
El ADN o Ácido Desoxirribonucleico es una molécula que está en el núcleo de cada célula de seres vivos, vegetales o animales. Cada vez que se copia una célula para reproducirse y antes de morir, el ADN se copia en el interior de la célula original y se mueve a la célula nueva. Pero cuando hay errores en el copiado se pueden producir enfermedades graves e incluso mortales como los diferentes tipos de cáncer.
En los últimos diez años, científicos biomédicos de universidades, institutos y laboratorios privados, han desarrollado diferentes técnicas que buscan corregir los errores y daños que sufren las moléculas de ADN al copiarse.
Hay que recordar que el ADN es una molécula similar a dos largos hilos unidos por enlaces, lo que hace que se parezcan a una escalera de pintor con miles de peldaños. Cuando un peldaño está roto de una orilla o cuando un peldaño está en un orden diferente que el del original —lo que se conoce como traslocación—, surgen los problemas. Usando una analogía, podemos decir que el ADN es un hilo tan largo como un bastón de golf pero más delgado que un cabello y cada célula tiene uno igual dentro de su núcleo.
Hoy, con trabajos a nivel de moléculas se ha abierto un nuevo campo de la farmacología llamada Medicina de Alta Precisión, que ya ha generado medicamentos disponibles en hospitales de diferentes partes del mundo, incluyendo México, para frenar la multiplicación de células cancerígenas en la sangre y en los pulmones, entre otros tejidos.
Otra técnica nueva de reparación del ADN, que se puede considerar “revolucionaria”, sin exagerar, es la edición de genes por medio de tijeras bioquímicas llamadas CRISPR-Cas9, la cual ya ha sido usada en laboratorios de China, Estados Unidos y Corea, para reparar daños en el genoma que provocan cáncer de pulmón y malformaciones del corazón en embriones humanos. Esa técnica todavía no está disponible a nivel comercial, pero sus pruebas avanzan rápidamente.
En el año 2015, la Academia de Ciencias Sueca otorgó el Premio Nobel de Medicina a tres investigadores que, por separado, explicaron cómo trabajan las células a nivel molecular para reparar los daños que sufre el ADN. Ellos mostraron con sus trabajos que todos los días hay procesos de reparación de daños dentro del cuerpo humano, al igual que dentro del cuerpo de todas las plantas y animales. Sin embargo, cuando los mecanismos de reparación fallan, aparecen diferentes enfermedades.
Estos pioneros en el descubrimiento de los mecanismos de reparación del ADN son Tomas Lindahl, Paul Modrich y Aziz Sancar. Sus estudios iniciaron décadas antes, pero es ahora cuando sus productos comienzan a beneficiar a las personas.
El nuevo tratamiento, que fue aprobado por las autoridades sanitarias mexicanas la última semana de mayo y por el gobierno de Estados Unidos una semana después, el 7 de junio, es una innovación porque corrige un error molecular que evita que las células cancerígenas mueran. Al actuar sobre una estructura particular o “sensor” de las células enfermas, el tratamiento es considerado medicina de precisión.
La autorización para el uso de este tratamiento en México fue emitida por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y otorgada al laboratorio biotecnológico AbbVie México, que realizó un estudio multinacional —llamado MURANO—para avalar la acción del nuevo tratamiento.
La Leucemia Linfocítica Crónica (LLC) es un tipo de cáncer de avance lento en la médula ósea y la sangre, en la cual los tipos de glóbulos blancos llamados linfocitos se vuelven cancerosos y se multiplican de forma anormal. Es uno de los tipos de leucemia más comunes en adultos, representa el 30 por ciento de las leucemias con una prevalencia dos veces más en hombres que en mujeres.
Al provocar la muerte de las células enfermas sustituye a la quimioterapia en la erradicación de las células cancerígenas, la cual presenta efectos adversos. Esta terapia fue presentada, en Chicago, en la reunión de la Sociedad Americana contra el Cáncer y Oncología (ASCO por sus siglas en inglés), que concluyó el 5 de junio.
Aunque suena extraño, el problema de fondo con los diferentes tipos de cáncer es que aparecen células que nunca mueren. Cada célula saludable tiene un tiempo de vida y después de cumplir sus ciclos nacimiento, crecimiento y reproducción debe morir, pero las células cancerígenas tienen un error de información genética en el cual han desaparecido las instrucciones para morir.
De este modo, cuando una célula no muere, es decir, cuando no ocurre su proceso llamado apoptosis, comienza a reproducirse y se forman grandes acumulaciones o tumores. Cuando esas células que no mueren rebasan un órgano y se dispersan o riegan por diferentes partes del cuerpo, comienza la llamada metástasis.
La medicina de precisión busca corregir el error molecular que evita que las células mueran y trata de devolver las instrucciones originales de apoptosis o muerte celular después de cumplir un ciclo completo de vida.
