
Los propios mexicanos nos hemos encargado de “derrotar” la gran ventaja geográfica que se tiene con Estados Unidos, gracias a la burocracia y la ineficiencia aduanal, así como los altos costos de logística para el transporte de mercancías, aseguró Eugenio Clariond Reyes Retana, ex presidente del Consejo de Administración del grupo acerero IMSA, quien ha visto fracasar o detenerse varios proyectos de inversión en nuestro país por esta falta de competitividad.
Como miembro de varios consejos de administración de empresas nacionales o extranjeras, el empresario regiomontano aseguró que los estadunidenses también han hecho lo propio al mantener bloqueado unilateralmente el ingreso del transporte de carga al amparo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) desde diciembre de 1994.
Dijo que cruzar un tráiler entre Windsor, Ontario, hasta Detroit, Michigan, tiene un costo de 20 dólares, mientras que de Nuevo Laredo, Tamaulipas, hacia Laredo, Texas, alcanza hasta los 300 dólares.
“Los tráilers mexicanos deberían poder recorrer toda la Unión Americana y viceversa, pero simplemente no hemos logrado cumplir a cabalidad un acuerdo internacional que fue legislado por ambos países en el TLCAN”, subrayó. Comparó que paradójicamente por el lado de las aduanas no se ha logrado que éstas operen 24 horas, mientras que una tienda Oxxo o las farmacias sí lo hacen.
El consejero de Navistar International lamentó que después de tres años esta empresa, con sede en Chicago, no haya podido cerrar su planta de Ontario para trasladar la producción de camiones a Escobedo, Nuevo León, siendo ésta de las mejores del grupo, debido a cuestiones de logística que “les hacía ineficiente” el traslado de insumos, componentes y camiones ensamblados.
Como parte del consejo de administración de Johnson Control, Clariond Reyes Retana les envió en 2004 su parte de la planta de baterías para acumuladores LTH, en México, para que paulatinamente Johnson cerrara su producción en Estados Unidos y la trasladara a nuestro país, a Torreón, Celaya o Escobedo, que son de las más eficientes del corporativo, comparadas incluso con su manufactura de Shanghai, China.
Sin embargo, la tramitología, el cambio de tráilers en la frontera y la burocracia han impedido cuajar el negocio que involucra traer baterías usadas o inservibles para reciclarlas y producir nuevas baterías de exportación, lo cual ha ocasionado dejar de generar 5 mil empleos directos más los indirectos.
“Hemos sido lo suficientemente inteligentes hasta para dañar nuestra ventaja natural que es estar pegado a Estados Unidos. Qué darían los chinos por tener al menos un kilómetro de frontera con ese país”, expresó el empresario mexicano.
Johnson Control también tiene producción de asientos y de interiores para la industria automotriz tanto en EU como en México, que bien podría aprovecharse por ejemplo con la nueva planta de Toyota, en San Antonio. Pero no. O bien su filial de aire acondicionado York, pero por cuestiones de logística no se ha consolidado traer su producción de Oklahoma a México.
Clariond Reyes Retana es dueño de una fábrica de escaleras que abastece las tiendas Home Depot y Wal-Mart en la Unión Americana. Adicional a tener que importar lingotes de aluminio (México es deficitario), transformarlo y producir las escaleras, la logística aduanal entorpece la exportación hacia el mercado más grande del mundo.
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