
Las razones para querer usar lentes de contacto pueden ser muchas, por ejemplo: sustituir el armazón, necesidades en el trabajo, moda, entre otras. Sean las razones que sean, lo más importante es que para usarlos hay que cumplir con un procedimiento para una óptima adaptación que permita el mejor uso de todas las alternativas de lentes de contacto que existen.
De acuerdo con la Licenciada en Optometría Ana Lilia Gabriel Mendoza, examinar al paciente es muy importante, pues muchos factores influyen en la adaptación para usar lentes de contacto. Primero hay que valorar la salud en general (enfermedades crónicas respiratorias y degenerativas, alergias, embarazo, menopausia y uso de medicamentos, etcétera) y la ocular (infecciones, glaucoma, ojo seco, cataratas, cirugías previas, uso anterior de lentes de contacto, y otras causas).
De acuerdo a la experta, también hay que tomar en cuenta algunas mediciones de los ojos del paciente, entre las que destacan la curvatura de la córnea, la fuerza del parpadeo, así como realizar una evaluación de la película lagrimal, del diámetro de la pupila y el cálculo de la graduación de los lentes.
“Al paciente primerizo, se le explica lo que sentirá al momento de la inserción del lente en el ojo (irritación, sensación de un cuerpo extraño, lagrimeo, etcétera) y que la incomodidad pasará en unos minutos. No hay pasos a seguir para ponerse los lentes contacto, pero puede ser de utilidad para el paciente mirar hacia sus rodillas y esperar unos minutos o usar gotas humectantes. Lo mejor es evitar mirar hacia arriba o hacia el frente, así las molestias serán menores. Generalmente, una persona tarda de 20 a 30 minutos para adaptarse”, señala Ana Lilia Gabriel.
Al día de hoy, uno de los principales obstáculos para que el paciente pueda usar lentes de contacto es tener “ojo seco”, afección que presenta síntomas detectables en el examen visual como cambios en la visión, sensación de resequedad o arenilla e incluso dolor, esto como resultado de una deficiencia en la calidad, producción o cantidad de lágrima, explica Leonel Salmerón Leal, Maestro en Ciencias Visuales por la Atlantic International University (Hawaii, EUA).
No obstante, Salmerón comenta que en la actualidad ya existen alternativas para atender este padecimiento: “Recientemente se ha demostrado que la nutrición es un elemento esencial en el buen desempeño lagrimal, pues muchos componentes lagrimales provienen de los factores sanguíneos. Cuando estos factores no son suficientes, el Licenciado en Optometría, a través de diferentes pruebas, selecciona el tratamiento que puede ayudar a la estabilidad lagrimal, el cual puede ir desde sustitutos de la capa acuosa, geles que fortalezcan la capa de mucina (una proteína que “humedece” el ojo) o carbómeros específicos (lubricantes y humectantes oculares) que contribuyan con la capa lipídica (la más superficial de la película lagrimal, encargada de retrasar la evaporación de la lágrima)”.
Otro uso importante que se le da a los lentes de contacto en la actualidad está en los casos de pacientes que no alcanzan resultados 100 por ciento satisfactorios luego de una cirugía refractiva.
Cual sea la razón para usar lentes de contacto, en México existen las más modernas y variadas opciones y con el apoyo de los Licenciados en Optometría quienes orientarán atinadamente a los pacientes a la hora de elegir la mejor alternativa.
Es muy importante para proteger los ojos tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Quitarlos para dormir
- Lavar las manos antes de ponerlos y quitarlos
- Mantener siempre los lentes en solución y reemplazar la solución diariamente
- Lavar el estuche, por lo menos, una vez a la semana
- Respetar el periodo de reemplazo
- Nunca colocar los lentes de contacto en ningún recipiente para su humectación que no sea el suyo, ya que la solución puede tener una reacción química con otros elementos y poner en riesgo la propia vista. Si hay alguna reacción como dolor o enrojecimiento se debe acudir a un optometrista de inmediato y seguir las instrucciones.
Copyright © 2016 La Crónica de Hoy .