En junio, el doctor Eduardo Edmundo Reynoso Gómez, especialista en Hematología del Hospital Español de México explicó a Crónica que el nuevo tratamiento ayuda a las personas con LLC a vivir más tiempo sin que empeore la enfermedad, en comparación con una quimio-inmunoterapia estándar, que ofrece remisiones profundas y esquemas fijos, pero con mayor toxicidad.
Algunos de estos casos han ocurrido en la misma región geográfica en la que está México, como lo expusieron oncólogos de Argentina y Costa Rica en el Seminario Latinoamericano Pfizer sobre Cáncer de Pulmón, realizado este mes en Buenos Aires.
Ahí se subrayó el mensaje de que hay que ser optimistas en la lucha contra el cáncer de pulmón, pero también hay que comprender que no existe una medicina para todos los pacientes y que en América Latina la mayoría de los pacientes son diagnosticados cuando su cáncer de pulmón ya es incurable.
“El cambio más fuerte (que) ha ocurrido para dar alivio a estos pacientes es que en los últimos cuatro años, con la aprobación y uso de un nuevo grupo de tratamientos llamados medicamentos de precisión, se puede corregir mutaciones genéticas causantes de la aparición de tumores en los pulmones”, explicó a Crónica el doctor Luis Corrales, oncólogo del Centro de Investigación y Manejo del Cáncer, de San José, Costa Rica.
“Las mutaciones ocurren cuando algunos genes cambian de posición o son alterados dentro de los cromosomas (que están en el núcleo de cada célula). Cuando hay estas alteraciones afectan a algunas proteínas que existen en la membrana de cada célula y que funcionan como receptoras de órdenes bioquímicas. Si esas proteínas están mal se quedan ‘encendidas’ y mandan señales para que las células se reproduzcan sin parar. Así se forman los tumores. Por eso hay nuevos medicamentos que corrigen la mutación genética e interrumpen esas señales desordenadas que llaman a las células a reproducirse sin control”, dijo el experto costarricencse.
El mensaje clave más repetido en la reunión médica fue que “antes de dar quimioterapia a un pacientes con cáncer de pulmón hay que hacerle un testeo (prueba) molecular”, pues hay pacientes a los que la quimioterapia no los cura y sí los daña. Mientras que hay pacientes con cáncer de pulmón que pueden usar las medicinas que corrigen alteraciones genéticas, sin usar la quimioterapia estándar.
“Estamos viviendo un cambio de estrategia o paradigma de tratamiento”, explicó a este periódico el doctor Diego Kaen, jefe de oncología del hospital universitario de la Universidad Nacional de La Rioja, Argentina.
“Los tratamientos más usados para corregir mutaciones son los que influyen en la actividad de dos proteínas que están en la membrana de las células y que se llaman EGFR y ALK+. Ambos influyen en la multiplicación de las células y si se les corrige se achica el tumor y mejora mucho la calidad de vida del paciente”, dijo el doctor Kaen, quien coincidió en que este cambio empezó en 2014.
“Actualmente ya hay pacientes con 3 años y medio y con cuatro años viviendo con cáncer de pulmón. El promedio de sobrevida es de 18 meses, pero antes sólo vivían 4 meses y los médicos ya sólo los mandaban a sus casas a arreglar sus cosas legales y familiares antes de morir”, indicó el mismo médico, quien es jefe de investigaciones clínicas del Centro Oncológico Riojano Integral (CORI).
Esta tecnología se puede explicar si pensamos en unas tijeras que están programadas para cortar en una parte específica de la molécula de ADN donde se quiere hacer la corrección o edición. Esas tijeras son las moléculas llamadas CRISPR-Cas9.
En esta edición de genes se corta lo que está mal, pero no se pega nada externo pues lo que ocurre es que al hacer el corte se activa una respuesta de reparación del ADN en el sitio específico donde se hizo la intervención.
La nueva herramienta para “editar” genomas, llamada CRISPR-Cas9 fue probada con éxito el 28 de octubre de 20016, en China, donde un paciente con cáncer de pulmón fue tratado exitosamente con células editadas.
En ese momento, el panorama comercial de las terapias CRISPR-Cas9 era incierto por una batalla legal por los derechos de patentes estadunidenses sobre la técnica de edición de genes. El problema está atorado en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos que tiene la obligación de determinar quién inventó la técnica por primera vez.
Sin embargo, los altos beneficios que esta tecnología promete siguieron impulsando en laboratorio y, un año después, el 2 de agosto de 2017, en un hecho histórico para la ciencia, investigadores de Estados Unidos, China y Corea del Sur lograron por primera vez corregir en embriones humanos una enfermedad hereditaria, gracias al uso de la misma técnica de edición genética.
Con su trabajo corrigieron la mutación de un gen que produce la patología llamada miocardiopatía hipertrófica que padece una de cada 500 personas y es la causa más común de muerte súbita de atletas.
Para llevar a cabo los experimentos, se produjeron cigotos fertilizando ovocitos sanos con esperma de un donante portador de una mutación en el gen MYBPC3, causante de la enfermedad.
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