vienen del maíz, lo tenemos borrado y a los campesinos nadie los mira”, agrega la autora.

En el libro hay una frase que se repite: "le haces más falta a la vida que a la muerte". Al respecto Tomasa Rivera señala que la gente que no quiere la lucha o que no quiere un cambio siempre tendrá de viva voz una limitante para quien se quiere lanzar al ruedo.

“A Jaramillo le dijeron que lo matarían y si lo mataron, pero 45 años después, después de que ya había luchado y que había hecho entre muchas otras cosas el ingenio Zacatepec. El Ejército lo sacó de su casa para fusilarlo en las ruinas de Xochicalco con toda su familia y su esposa embarazada, todo por sus ideales y por querer mejorar el campo mexicano”, indica.

Un dato que resalta la autora en entrevista es que este revolucionario en 1918 le dijo a sus correligionarios que guardaran las armas donde las pudieran volver a encontrar, sin embargo, en 1961 les comentó que la revolución no era de armas sino de palabras y un año después lo mataron.

“Está ahí la utopía de lo que es desear un cambio con todas las fuerzas, de un hombre que ha hecho revolución”, señala.

A Jaramillo lo buscaron 10 mil elementos del ejército enviados por el gobernador Jesús Castillo. “Le tenían mucho miedo, 10 mil personas para él solito y ni así lo pudieron matar, la gente lo protegía, todo el pueblo encerraba a Jaramillo en sus casas, en sus milpas, en sus lugares y no permitieron que lo matara el ejército por muchos años”, agrega la autora.

Tomasa Rivera menciona que los federales inventaron reportes donde eran vencidos por la gente de Jaramillo.

“Decían que se enfrentaban a Rubén, pero era mentira, era tan temido y cuidado, además era un guerrillero que manejaba las armas, pero el ejército como no lo encontraba, le decían al gobernador: nos dimos de balazos con Jaramillo, cuando jamás lo habían visto, era una suerte de mentiras para justificar su trabajo; ellos mismos se daban con las armas, en sus borracheras se golpeaban y se hacían los chipotes”, indica.

La autora comenta que el revolucionario tuvo dos grandes amigos presidentes: Lázaro Cárdenas quien le regaló un caballo y lo apoyó para hacer su ingenio en Zacatepec, y el otro fue Adolfo López Mateos que durante su sexenio fue asesinado .

¿Rubén Jaramillo siempre tuvo esperanzas?

Sí, es la personalidad de un líder que cree que todo puede ser posible, un líder se arrojará siempre a lo más difícil porque un revolucionario, un hombre con esa personalidad tan fuerte, que añora el cambio, siempre tendrá esperanza, creerá en sus hechos, en sus razones y en un cambio social.

Actualmente Tomasa Rivera trabaja en un libro de poesía sobre el revolucionario Otilio Montaño.

“Montaño fue vilmente traicionado. Los intelectuales que iban de la Ciudad de México que querían tomarse la foto con el general Emiliano Zapata le calentaron la cabeza a Zapata y acabó desconociendo a Montaño permitiendo que lo colgaran en la plaza de Tlaltizapán y ése fue uno de los pasajes más oscuros de la Revolución porque Montaño fue quien hizo y redactó el Plan de Ayala”, comenta.

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