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Adiós a Tutu, el religioso que combatió el apartheid sin perder la sonrisa

El arzobispo sudafricano, fallecido a los 90 años, fue, junto a Mandela, el rostro de la lucha contra la segregación racial

Nelson Mandela, el hombre que luchó por la libertad
Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz 1984 por su lucha contra el apartheid (EFE) Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz 1984 por su lucha contra el apartheid (EFE) (La Crónica de Hoy)

Desmond Tutu, arzobispo emérito de Ciudad del Cabo y premio Nobel de la paz 1984 por su lucha pacífica contra el apartheid en Sudáfrica, murió este domingo en Sudáfrica a la edad de 90 años. La noticia de su fallecimiento conmovió al mundo, al igual que ocurriera con la muerte de Nelson Mandela en 2013, ocurrida también en diciembre.

El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, informó del fallecimiento de Desmond Tutu a través de un comunicado en el que lo calificó de “hombre de una inteligencia extraordinaria, íntegro e invencible contra las fuerzas del apartheid”.

Una generación que se acaba

“La muerte de Tutu es un nuevo capítulo de duelo en el adiós de nuestra nación a una generación de sudafricanos excepcionales que nos han legado una Sudáfrica liberada”, declaró Ramaphosa de quien fue nombrado presidente de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, que trató de cerrar la herida de la segregación racial tras décadas de brutal discriminación y represión de la minoría negra en el poder con la mayoría negra semiesclavizada.

En sus últimas apariciones en público, cuando acudió a vacunarse de la covid-19 y en un acto celebrado en octubre por su 90 cumpleaños, se le veía frágil y apenas hablaba, pero trataba de mostrar siempre su eterno talante risueño; esa misma sonrisa por la que fue reconocido mundialmente, como recordó Barack Obama, cuya amistad con Tutu y con Mandela, se forjó tras convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos.

Nunca perdió su pícaro sentido del humor ni su voluntad de encontrar humanidad en sus adversarios y Michelle y yo le echaremos de menos", compartió Obama en su cuenta de Twitter.

Una de las pocas veces que Tutu perdió la sonrisa en público fue cuando hizo un llamado angustiado a la comunidad internacional para que frenara el martirio al que estaba sometido su pueblo y se sumara a un boicot contra el régimen del apartheid, al que se resistía la antigua metrópolis colonial, Gran Bretaña.

“¡Ayúdennos, ayúdennos!”, repetía el arzobispo Tutu ante las cámaras, casi a gritos y con el rostro desencajado.

Rebeldía tras su sotana morada

Desmond Tutu nació en 1931 en un gueto negro de la pequeña ciudad minera de Klerksdorp, al oeste de Johannesburgo. Tras sufrir la poliomielitis de pequeño se despertó su intención de ser médico, pero la falta de recursos de su familia hizo que acabara siendo profesor, como su padre.

En 1955 se casó con Nomalizo Leah Shenxane, que también era maestra, con quien tuvo cuatro hijos. Sin embargo, descontentos por la discriminación que sufrían los alumnos negros en las escuelas, Desmond Tutu y su esposa decidieron abandonar la docencia. Tras estudiar Teología, fue ordenado sacerdote de la Iglesia anglicana en 1960.

Fue así, desde los púlpitos y con su sotana morada como única armadura, como Tutu se convirtió en un guerrillero en la lucha contra el apartheid y cómo fue escalando en la jerarquía eclesiástica opositora al régimen, primero como obispo de Lesotho y de Johannesburgo y posteriormente como arzobispo de Ciudad del Cabo.

Fue precisamente su sotana y su enorme popularidad la que hicieron que el régimen desistiera de meterlo en la cárcel, como hicieron con Mandela. Pero desde fuera de la cárcel logró que el mundo ejerciera finalmente presión para aislar al régimen blanco y que se convocaran las primeras elecciones democráticas en 1994, bajo el mejor lema posible: “Una persona, un voto”. Así nació la “nación Arco Iris”, como la bautizó Tutu con gran éxito.

Mandela, de reo a presidente, premió su lucha nombrando al arzobispo como presidente de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

“No veneraría a un Dios homófobo”

Otras luchas menos conocidas fuera de Sudáfrica consolidaron su fama de defensor de causas progresistas incluso para la Iglesia actual.

A mediados de los años ochenta se puso al frente del combate contra el SIDA, del que su país es uno de los más golpeados del mundo, defendiendo el uso del preservativo. También destacó por sus críticas a la corrupción y el nepotismo de los dirigentes del Congreso Nacional Africano, el partido de Mandela, y por defender tanto de un estado libre palestino, como la eutanasia o la homosexualidad. “No veneraría a un Dios homófobo, rechazaría ir a un paraíso homófobo”, declaró en 2013.

El homenaje de AMLO

Numerosas personalidades y líderes mundiales recordaron este domingo a Tutu; desde Boris Johnson, Lula da Silva al Dalai Lama, pasando por el presidente de EU, Joe Biden, quien dijo que se le “partió el corazón al conocer la noticia”.

Tras rendirle honores en su cuenta de Twitter, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, recordó uno de los dichos más célebres de Tutu: "Una de sus frases es lapidaria pero contundente y cierta: Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor".

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