
El helipuerto de la antigua residencia presidencial Los Pinos, un gran terreno de pasto rodeado de árboles que en 2009 fueron testigo del aterrizaje de Barack Obama y hace dos años del arribo de Donald Trump, será desde ahora Cine cobijita. Así lo dijo una voz que cada que podía voceaba que Los Pinos ya es la casa de todos los mexicanos.
“Cuidado con las palomitas y el ponche”, también decía esa voz masculina que animó a las 3 mil 500 personas que llegaron la noche del jueves a disfrutar el estreno Roma, película del mexicano Alfonso Cuarón. Aunque ese día, que la Secretaría de Cultura federal bautizó como el día 1 del Romatón, muchos iban, sí, por la cinta, pero más por la experiencia de ver cumplida una promesa electoral de Andrés Manuel López Obrador.
“Es algo novedoso, algo a lo que jamás teníamos acceso, recuerdo por las noticias que sólo podías estar aquí para protestar, entonces si me dio curiosidad venir, es algo diferente a lo que antes vivíamos, a esa idea de que ni un pie por esta zona”, dijo la señora Mayorga, de 70 años, quien con su hijo llegó desde Tultitlán, Estado de México, a las 15:00 horas para aprovechar dos cosas: hacer el recorrido en el ahora Centro Cultural Los Pinos y ver la película.
Ellos ocuparon dos de las sillas que estaban reservadas para personas de la tercera edad y con discapacidad, el resto de los asistentes se sentaron sobre unos tapetes de palma traídos de Chilapa, Guerrero, pero antes de tomar asiento o acostarse, todos recibieron su vaso de ponche y plato con palomitas.
Esa comida botanera calculada para 3 mil personas fue cortesía del Centro Cultural Estación Indianilla. “Estamos en Dr. Claudio Bernard 111, colonia Doctores, para lo que se le ofrezca”, dijo el chef.
Después de tener sus alimentos, la gente depositó su boleto en una urna para tómbola pues antes de iniciar la película, se eligieron a 17 personas para que vieran Roma en lo que ahora se llama la salita VIP, una sala de cine con 35 asientos que disfrutaron los ex presidentes.
“Esa salita de cine está en un sótano, en el de la Casa Miguel Alemán, pero soy difícil de convencer por si quiere que entremos”, dijo un policía militar con su ropa verde camuflado a la joven Isabel cuando ella abandonó Los Pinos.
A las 19:30 horas comenzaron los chiflidos de los asistentes para que iniciara la proyección. Con temor a cualquier reclamo, apareció parte del elenco, dieron unas palabras y el discurso más aplaudido fue el de Yalitza Aparicio, protagonista de la cinta.
“Ésta es una lucha para combatir la discriminación, el racismo y clasismo que muchas trabajadoras del hogar padecemos en los lugares de trabajo y hoy llega Roma para unirnos y para darnos una gran lección de cómo actuamos dentro de los hogares”, exclamó.
Antes de ella no faltaron las consignas políticas a favor de AMLO. “El Romatón es la experiencia de ver de forma colectiva esta película, invitamos a todos que se junten en comunidad a ver la película, a proyectarla en una sábana, en una universidad, en un restaurante, en un bar…En los próximos días les pedimos que vayan subiendo sus fotos”, dijo Isaac Masri, encargado del Centro Cultural Los Pinos.
María Novaro, directora del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), tampoco desaprovechó la oportunidad de aludir a la cuarta transformación. “Que el cine mexicano vuelva a ser accesible para todos, que se vea de manera gratuita y a costos accesibles en todo el país. No pasen frío, y si sí, recuerden: abrazos, no balazos”.
En ese ánimo hubo gritos de “Ya ganamos” y una monja que repartía buenos deseos a todos con ademanes exagerados y con una cartulina colgada en su pecho que decía: Feliz AMLO Nuevo.
CONTRA EL FRÍO. Cuarenta minutos antes de que acabara la película, como a las 21:40 horas, el frío en el helipuerto hizo que muchos asistentes abandonaran la función.
“¿Ya se van?, ¿no les gustó o qué?”, cuestionó un policía militar a dos jóvenes que salieron enrolladas en cobertores, chamarras rompevientos, bufandas y gorros bordados. “Sí está buena, pero el frío ya no lo aguantamos”, respondieron y aprovecharon para preguntar cómo llegaban al metro.
“Ya no siento mis pies”, “no quiero enfermarme”, “ya es tarde y está feo”, fueron otras expresiones de quienes abandonaron Los Pinos sin terminar de ver la película y para que el frio no desanimara a los asistentes, Alejandra Frausto, secretaria de Cultura, tuiteó desde algún lugar de Michoacán: “Cambiamos la cultura del poder por el poder de la cultura. El calor humano vence al frío”.
La película tuvo buena crítica de los asistentes: “Es muy trágico todo lo que le pasa a Cleo, en internet leí que todo fue real”, “las mujeres siempre pasamos lo peor”, “muy triste película”…Mientras, afuera de las rejas de Los Pinos inició el primer puesto ambulante: venta de playeras a 50 pesos con leyenda #YoviROMAenLosPinos.
“Ojalá en Los Pinos se abran talleres, me gustaría que implementen lo que es danza, teatro porque están dejando de lado el arte y es algo que nos ayuda a crecer como humanos. El arte nos ayudan a ser sensibles y eso es necesitamos los mexicanos”, comentó Alex quien emprendía el camino de regreso a su casa en Chalco, Estado de México.
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