Escenario

“¡Silencio!”, Weyes Blood cantó en el Auditorio BlackBerry

COBERTURA. El recinto capitalino se vistió de catedral para tener el recital cósmico, casi religioso, por parte de la artista californiana, quien además anunció el cierre del In Holy Flux Tour

música

Weyes Blood en el Auditorio BlackBerry.

Weyes Blood en el Auditorio BlackBerry.

Manolete

El In Holy Flux Tour trajo a México la tan anhelada visita de Weyes Blood, por fin, a sus fans. Un evento sumamente esperado, no solo por el nivel musical que Natalie Mering representa como artista, si no también por la belleza de su personalidad a la hora de subir al escenario e interpretar sus canciones.

El Auditorio BlackBerry se vistió de catedral para tener el recital cósmico, casi religioso, por parte de la artista californiana, quien además anunció el cierre del In Holy Flux Tour en la capital mexicana.

El evento, con horarios colocados sumamente tarde, arrancó con Sanje haciendo debut tocando por primera vez en un escenario. La banda compuesta por el músico y productor Santiago Mijares, Luisa Almaguer y Patricio González (SuperSilverHaze), quienes ofrecieron un pequeño set de presentación ante la fanaticada de Weyes Blood que les recibió muy bien.

El set de Sanje culminó y el audio local soltaba algunas piezas clásicas del soul estadounidense, ante la mirada enojada de aquel smartphone vestido de marinero que se postraba en la pantalla del Auditorio BlackBerry, protagonista del video oficial de “It’s not just me, it’s everybody”.

La cantante lució su voz de forma majestuosa.

La cantante lució su voz de forma majestuosa.

Manolete

Y sí, ante la emoción de la multitud, y dadas las diez en punto justo como mencionaba aviso de comienzo del show Weyes Blood con toda su alineación para cantar el tema mencionado anteriormente, mismo con el que arranca su más reciente producción de estudio And in the darkness, hearts aglow (2022).

Luces cálidas en tonos rojizos y naranjas iluminaban la presencia de Natalie en su interpretación, y a nosotros como público, la voz angelical y su belleza inigualable. De aquella última producción sonaron también “Children of the empire” con guitarra en manos, y “God turn me into a flowers” con toda esa algarabía y aura de sonidos naturales en compañía de su cántico.

En medio de esas canciones, tocaron “Diary”, perteneciente a su álbum Front row seat to earth (2016). “Vamos a dar un recorrido al pasado. A aquel 2016 en que saqué la siguiente canción”, mencionó antes de interpretar.

Natalie Mering se mantuvo muy en contacto con su público y preguntó ¿quién creía realmente creía en la astrología y a quién le parecía patrañas el tema? En ambas cuestiones la gente respondió, ella después dijo que era Géminis, pero se identificaba mejor con Escorpio. No quedó muy claro su ideología al decirlo de manera irónica o sería, pero acto seguido tocaron “Andromeda” y “Grapevine”, para ser coreadas a todo pulmón. Y después regresar nuevamente en el tiempo, para cantar “Seven words” y “Do you need my love”.

Cerró su In Holy Flux Tour en México.

Cerró su In Holy Flux Tour en México.

Manolete

“¿Éste es el Doctor…algo?”, preguntó al caer un Dr. Simi a sus pies customizado con su vestido clásico con corazón de luz en el pecho, mismo que abrazó y aventó al aire para cacharlo en símbolo de felicidad. Los fans también le hicieron llegar varias películas a sus manos, mismas que compartió títulos y guardó encima de su piano, donde tomó lugar uno de los performance más inolvidables del año al tocar “Everyday” de una manera espectacular, donde uno no sabía si bailar o ver el tremendo espectáculo que Natalie y sus músico daban en escena.

A continuación, tres temas demoledores más compuestas por: “Twin Flame” y el angelical baile de la cantautora que incluyó el encendido de su corazón en el pecho de su vestido; “Hearts aglow” y el prácticamente cerrar la boca para escuchar la voz celestial de su interpretación; y “Movies” entre luces azules predominantes sobre luces amarillas, recreando el ambiente de un cinema con visuales fascinantes en la pantalla y Natalia danzando y aventando rosas blancas al público como parte del performance.

Así, llegó el encore, y sin tanto tiempo que perder, la banda regresó al escenario entre un umbral de aplausos y rostros con llanto de felicidad por parte del público, pero seguir auspiciando ese mismo llanto al tocar “A lot’s gonna change” y “Something to believe”, con la que al final presentó a su banda y su staff técnico que hicieron posible tan celestial show.

Y ya para finalizar, “Bad magic” únicamente con Natalie Mering en guitarra y una voz cautivadora, llevándose todos los sentimientos y amor de sus fans en cada canción en lo que fue una primera visita a México inolvidable, con el minúsculo sabor amargo de querer escuchar “Wild time” en vivo, que no tocaron a pesar de la basta petición de la gente, pero con un recuerdo dulce y eterno de una de las artistas más completas contemporáneas a nivel mundial.