
Trabajar en las fortalezas de carácter y la implementación de una educación positiva se vislumbran como estrategias más que necesarias en el panorama educativo actual. Cultivar las virtudes de niñas y niños, los hace propicios a la felicidad. Así lo aseguró la Iliana González, Licenciada en Lingüística y Maestría en Educación por la Texas A&M Univeristy, en su charla “Fortalezas, conocer y reconocer”, impartida en el marco de “Wellbeing 360”, el encuentro global organizado por el Instituto de Ciencias del Bienestar Integral de Tecmilenio y el más importante en la actualidad sobre la implementación de programas que favorezcan el bienestar y la felicidad entre organismos públicos, personas, instituciones y empresas.
La psicología positiva es un término propuesto por Martin Seligman, presidente en los años 90 de la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), quien entonces destacó la necesidad de cambiar de paradigma y estudiar de manera científica todo lo que hace feliz al ser humano.
En este contexto, “la psicología positiva, todavía hoy, es todo un campo por explorar”, aseguró González, quien además apuntó que se trata de poner deliberadamente nuestra atención en las cualidades y en lo que cada persona hace bien. La especialista señaló que anteriormente se promovía trabajar en las áreas que como personas tenemos más débiles. Expuso su propio caso. Alguien con poca facilidad para entender las matemáticas. “Mi área fuerte siempre fue la literatura, pero difícilmente algún maestro lo resaltaba. Se concentraban en ayudarme a superar mi dificultad en matemáticas, a la par de que fui perdiendo interés en mi área fuerte”.
La licenciada en Lingüística y Maestría en Educación por la Texas A&M University, comentó que de acuerdo con investigaciones en psicología positiva se ha demostrado que cuando ponemos atención a nuestras fortalezas “obtenemos mejores resultados, aumenta nuestro rendimiento, nos volvemos más creativos y alcanzamos muchos más efectos positivos”.
González afirmó que es igual de importante reconocer las fortalezas en los otros, como un ejercicio de empatía. “Sabemos del impacto que tiene crear conexiones significativas entre nuestros alumnos. El que ellos reconozcan en sus compañeros y en ellos mismos el liderazgo, la creatividad, la curiosidad o la valentía, les permiten no solo trabajar en su propio bienestar emocional y, es también, un excelente ejercicio de empatía. Creamos así bienestar. Creamos felicidad”.
Desafíos para la educación, fue una de las conferencias que se llevaron a cabo en la segunda jornada de “Wellbeing 360” considerando una audiencia en plataformas de 40 mil personas. La jornada se complementó con dos paneles y un taller.
En la videoconferencia “La búsqueda del aprendizaje óptimo”, la Mtra. en psicología positiva y escritora Nanna Parup y la Mtra. en Psicología Educativa y Psicología Positiva, Mette Marie Ledertoug, se embarcaron en la búsqueda de un aprendizaje óptimo. Aseguraron que la educación del futuro exige una (r)evolución. Y es que en todo el mundo los estudiantes pasan muchas horas al día en la escuela. No todos estos estudiantes aprenden tan bien como podrían o prosperan tan bien como podrían.
Mientras que en el panel “Educación positiva: efectos post Covid a largo plazo en las nuevas generaciones”, Dominic Randolph, jefe de Riverdale Country School, una escuela diurna mixta, independiente y preparatoria para la Universidad en de Nueva York, expuso que una solución ante tal desafío fue el conformar equipos de asesoría. “Tratamos de mantener a la comunidad unida a través de eventos en línea, no necesariamente relacionados con la escuela, sino de mantener a la gente junta. Creo que ha sido vital”. Agregó que en el caso de su comunidad los estudiantes se enfocaron en el crecimiento del estudiante y cómo poder apoyarlo. base puso especial importancia a su sentido de pertenencia.
En el panel también participaron Rosalinda Ballesteros, quien actualmente es directora del Instituto de Ciencias del Bienestar Integral de Tecmilenio. y Luis Gallardo, catedrático, experto en educación positiva, quienes coincidieron en señalar la importancia de reconsiderar la relación con los estudiantes, ya que la pandemia les dejó índices de depresión y ansiedad.
Se propusieron, asimismo, tres criterios para un modelo educativo: acompañamiento, trabajar con fortalezas y empoderar a los participantes del modelo.
Por su parte Luis Gutierrez, doctor en Innovación y Tecnología Educativa, en la conferencia “La educación positiva como clave del éxito estudiantil”, dijo que para lograr una educación positiva es importante dar oportunidades y responsabilidades a los jóvenes para que puedan adquirir experiencia.
La identidad se da a través de la pertenencia, el adolescente necesita ese caminar con diferentes grupos de amigos para desarrollarla y sentirse seguro. Es importante que para los estudiantes uno de sus propósitos de vida sea transformar a México a través de la Educación.
Margarita Ramos, fundadora de PRO-ED Latinoamérica y EDUX, refiriéndose a la “Enseñanza Positiva-Adecuada al desarrollo como respuesta a la post-pandemia”, explicó que “la enseñanza post pandemia requiere un mayor esfuerzo por parte de los maestros para cultivar y fortalecer reacciones de apoyo solidario, flexibilidad, y empatía con los alumnos en el camino de recuperación del aprendizaje”. Añadió que es importante detectar cuando los niños y jóvenes acarrean afectaciones derivadas del aislamiento de la pandemia, que es común que parezca que no les sucede nada, pero que finalmente sí está pasando algo en ellos.
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