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El agresor de Mónica quedó en libertad y ella teme por su vida; “esta más enojado que nunca”

Las múltiples fallas en la justicia derivaron en la reclasificación del delito; de intento de feminicidio pasó a violencia familiar y el sujeto salió de prisión

Mónica no acude a solicitar vigilancia porque una vez lo hizo y la patrulla sólo iba al rancho una vez por la mañana y otra por la tarde.

Mónica no acude a solicitar vigilancia porque una vez lo hizo y la patrulla sólo iba al rancho una vez por la mañana y otra por la tarde.

Mónica teme por su vida después de que su agresor fue liberado hace unos días; “Estuvo casi dos años en la cárcel por mi culpa y lo dejaron en libertad, debe estar más enojado que nunca”.

Las irregularidades con las que se conducen los jueces y fiscales llevaron a la liberación de una persona que trató de estrangular a una mujer en Veracruz, además de que un juez cambió el delito de “tentativa de feminicidio” a “violencia familiar”; el acusado salió de prisión porque, según el juez, tiene derecho a la libertad después de que el proceso no se ha podido completar por distintos motivos.

“No es posible que un juez ponga por encima el derecho a la libertad que el derecho a la vida”, fueron las palabras de Mónica al contar su historia a Crónica. Ella vive en la comunidad del Zapotal, en Veracruz, donde el 21 de diciembre del 2019 detuvieron a Jorge (agresor de Mónica) por “tentativa de feminicidio”, luego de que trató de estrangularla.

Antes de la agresión, narró Mónica: “Nos encontramos en una red social. Él estaba en una situación muy vulnerable, vivía en Barcelona en un refugio de la Cruz Roja como indigente. Yo trabajo con cooperativas de mujeres y hombres y pensé en ayudarlo a salir de la situación”.

Cuando él llegó a México Mónica se dio cuenta de la situación que vivía el hombre; “tenía muchas adicciones, dejó de fumar de y tomar, pero tomaba muchos medicamentos, pensó que aquí se iba a limpiar, sin embargo, siempre estaba de mal humor y todo el tiempo insistía que fuéramos pareja”. Como no se dio nada, el ataque ocurrió cuatro meses después de su llegada a México.

“Desde que él dijo que venía preparé un cuarto de la casa para él y él dormía ahí y yo en mi recamara, por su comportamiento le pedí que se fuera y se fue con un amigo en común y a los 15 días entró a mi casa drogado e intentó estrangularme varias veces, no sé como reaccioné, ya con muy poco aire y le metí los dedos en los ojos. Por los gritos, una pareja que cuida el rancho, llegó a ayudarme. Me salvaron la vida, todavía Jorge luchó y corrió a buscar un cuchillo, pero el otro hombre lo sometió”, contó Mónica.

Debido a irregularidades se han tomado decisiones jurídicas que terminaron en la liberación de Jorge el día 22 de noviembre, porque según el juez encargado, él tiene derecho a la libertad.

Jorge estuvo encerrado casi dos años, el 21 de diciembre se cumplirían 2 años de prisión preventiva, la estrategia de la defensa es que una persona no puede estar encerrada más de dos años sin juicio; “no se pudo empezar el juicio porque se vino la pandemia y se detuvieron todos los asuntos en los juzgados y la jueza que llevaba mi caso y lo vinculó como tentativa de feminicidio tuvo que irse a su casa porque era vulnerable a COVID, entró un juez interino que cambió el delito a violencia familiar”, explicó.

Mónica señaló que Dea Guadalupe Rodríguez Lorenzo fue la fiscal sin atribución legal que mandó un documento en el que dice estar de acuerdo con la defensa del agresor y reclasifica el delito a violencia familiar y no tentativa de feminicidio, por ello el juez Gregorio Noriega Velazco decidió hacer el cambio. Mónica contó que coincidió con otras dos víctimas a quienes la fiscal afectó al solicitar el cambio de delito.

“En mi caso se han tomado decisiones con irregularidades, es como un Frankenstein de errores, omisión y complicidades y ahora me encuentro yo vulnerable después de la liberación de este hombre, después de estar dos años en la cárcel por mi culpa, seguramente está muy enojado.

“Las medidas precautorias a las que tengo derecho ni siquiera las quiero ir a tramitar porque son una ridículas”; mencionó que cuando se dio el ataque como medidas precautorias sólo enviaron una patrulla que se daba una vuelta en la mañana y otra en la tarde.

“No me voy a tomar la molestia de ir a la fiscalía porque no quiero ver a nadie de ahí, durante el caso jamás se tomaron la molestia de notificarme algo, hasta hace poco me empezaron a hablar del juzgado para notificarme que había audiencias”.

Mónica contó que durante la audiencia en la que se determinó la liberación de Jorge, el juez de una manera burda e insensible se puso a hablar mucho sobre el derecho a libertad por encima del derecho a la vida, “todo el tiempo refiriéndose a que este hombre ya tenía mucho tiempo encerrado, fue evidente que no leyó la carpeta porque no se enteró que lo habían vinculado por tentativa de feminicidio. Además, nos responsabilizaron por haber prolongado el proceso, yo me di cuenta desde que inició la audiencia, que lo iba a dejar salir. Su actitud fue muy machista y se aventó una perorata para resolver que no era justo que este señor siguiera en la cárcel”.

La victima espera que se haga justicia ya que su vida corre peligro mientras su agresor esté libre.