
Cuando en diciembre del 2017 el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) dio a conocer su evaluación estadística del año, la gran paradoja era que se había roto un nuevo récord de producción con 175 filmes, pero con un alarmante índice de asistencias al tener 22. 4 millones de espectadores en todo el año, lo que significó una reducción de casi el 30 por ciento con respecto al 2016.
El 2018, en su último diagnóstico debido al cambio de administración, Jorge Sánchez Sosa, director general de la institución, dio a conocer que hubo una reconexión del cine mexicano con su público nacional, además de una nueva marca de producción anual con 184 filmes: “Rompimos el récord de 135 películas filmadas en 1958, cuando el cine de la Época de Oro estaba en su apogeo, además de que 97 películas contaron con el estímulo económico de Foprocine, Fidecine y Eficine, propiciando una mayor producción privada”, señaló en conferencia de prensa.
Esta cifra mantiene un índice de aumento de producción que se ha dado a conocer en los últimos años pues en el 2015 se celebraba que se había conseguido la cifra de más películas producidas en un año, cuando llegó a 140 producciones, que superaba a las 135 que se consiguieron en 1958 y a las 130 del 2014. Luego se anunció un récord más de producción al llegar a las 162 películas en todo el 2016 y para 2017, se llegó a los 175 largometrajes. Con 184 filmes, México se mantiene entre los veinte países con mayor producción cinematográfica a nivel mundial y dentro de los tres primeros en América Latina.
En un panorama más amplio durante esta administración, que transcurrió entre 2013 y 2018 han debutado en cines alrededor de 520 películas nacionales, de los cuales 344 fueron largometrajes de ficción y documental, que superan a las 331 correspondientes al de Felipe Calderón y a los 137 en el de Vicente Fox. Además para finales del año los estrenos serán 105 largometrajes, la cantidad más alta en la historia reciente del país.
Asistencia. La reconexión del cine mexicano con su público se mostraba alentadora desde el primer cuatrimestre de este año, pues el Imcine había revelado que de enero a abril se han estrenado 29 películas mexicanas en el periodo, con lo que se han alcanzado ventas por 12.7 millones de boletos para el cine nacional, lo que significaba más de la mitad de lo que se había recolectado en el 2017.
Aún por terminar el año, el cine mexicano ha recopilado más de 30 millones de asistentes, y con ello superó los 30.5 millones de asistentes del 2016, su mejor resultado hasta el momento. Esta cifra es simbólica si pensamos que representa casi la mitad de asistentes que acudieron a ver una película mexicana durante el sexenio de Felipe Calderón, que reunió a 75 millones. Hasta el pasado 15 de noviembre, la cifra total de asistentes de la administración que ahora deja Imcine era de 152.5 millones de personas.
Comedia. En medio de estas cifras vale la pena mencionar la monopolización del espectador por parte del género de la comedia, como principal atractivo para el público mexicano, por encima de las producciones premiadas en los festivales más importantes del mundo. Nosotros los nobles, de Gary Alazraki, que se estrenó a finales de marzo de 2013, logró 7 millones de asistentes y desbancó a El crimen del Padre Amaro, de Carlos Carrera que desde más de una década atrás era la cinta mexicana más vista en las salas de nuestro país.
Poco le duró el gusto porque llegó No se aceptan devoluciones, dirigida y protagonizada por el comediante Eugenio Derbez, que juntaría poco más del doble de asistentes que Nosotros los nobles. En el 2016, de las 30.5 millones de asistencias a las 90 películas que se estrenaron, ¿Qué culpa tiene el niño?, de Gustavo Loza obtuvo 5.9 millones de espectadores, y No manches Frida, de Nacho G. Velilla, 5.1 millones, dejaron a 88 películas con la asistencia de 20 millones de personas.
En 2017 cerró con la cifra de 85 películas mexicanas estrenadas y 21.5 millones de asistentes. De esos filmes, los que más impacto tuvieron fueron comedias, lideradas por Hazlo como hombre, de Nicolás López, con 4.3 millones de asistentes; seguida de 3 idiotas, de Carlos Bolado, con 2.6, y Cómo cortar a tu patán, de Gabriela Tagliavini, con 2.3 millones; los otros 9 millones de asistentes que restan, se repartieron entre 80 filmes.
En este año, en el top 10 de películas con mayor asistencia, sólo tres no son comedias. Ya veremos, de Pedro Pablo Ibarra (4.1 millones de asistentes); La boda de Valentina, de Marco Polo Constandse (3.3) y La leyenda del Charro Negro (animación), de Alberto Rodríguez (2.4) están en la cima de la taquilla. Sin embargo, tomando en cuenta al género de la comedia dentro del top 10, entre las siete películas suman poco más de 14 millones de asistentes, dejando los poco más de 16 millones para el resto de las producciones.
“Creo que el éxito se debió a que se hizo mucha comedia, cine para divertirse, la gente aprecia el esparcimiento y le gusta regresar a casa después de haberse reído un buen rato”, aseguró Sánchez Sosa, quien además habló de los obstáculos en su administración: “Creo que es un proceso complejo de negociación y de repente no veo la voluntad de todas las partes. Sin duda que vivimos una cinematografía nacional subsidiada como es en 99% de los países del mundo que quieren tener una cinematografía nacional”.
Finalmente señaló las cuentas pendientes, como “la intención de hacer una revisión de la Ley Federal de Cinematografía. Esto implica una visión renovada de lo que es la cinematografía y el audiovisual para incidir en lo que es el mercado, cómo se mueve, cuáles son sus derechos y obligaciones, para extenderla al mundo digital… No podemos omitir una realidad creciente y que son los nuevos medios de consumo del audiovisual”, concluyó.
La próxima directora del Imcine es la cineasta María Novaro.
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