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La abstracción es la disciplina de eliminar cosas: Javier Fernández

Este sábado abre la muestra “Entropía Lírica”, conformada por 32 piezas, en el Seminario de Cultura Mexicana>>

Abstracción en rojo
Una de las obras. Una de las obras. (La Crónica de Hoy)

“La abstracción es la disciplina de eliminar cosas. Hay cosas que una vez que las aprendes ya no las necesitas, te olvidas de ellas porque ya no las ocupas. Yo le llamo abstracción a eso de encasillar conceptos y eliminarlos”, considera el artista Javier Fernández.

Esta postura es la base sobre la cual se construye la exposición “Entropía Lírica”, que se podrá visitar de forma gratuita a partir de este 12 de marzo, a las 12:00 horas, en la Galería 526 (Av. Presidente Masaryk #526, CDMX) del Seminario de Cultura Mexicana.

“Es una muestra que tenía lista exactamente al empezar la pandemia. Se pospuso durante 2 años y hasta ahora estamos pudiendo exponerla”, explica.

Originalmente, la muestra “Entropía” se basó en una lectura sobre ciencia y la teoría cuántica del libro “En busca de Klingsor” de Jorge Volpi, que le sugirió conceptos como el de matriz.

“Utilizo una serie de matrices, que es un arreglo matemático que simplifica o tiene recetas para entender y calcular las cosas, la cuántica. Lo apliqué a las artes plásticas, donde utilizo una matriz como fondo”.

Sin embargo, durante estos dos años, el cuerpo de la exposición se ha ido transformando. Actualmente la muestra integra un total de 32 piezas, de las cuales sólo 15 pertenecen a la primera exposición; 17 son producciones que el artista realizó durante la pandemia, y otras 3 piezas son de hace más de 2 años.

“Se empezó a dispersar la obra y ahora lo complemento con obra nueva que hice. Ya no utilicé la matriz como sustento de la interpretación pictórica de los fenómenos tanto naturales como físicos de la cuántica. Me desligué de esta premisa y es una pintura más mía, sin ese sujetarme a la utilización de la matriz”.

Detalla que las nuevas propuestas son piezas de tamaños grandes con los que el eje de la exposición adquiere la dimensión paradoxal de no tener hilo conductor.

“Está un poco dispersa en propuestas nuevas de mis composiciones y arreglos de color. Son básicamente interpretaciones, desde un muestrario de bolillos, de panes… o un velero… y abstractas, completamente abstractas”.

- ¿A qué responde este cambio de los últimos 2 años?

Uno va retomando posturas. Me cansó, o me obligó a buscar otras salidas en la propuesta pictórica. Tengo otro tratamiento, forma de atacar la pieza, el tiempo va haciendo eso.

PROPUESTA PLÁSTICA.

Antes de tener reconocimiento como artista, que ha presentado más de 40 exposiciones individuales en distintas partes del mundo, Javier Fernández estudió arquitectura en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

“Fui arquitecto. Dicen que eso no se quita con nada, pero tengo 40 años que no ejerzo la arquitectura” comenta.

- Eres también escultor.

Lo que llaman escultor son unas piezas que propuse hace 4 años de pintura espacial, en donde estoy haciendo unas columnas de madera, tablas sentadas en una pieza de madera pesada que las sostiene verticales.

Son piezas que pueden estar en el espacio, no necesariamente en un muro en la pared. Son tridimensionales.

- ¿Y cómo influyó en tu propuesta la parte de arquitecto que ya no ejerces?

Fue la disciplina de quitarme la arquitectura, liberarme de la línea, la combinación, la estructura geométrica de la arquitectura. Decidí liberarme de eso, aunque esa liberación produce una disciplina que se acentúa en esos estudios que tuve de arquitectura. Hay que eliminarlo para no estar sujeto.

Es una postura mía de eliminar cosas que me estorban. Por eso mismo, no tener una cosa específica a seguir, un estilo o formas, siempre estoy renovando. Por ejemplo, la base de la matriz para hacer la primera parte de la serie ya la eliminé, la saturé, ya me cansó.

¿Qué sigue entonces?

No hago proyectos, es decir que tomo el ritmo en una serie y eso va llevándome a otra cosa y otra y otra. El chiste es no estar estacionado en una misma solución de mi propuesta pictórica.

Si quiero seguir pintando o retomar algo anterior, ya no me lo niego. Mi postura es zen: quitar para tener la libertad de hacer, de purificar la acción de pintar. Para mí lo esencial es el proceso, no me quiero encasillar en algo anterior o de lo que voy a hacer después.

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