
Un grupo internacional de científicos, encabezados en México por la UNAM, ha emprendido el proyecto MexiDrill Chalco, mediante el cual realizarán perforaciones en la cuenca del Valle de Chalco para extraer sedimentos que revelen cómo era el clima e historial ecológico de la región hace 500 mil años, quizá un poco más.
El Lago de Chalco tiene características únicas en el mundo, puesto que sus sedimentos lacustres de 450 metros de espesor, equivalentes a un registro climático de varios miles de años, abarca el último medio millón de años. Mientras avanzan las perforaciones, los científicos recolectarán sedimentos en segmentos de un metro, aproximadamente, para después transportarse a los laboratorios de la UNAM.
Del análisis se obtendrá un registro de alta resolución del cambio climático en el centro de México que, junto con los datos que se han recabado en otras perforaciones a lo largo de la cuenca del Valle de México, permitirá reconstruir la historia de la variabilidad climática en esta región de Norteamérica.
“Después de ‘hacer hoyos’ en el centro y norte del país, decidimos que Chalco era el mejor sitio para recuperar la señal paleoclimática y ambiental del último medio millón de años, quizá más”, explicó ayer en conferencia María del Socorro Lozano, investigadora del Instituto de Geología de la UNAM y coordinadora del proyecto en México.
La científica expuso que los sedimentos lacustres ofrecen información sobre la geología, paleoambientes y paleobiología, puesto que tras acumularse año con año, a lo largo de milles de años, han guardado indicadores geoquímicos, geológicos y ecológicos que ofrecen información sobre el cambio climático pasado, ciclos glaciares e interglaciares, así como la variedad climática en escalas milenarias.
“Pero ¿para qué estudiar el clima del pasado, si ya pasó?, se preguntan algunos”, añade con tono bromista la investigadora. “Comprender los mecanismos de cambio climático global en el pasado es un problema clave en la investigación paleoclimática y crítico para evaluación del cambio climático actual y futuro”.
Las investigaciones también permitirán registrar eventos volcánicos y establecer la historia eruptiva de la cuenca y la predicción de riesgo volcánico. “Ese registro de la historia volcánica es lo que cobra relevancia internacional en este estudio”, refirió por su parte Erick Brown, de la Universidad de Minnesota y coordinador internacional del proyecto, que reúne a universidades y expertos de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y España.
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