
La posibilidad de obtener ingresos de entre 2 mil 300 y 2 mil 700 pesos por jornada motivó a cientos de personas en Guadalajara a postularse para trabajar en el Estadio Akron durante la Copa Mundial FIFA 2026. Chefs, supervisores, personal de limpieza y apoyo respondieron a vacantes difundidas en la plataforma Indeed por Premier Staff, convencidos de que participarían en un proyecto de gran escala. No obstante, semanas después de concluir sus labores, varios de ellos afirmaron que los pagos no llegaron en los términos prometidos y que las respuestas de la empresa se fueron diluyendo con el paso de los días.
La Crónica de Hoy recabó los testimonios de trabajadores que prestaron sus servicios en la operación del área hospitality, quienes constataron un proceso de contratación que inició con capacitaciones, entrega de documentación y acreditaciones, pero que —aseguran— finalizó con retrasos en los pagos, depósitos parciales y una comunicación cada vez más limitada.
Del reclutamiento a las acreditaciones
La mayoría de los entrevistados coincidieron en que encontraron las vacantes a través de Indeed, donde se ofrecían puestos como supervisor, chef, ayudante de cocina, cleaner y porter.
Mauricio Ávila relató que, tras postularse, recibió cursos en línea sobre protocolos de atención, recursos humanos y prevención de acoso laboral, además de entregar identificación oficial, fotografías y otros documentos personales para obtener una acreditación que garantizara el acceso al estadio.
Ávila mencionó que les solicitaron la talla de playera porque recibirían uniforme, aunque finalmente les dieron la orden de presentarse vestidos de negro.
El entrevistado contó que una de las primeras señales de desorganización sucedió cuando fue citado para recoger su acreditación.
“Había muchísima lluvia. Llegué y me dijeron que mi acreditación no estaba lista. Desde ahí se prendió un foco rojo porque no había una comunicación clara”, expresó.
Josué Islas, seleccionado como chef supervisor, destacó que su proceso fue distinto. Comentó que no se realizó entrevista formal y, tras ser aceptado, solamente descargó la aplicación Ubeya, donde empezaron a aparecer horarios y puestos disponibles. Luego asistió a una capacitación presencial sobre los estándares de operación del área de hospitality.

Una aplicación para asignar los turnos
Los testimonios aseguran que la organización del personal se realizaba en la aplicación Ubeya. Ahí se mostraban los turnos disponibles, el puesto asignado y la cantidad ofrecida por jornada.
Mauricio Ávila resaltó que, una vez aceptados los turnos, recibieron notificaciones en las que se informaban modificaciones de las cantidades originalmente aceptadas.
“Te llegaba la notificación de que habían modificado la cantidad a pagar. De dos mil pesos o mil 500 se bajaba a mil pesos”, declaró Ávila.
Por su parte, Pamela Rosales puntualizó que en las ofertas laborales se anunciaban remuneraciones de entre 2 mil 300 y 2 mil 700 pesos diarios para diferentes puestos. Enfatizó que durante el proceso de selección nunca se les advirtió que esos montos podrían reducirse dependiendo de las funciones que finalmente desempeñaran.
Josué Islas detalló que durante tres jornadas fue reasignado del puesto de chef supervisor al de chef cocinero, categoría con un salario menor. Después de manifestar su inconformidad, volvió a desempeñar el cargo para el que había sido seleccionado.
Cambio de funciones y jornadas demandantes
Sumadas a las diferencias en los pagos, los entrevistados narraron constantes modificaciones de funciones para cubrir la falta de personal.
Matías Merchant, seleccionado como chef, apuntó que en una ocasión fue enviado a realizar labores de limpieza.
Josué relató que observó cómo trabajadores sin experiencia en cocina eran asignados a esa área para cubrir las vacantes.
Mauricio aseveró que trabajó en las cocinas del área hospitality, donde el ritmo de trabajo aumentaba considerablemente antes y después de cada partido. Incluso, mencionó que en ocasiones faltaban insumos básicos.
“Cuando ya no había jabón nos decían que les pusiéramos agua para hacerlo rendir”, recordó.
Matías agregó que en algunas jornadas las cocinas permanecían sin aire acondicionado y que las fallas eléctricas obligaban a detener temporalmente las labores.
Un accidente durante la operación
Entre las historias recabadas aparece también el relato de un incidente ocurrido durante la jornada laboral.
Josué Islas reveló que un trabajador sin experiencia en la cocina fue reubicado a esa área para cubrir una vacante y sufrió una cortada mientras realizaba sus actividades.
Según su versión, a pesar de que había un botiquín de primeros auxilios, no contaban con personal capacitado para brindar atención médica inmediata, por lo que el trabajador fue trasladado posteriormente a una unidad de la Cruz Roja.
Las fechas de pago comenzaron a incumplirse
Las personas entrevistadas indicaron que les avisaron que los pagos serían efectuados en dos exhibiciones.
Pamela Rosales expuso que durante la inducción se les mencionó que los depósitos se llevarían a cabo por semanas cerradas y después recibieron un comunicado en el que se establecía que el dinero sería dispersado entre el 7 y 8 de julio. Desde luego, la fecha no se cumplió.
De acuerdo con el testimonio de Rosales, el 10 de julio recibieron un formato de “aclaración de saldos” donde debían registrar los pagos pendientes, incluidos los bonos por asistencia y acreditación.
Más adelante, Premier Staff comunicó que los pagos correspondientes “han sido procesados y no existe ningún monto pendiente”. Actualmente los empleados siguen sin cobrar.
Historias distintas, misma exigencia
A pesar de que las experiencias durante las jornadas laborales fueron variadas, los entrevistados insistieron en que el principal conflicto inició después de la justa mundialista en el país.
Mauricio recalcó que esperaba recibir alrededor de 5 mil 400 pesos, aun cuando el depósito fue menor a la cantidad originalmente prevista.
Matías enfatizó que aún le adeudan aproximadamente 5 mil pesos y calcula una afectación económica cercana a los 8 mil pesos al tomar en cuenta los intereses que tuvo que pagar en sus tarjetas de crédito. También señaló que gastó alrededor de 200 pesos diarios en transporte y mil 500 pesos para adquirir su uniforme.
Josué sostuvo que tiene pendientes cuatro jornadas, equivalentes a 8 mil 800 pesos.
Carlos Álvarez mantiene una perspectiva distinta. Reiteró que no tuvo inconvenientes con el ambiente laboral ni con el desarrollo del trabajo; su única inconformidad surgió al momento del pago.
Álvarez explicó que aceptó una jornada por la que le ofrecieron 2 mil 400 pesos, más los bonos adicionales. Expresó que casi un mes después recibió únicamente mil 200 pesos y que aún le deben mil 700 pesos.
Sostuvo que ese dinero estaba destinado a ayudar a cubrir el tratamiento contra la artritis de su madre.
Mauricio estima que entre 60 y 100 personas podrían encontrarse en una situación similar en Guadalajara, aunque cree que la cifra puede ser mayor debido a que algunos trabajadores seleccionados mediante otros proveedores no formaban parte del grupo donde los afectados compartían información.
Mientras algunos analizan emprender acciones legales y otros han optado por concentrarse en recuperar su estabilidad económica, todos exigen obtener el pago completo por las jornadas que aseguran haber trabajado.