
La justicia francesa procesó este jueves en la noche por traición a Benoît Quennedey, un alto funcionario del Senado galo a quien los servicios secretos internos del país (DGSI) arrestaron el pasado domingo por, supuestamente, espiar para el régimen de Corea del Norte.
Quennedey quedó en libertad provisional a la espera del juicio, pero, si la sentencia es inculpatoria, el funcionario, que ya ha sido suspendido, enfrenta hasta 15 años de cárcel.
Entre tanto, el ya exadministrador principal de la dirección de Arquitectura, Patrimonio y Jardines del Senado galo no puede salir del país, ni verse con personas determinadas, y está sometido a vigilancia judicial.
El caso ha sorprendido a la sociedad francesa, aunque en realidad el hombre nunca ocultó su fascinación con el régimen estalinista. Ha visitado Norcorea al menos siete veces desde 2005, y además ha escrito varios libros e impartido conferencias sobre el país.
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