
Tras ofrecer un par de funciones gratuitas en el Centro Cultural del Bosque, la artista argentina Andrea Christiansen, comparte con Crónica algunas reflexiones respecto a la escena de clown en México y la importancia de este tipo de espectáculos como forma de entretenimiento para niños y adultos; en el marco del 40 aniversario de su personaje Pimpolina. “Cuando inicié el trabajo como Pimpolina en México, no había otros clown, el único que fue contemporáneo conmigo en aquel entonces fue Perico El Payaso Loco y en los últimos 15 años ha habido un auge de esta nueva versión del payaso”, mencionó.
Christiansen radica en México desde 1978, siendo el lugar de nacimiento de Pimpolina y donde ha construido y consolidado su carrera como actriz: “El personaje ha ido transformándose con el aporte del público, especialmente de los niños, y conforme he ido evolucionando como persona también el personaje ha crecido, haciéndome madurar, es una retroalimentación”, compartió.
“Hace 40 años, cuando surgió Pimpolina, estaban los payasos circenses y de fiestas infantiles, pero no existía gente haciendo este tipo de trabajo, el clown es una versión contemporánea del payaso de circo, más refinada, más moderna, con otras técnicas y temáticas, entonces por supuesto que se ha ido transformando en ese sentido”, indicó.
Aunque la escena de clown en México ha cobrado fuerza en la última década, presenta un importante retraso dentro de las artes escénicas en comparación con otras regiones del mundo: “Este tipo de clown moderno —por decirle de algún modo— lleva muchos más años en Europa, Estados Unidos, incluso en toda América del sur”, aseguró.
Continuó: “En México tardó mucho en haber este auge del clown, tanto en la difusión como en la cantidad de cursos que hay y el número de artistas que ahora están escogiendo dicho género”.
La relación entre el humor y la concientización sobre aspectos de la realidad, otorgan al clown una estrategia para comunicar cualquier tipo de mensaje, desde el más complejo y hasta el más simple, siendo la poesía el instrumento base del espectáculo de Andrea Christiansen.
“Pimpolina tiene una conexión muy buena con el público infantil y creo que eso tiene que ver con que utiliza un lenguaje más bien abstracto, al ser una payasa mimo, ella no habla en el escenario, no hay el chiste verbal y de entrada se aleja de todo el humor basado en el albur y la grosería utilizado comúnmente para provocar risa”, aclaró.
Agregó: “Hay permanentemente la búsqueda de provocar una risa inteligente. En general la risa conlleva una revelación sobre algo que no se nos había ocurrido pensar de la realidad”.
Y es así como consigue el objetivo de su show: “Está la intención del clown en el escenario, de permanentemente salirse del orden establecido y cuestionar lo convencional. Es un ejercicio permanente de libertad y pienso que al estar viéndolo se vuelve una semillita en el espectador que luego, el cerebro lo va a interpretar y posteriormente a reproducir, sobre todo en los niños”, concluyó.
Copyright © 2019 La Crónica de Hoy .

