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Libertad financiera para las mujeres en México

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, el 45% de las mujeres no tiene acceso a servicios financieros formales, el 28% no confía en sus conocimientos para afrontar el manejo de recursos económicos y el 60% no ha logrado establecer hábitos de ahorro que se mantengan a lo largo del tiempo. Ante este panorama, se podría pensar que el concepto de libertad financiera es una idea aspiracional y que está muy lejos de convertirse en una condición real que permita abatir la desigualdad en su situación, considerando que existen brechas importantes en su participación laboral, el acceso al crédito, las oportunidades de emprendimiento y la educación financiera.

El término de libertad financiera no se refiere únicamente a tener ingresos; significa que cada mujer debe desarrollar su capacidad para decidir sobre sus finanzas, lo que implica poder elegir cómo y dónde trabajar, cómo ahorrar, cómo invertir y cómo planificar el futuro. Es una forma concreta de autonomía en la que pueda sostener su vida y la de sus dependientes sin depender de terceros si así lo decide. Para lograrlo, es necesario actuar en tres dimensiones fundamentales: la educación, las oportunidades económicas y la transformación de la cultura en la que estamos inmersos.

Libertad financiera para las mujeres en México

1. Educación financiera como pilar estratégico

El Banco Mundial establece que “la inclusión financiera es un factor clave para reducir la pobreza y promover la prosperidad compartida”, por lo que la educación financiera es un pilar que permite comprender cómo funcionan el ahorro, el crédito, las inversiones, los presupuestos y la planeación patrimonial. Desarrollar una mentalidad que vaya más allá de aprender sobre la administración del dinero es ayudarlas a tener una visión estratégica del uso de los recursos financieros en las diferentes etapas de la vida.

Incorporar educación financiera en las escuelas desde etapas tempranas, en las universidades y en los programas comunitarios es una estrategia de alto impacto social porque, cuando las mujeres tienen acceso a educación financiera, no solo mejoran sus decisiones económicas, sino que trascienden e influyen positivamente en las finanzas familiares. Un gran número de estudios muestran que las mujeres suelen priorizar el bienestar del hogar, la educación de los hijos y la estabilidad a largo plazo.

2. Acceso real a oportunidades económicas para las mujeres

Es esencial, en la segunda dimensión, tener acceso a oportunidades económicas formales y sostenibles. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 50% de las mujeres que son económicamente activas trabaja en la informalidad, lo que limita su desarrollo profesional y financiero, así como el acceso a seguridad social, crédito y ahorro institucional.

Establecer programas que promuevan el emprendimiento femenino con redes de mentoría empresarial, facilitando el acceso a financiamiento, puede producir efectos multiplicadores de desarrollo social al generar círculos virtuosos en la economía familiar y local porque, de acuerdo con datos del Banco Mundial, las mujeres destinan el 90% de sus ingresos a sus familias y comunidades.

3. La corresponsabilidad como elemento indispensable de la transformación cultural

Lo anterior no puede sostenerse en el tiempo sin un cambio cultural profundo, hoy en día, la distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidado de niños, enfermos y ancianos sigue siendo uno de los principales factores que limitan la autonomía económica femenina como lo demuestra los datos del INEGI que demuestra que el 75% de estas labores son realizadas por ellas, dedicando un promedio de 38 horas a la semana y se estima en un valor de 7.2 billones de pesos.

Es indispensable que exista corresponsabilidad entre hombres, mujeres, empresas y el Estado para que las mujeres puedan desarrollar plenamente su potencial económico. La generación de políticas de conciliación laboral, de licencias parentales equitativas y de servicios de cuidado accesibles es una herramienta clave para avanzar en esta dirección.

En conclusión, es importante señalar que la libertad financiera femenina no debe entenderse como una batalla individual sino como una transformación estructural que beneficia a toda la sociedad, porque, si bien existen avances significativos, dado que cada vez más mujeres acceden a la educación superior, emprenden negocios, son líderes de organismos y participan de forma activa en la toma de decisiones económicas, aún falta camino por recorrer. Existe un grupo numeroso que viene detrás y que hay que impulsar para que, al alcanzar estabilidad material, consiga la libertad para construir su propio proyecto de vida. No hay que perder de vista que cuando las mujeres avanzan económicamente, el país entero también lo hace y se apuesta por un México equitativo, próspero y sostenible.

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