
Los avances de la tecnología en salud en la actualidad son enormes ya que diferentes aparatos permiten de forma segura y rápida y muy eficientemente detectar cualquier anormalidad en los órganos del cuerpo y su funcionamiento.
Uno de estos aparatos es el tomógrafo, aparato usado en medicina, arqueología, biología, geofísica, oceanografía y otras ciencias.
Hay muchos tipos diferentes de tomografía, palabra que viene del griega tomos que significa cortar, dividir o seccionar. Una tomografía de varias secciones de un cuerpo es conocida como politomografía..
Para los estudios médicos se puede usar un tomógrafo computarizado o uno conocido como TEP que saca tomografías por emisión de positrones que para realizarlo requiere de una sustancia radiactiva llamada marcador que permite buscar y ubicar algún problema en el cuerpo.
Una tomografía por emisión de positrones (TEP) muestra cómo están funcionando los órganos y tejidos. Esto es diferente a lo que se puede encontrar con una resonancia magnética o una tomografía computarizada (TC), que muestran la estructura y el flujo de sangre hacia y desde los órganos. Muchos lugares tienen máquinas que combinan TEP con las imágenes de la TC para que se realice un único examen.
Los positrones son partículas elementales, en la actualidad, los positrones son rutinariamente producidos en la tomografía por emisión de positrones usados en las instalaciones hospitalarias.
Una TEP utiliza una pequeña cantidad de material radiactivo llamado marcador que se administra a través de una vena. La aguja se introduce con mayor frecuencia en el interior del codo y la sustancia viaja a través de la sangre y se acumula en los órganos y tejidos. El marcador le ayuda al radiólogo a detectar zonas o anormalidades más claramente.
Después de la colocación del material radiactivo hay que esperar más o menos una hora mientras el cuerpo absorbe el marcador.
Una vez realizado esto la persona debe acostarse sobre una mesa estrecha que se desliza dentro de un gran escáner que tiene forma de túnel. El escáner del tomógrafo detecta las señales del marcador y una computadora convierte los resultados en imágenes tridimensionales que aparecen en un monitor para que sean interpretadas por el médico o el radiólogo.
Durante en examen la persona debe permanecer quieta para evitar que salgan borrosas o erróneas las imágenes. La duración del examen depende de qué parte del cuerpo se esté escaneando.
Para prepararse para el estudio es conveniente no comer nada
de 4 a 6 horas antes del examen, solamente se podrá consumir agua. Si la persona es diabética debe pedir instrucciones sobe el consumo de sus medicamento ya que pueden interferir con los resultados.
Es importante que el radiólogo sepa si se teme a los espacios cerrados, si es así se puede administrar algún calmante. También si se es mujer y está embarazada o en periodo de lactancia, o si es alérgico a alguna sustancia, ya que el medio de contraste puede afectarle en ese caso. ES importante también que informe sobre todos los medicamentos o sustancias que esté consumiendo ya que algunas podrían interferir con los resultados del estudio.
La tomografía no se siente nada, solamente puede ser un poco incómoda la mesa y la posición, para lo que se puede solicitar una almohada. El único dolor puede ser el que provenga de la colocación de la aguja para introducir el marcador.
Durante el estudio se puede hablar con el radiólogo o médico y una vez terminado la recuperación será inmediata a menos que hayan administrado un relajante.
Este examen se utiliza para:
Para el seguimiento de una enfermedad se pueden tomar varias Tomografías.
En raras ocasiones, las personas pueden tener una reacción alérgica al material radiactivo. Algunas personas pueden presentar dolor, enrojecimiento o hinchazón en el sitio de la inyección.
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