
El libro “En el reino del toro sagrado” (Alfaguara, 2024) del escritor Jordi Soler comienza con un poema en el que emerge un toro blanco y termina con una escena de violación a la protagonista.
“Una escena brutal y salvaje, me costó trabajo escribirla porque es de una crueldad… pero está basada en el mito de Pasífae, yo no estoy inventando nada, esa crueldad no es mía, estoy traspasando un mito griego a miles de años después”, explica el autor, en entrevista.
La primera imagen del libro, en la que un toro blanco majestuoso surge de un lago fue el punto de partida. De hecho, Jordi Soler considera haber inventado toda la novela para escribir esa imagen del inicio y considera que desde el principio ya se encuentran todas las posibilidades y acontecimientos que le pueden suceder a su personaje.
En términos de estrategias narrativas, llama la atención una acentuación particular para dirigir la concentración del lector a medida que avanza en la historia, así como un tono poético que remite a la literatura griega y poesía épica.
“Me interesaba que se fuera sabiendo que voy a contar un mito, aun cuando no es una novela sobre la mitología, pero sí está todo el tiempo atravesada por situaciones de aire mitológico”, indica Jordi Soler.
De acuerdo con lo que toca a su oficio, el autor explica que buscó una construcción novelística in crescendo, para que los lectores lleguen a la escena final y se estrellen con ella, “como yo lo hice”.
NOVELA
En el reino del toro sagrado vive Artemisa A., una mujer de ascendencia griega que destaca por su fenotipo y belleza, poco comunes en aquel pueblo perdido en la sierra de Veracruz, y quien un día adopta a un hermoso toro blanco por el que siente una seductora y misteriosa atracción.
Si bien no le parece ‘muy original’, el escritor se reconoce como entusiasta de la mitología y, con esto, se considera inscrito en una tradición literaria mexicana en torno a ella: Alfonso Reyes, Carlos Fuentes, Octavio Paz o José Vasconcelos ahondaron en estos temas, por ejemplo.
“Es un mito que desde que era joven me impresionó mucho, lo he ido rumiando durante décadas”, comenta Jordi Soler respecto de su elección por el mito de Pasifae.
En la historia, más o menos popularmente conocida, por obra de los Dioses, la esposa de Minos, Pasifae se enamora de un toro y acude con el inventor Dédalo. Éste construye un mecanismo que le permite satisfacer su deseo y ‘yacer’ con el animal.
Dentro de esta novela, el inventor se llama Wenceslao, pero le dicen Wendy, el gay del pueblo. Asimismo se presentan otras relaciones de poder características de una sociedad mexicana a la par que aparecen personajes de la mitología griega bajo nombres como Teodorico, la señora Acosta y Rosamunda.
Mediante un ritmo que va de los puntos y frases cortas al inicio del libro, a los párrafos sin comas, ni pausas, hacia el final de la lectura, el autor mezcla la mitología griega y la del México prehispánico.
Al interior de cada capítulo se refleja un estilo cíclico, que logra cierta simetría y produce una sensación espiral.
“Desde luego hay una simetría”, concede. “Eso yo lo entiendo cuando la novela llega a su redondez. Una vez que la leen quienes siempre la leen primero, ya es la mejor forma en que he podido escribir esa historia. Cuando eso es así implica una simetría, porque ya puedes ver una narración perfectamente armónica”.
En cuanto al pensamiento mágico y la relación inmediata con su literatura, Jordi Soler indica que su método de escritura tiene mucho de instinto y poco de planeación.
“Creo que los escritores somos solo la terminal, nos conectamos a una nebulosa llena de ideas que se nos van cayendo. Creo en el instinto y no creo que escribir novelas sea un trabajo normal, tiene mucho de mágico y mitológico”.
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