
Las comerciantes que se instalaban todos los sábados en el parque Rojo o parque Revolución, buscan regresar a sus puntos de venta y para ello esperan el diálogo con las autoridades del Gobierno de Guadalajara, ahora que se concluyó la obra de remodelación, tras casi once meses.
Mirza Valadez, quien desde hace 13 años utilizó el parque Rojo, primero para realizar trueque de productos y luego ya instalada desde 2020 en donde vendía ropa alternativa, se reubicó afuera del mercado de Mezquitán, a un costado del mercado de las Flores, durante el tiempo que se cerró el parque Rojo.
Por ello, quienes se reubicaron en Mezquitán, en el parque El Refugio y en la plaza Juárez, en el Tianguis Cultural, esperan que no se les desplace en forma definitiva de un sitio en el que ellas trabajaron y con el que sostienen a sus familias.
“No estamos de acuerdo en que se evite completamente o se perjudique al comercio, tanto en esa zona como en otras que se plantean, que se va a retirar todo el comercio, pues le estamos pegando directamente al ciudadano de a pie, a los que chambeamos desde abajo ¿no?, que no tenemos ese privilegio de tener a lo mejor un puesto en una empresa o quizás en el mismo gobierno”, dijo.
Mirza Valadez señaló que en la explanada frente al mercado Mezquitán trabajan alrededor de 60 personas y las ventas son muy bajas. Han hecho difusión en redes sociales, pero no hay la misma clientela que tenían en el parque Rojo. Hay días que venden entre 100 y 500 pesos.
Por ello, las vendedoras reubicadas están en la mejor disposición de regresar al parque Rojo y trabajar con orden y limpieza, en respeto al espacio público.
“La verdad es que nosotros tenemos todavía la esperanza de llegar a un acuerdo, con orden y con disposición de ambas partes, creo que se puede lograr. La verdad, en lo que a mi respecta, en el espacio que estamos actualmente en Mezquitán, creo que les hemos demostrado que podemos estar ordenados, podemos tener el espacio limpio, en comunidad, que participamos, que nos hacemos responsables de la comunidad donde nos acercamos, en Mezquitán estamos muy de la mano con los locatarios, con los mismos vecinos” dijo Valadez.
Las comerciantes esperan que sí se realice una mesa de diálogo y que el parque Rojo se mantenga como un espacio público para todas y todos y que no se quede como un sitio excluyente durante el Mundial de Futbol y después de esa actividad.
“El parque Rojo no es solo un punto de venta. Es un ecosistema. Para muchos, es el único espacio donde las disidencias, colectivos y emprendedores locales encuentran un lugar seguro y accesible”, dijo Mirza Valadez.