La anorexia, uno de los trastornos en la conducta alimentaria que inicialmente se asociaba a mujeres adolescentes, hoy afecta cada vez más a niñas de edades tempranas —de seis y siete años— y a varones, un grupo que antes estaba casi excluido de esta problemática.
“Existe una baja en la edad de comienzo de la anorexia, y hay un aumento de la proporción de varones, que antes era del cinco por ciento y hoy llega al 12 por ciento, con una tendencia a aumentar”, explicó a Télam la psiquiatra Mabel Bello, fundadora de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA).
La especialista cree que estos trastornos alimentarios están empezando en edades más tempranas porque “hay un ambiente mucho más enfermante”.
De acuerdo con Bello, en general se trata de casas donde el mismo adulto es el que tiene miedo a comer, o hay un fóbico social, o padres inseguros que necesitan que su vinculo sea único o especial. “Si mi chiquito no come tal cosa, no come nada”, ejemplifica, al tiempo que explica que es función de los padres ayudarles a que los chicos se integren socialmente.
“Hay una pérdida de estabilidad en los lazos familiares y una falta del tiempo familiar que demandan los chicos”, argumentó la médica.
“Hoy los chicos hacen todo por su cuenta y eso fomenta que tengan miedo a vivir. A los padres les preocupa que sus hijos tengan una satisfacción inmediata y no que tengan un programa para el futuro”, agregó.
Esta situación no sólo favorece el desarrollo de las patologías alimentarias más conocidas, sino que da lugar a nuevos trastornos como el “síndrome de especialización alimentaria”, la vigorexia y la ortorexia.
“El síndrome de especialización alimentaria se da en chicos de uno o dos años que comen nada más que un tipo de alimentos, como ñoquis y leche, o chocolates de una marca específica, rechazan cualquier otra comida y vomitan si comen algo distinto”, explicó Bello.
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