Bienestar

Los valores personales y sociales

Manos unidas en señal de unidad y trabajo en equipo
Manos unidas en señal de unidad y trabajo en equipo Manos unidas en señal de unidad y trabajo en equipo (La Crónica de Hoy)

Los valores sociales se tipifican como las cualidades ideales que revisten la personalidad de una persona, se reflejan en la admiración, estima y aprecio por parte de los demás. Son fomentados por la sociedad, la familia, la escuela y existen con el fin de obtener un desarrollo más equilibrado y armónico del ser humano.

En cambio, los valores personales, para que sean válidos, han de propiciar congruencia entre nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Para lograr lo anterior se requiere revisar nuestra interioridad. Preguntarnos: ¿Cuáles son mis valores? ¿Cuáles me han sido heredados? ¿Cuáles he ido adoptando o aceptando de la sociedad? ¿Con cuáles quiero vivir? ¿Cuáles son modificables y cuáles considero inamovibles? ¿Cuál es su jerarquía? ¿Cuáles representan el sentido profundo de mi existencia?

Deberemos elegirlos aplicando nuestro libre albedrío, sabiendo que elegir siempre implica pérdidas o ganancias. Hacerlo adecuadamente nos evitará cargar con culpas absurdas e innecesarias.

 Yo nací en el seno de una familia humilde. Permanecí interna en escuelas de huérfanos por muchos años puesto que mi padre ya había fallecido. Obtuve mis valores iniciales en medio del caos, pero siempre pude a través de la intuición diferenciar entre lo bueno y lo malo. En el transcurso de mi vida y por los golpes de la misma, fui puliendo mis propios valores, con los que vivo y defiendo a rajatabla.

Estar siempre atentos a elegir entre los mensajes de valores o antivalores que nos envían los medios de comunicación, esto es y será siempre nuestra prerrogativa y responsabilidad. Imbuirle a nuestro cerebro la información que deseemos es nuestro privilegio. Hacerlo con información positiva nos brindará una sensación de alegría constante. Lo opuesto ya sabemos adónde nos conduce.

Tengamos siempre presente que nuestras creencias y principios determinan nuestra actitud frente a la vida. Esto aumenta nuestra fortaleza interior para enfrentar con aplomo y alegría los desafíos de la existencia. Reconocer que nosotros somos responsables de irnos construyendo día a día. Que el pasado ya no puede dañarnos, que el presente es lo único que realmente tenemos y que el futuro será la consecuencia de nuestras decisiones de hoy.

Correo: corzoalma17@yahoo.com

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