Cultura

René Villanueva era divertidísimo y no se tomaba en serio ni él mismo: Beatriz Zalce

Recuerdan al luchador social y músico en el 20 aniversario de su fallecimiento

El músico ciego
El músico ciego El músico ciego (La Crónica de Hoy)

“René Villanueva era divertidísimo, tenía una parte muy reflexiva pero también una parte lúdica de no tomarse en serio a sí mismo. Sus pinturas son un reflejo de este aspecto de su personalidad: podía ser muy dramática y llena de colores, o de una amabilidad que dices ‘todo es miel sobre hojuelas’, pero también muy profundo sin ser aburrido, invitando a una reflexión”, cuenta la escritora Beatriz Zalce, con motivo del 20 aniversario luctuoso del ingeniero químico, músico, pintor y luchador social que fue su marido.

Explica que si bien este año no podrá rendir homenaje al legado de Villanueva debido a las condiciones de la pandemia (confusión sobre el color del semáforo y mucha gente que aún evita salir a eventos aglomerados), al “volver a la normalidad” se organizará algún concierto o exposición que rememore su obra, como se ha hecho en otras ocasiones.

El artista oaxaqueño, René Villanueva (1933-2001) es conocido como músico, fundador e integrante -junto a Pepe Ávila y el Negro Ojeda- del grupo Los Folkloristas, dedicado a la investigación, ejecución y difusión de la música tradicional latinoamericana. Sin embargo, en conversación con Crónica, Zalce comenta que durante los últimos años de su vida, la pintura cobró mayor relevancia en su quehacer.

“En enero del 2000 le diagnostican cáncer en pulmón con metástasis en el hueso de la cadera. Era terminal. René nunca fumó y fue un cáncer terrible porque atacó muchas cosas que para el eran muy importantes: era un músico de instrumentos de aliento, y eso le quitó la posibilidad de seguir tocando”, recuerda.

Relata que Villanueva tuvo que dejar los folkloristas a punto de cumplir su 35 aniversario y encaró la enfermedad con sabiduría y dignidad, “una actitud de disfrutar, y al mismo tiempo ya no poder hacer música, grabaciones de campo, volverse más sedentario, regresar a la pintura. Entonces, cuando la enfermedad lo permitía, trabajaba muchísimo, hizo una cantidad de retratos impresionante. En ellos ponía una dedicatoria que ahora puedo entender más como una despedida, un pensamiento agradecido por haberte conocido y lo que habían compartido”.

Señala que René anunció su muerte con 8 días de anticipación y pidió despedirse de mucha gente. La última obra que hizo son retratos y una serie de homenaje a sus maestros, en los que retomaba obra de Rufino Tamayo, Pablo Picasso, Remedios Varo, Diego Rivera, y Alfredo Zalce. Falleció el 28 junio del 2001, en la Ciudad de México.

Beatriz sonríe telefónicamente, y agrega que de haber llegado a platicar con él, “después de la entrevista te hubiera dicho que te sentaras un rato, en lo que te hacía un retrato”.

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