
Beatriz Canfield, Antonio Gritón, Oscar Ratto, René Freire, Javier Córdova y Rubén Rosas son algunos de los artistas plásticos que participan en el proyecto Artería, en el espacio cultural Arte Obrera (ArO): hasta el 28 de abril, en Isabel la Católica 231 (colonia Obrera), la gente puede visitar – gratuitamente - el área de trabajo de los creadores, en un horario de 11:00 a 18:00 horas, para observar sus métodos y platicar con ellos sobre su proceso creativo.
También participan las y los artistas Carolina Kerlow, Cristina Ochoa, Itzel Beltrán, Néstor Quiñones, Demián Flores, Alberto Castro Leñero, Noé Vazquez Tapia, Julián Madero y Oscar Guzmán Vallejo, cuyas obras conformarán la oferta de una expo-venta durante la última semana de Artería (última semana de abril).
“Si existe un sentido subversivo en el arte es justamente cuando se da el dialogo y el proceso creativo”, considera Lalo Barajas, cofundador y director de Arte Obrera, en conversación por esta primera edición del proyecto.
Artería surge bajo la premisa de que el proceso y entendimiento del arte desde su creación son incluso más importantes que el resultado artístico. “Al ver una obra terminada se puede tener una impresión, lectura e interpretación, pero el proceso creativo es el que finalmente pone en dialogo”, comenta Lalo.
“Es un proyecto al que Antonio Gritón y yo le dimos forma. Conozco a la mayoría de artistas de hace mucho tiempo, pero en realidad en la convocatoria ha estado Gritón”.
“La idea era hacer un espacio donde se abran los procesos creativos, no solamente en las artes plásticas también lo vamos a hacer con teatro, danza, música para poder aportar al público mucho más que la simple exposición de un producto terminado”, continúa el promotor cultural.
Para él, el ensamble de ideas y la relación con los materiales son momentos fundamentales de la creación, que le interesa acercar a la comunidad de Arte Obrera.
“Hicimos una gestión con la SEP para traer escuelas cercanas, lo vamos a retomar después de las vacaciones. Vamos a empezar por invitar a los alumnos y ex alumnos de arte obrera para asignar días y horarios para que vengan a visitar”.
LA ARTERÍA.
Los artistas empezaron actividades en el ArO el lunes pasado. EL artista y también promotor cultural, Antonio Ortiz Herrera, mejor conocido como Antonio Gritón relata que desde el primer día ha llegado gente a visitar, preguntar y acompañar.
En su opinión, cuando las personas encuentran una obra que saben inacabada, se activa un proceso de especulación que abre posibilidades a la imaginación, el interés y el diálogo.
“Es un punto de partida para que tú mismo crees, en ese momento”, apunta. "Entras y te vas con un cacho, una sensación de la obra sin necesidad de verla terminada o de comprarla incluso”.
Antonio agrega que esta manera de exponer el trabajo de los artistas le confiere un tiempo de atención extra, que el espectador no suele otorgar en un Museo.
“En un Museo le dedicas medio minuto a una obra que igual y se tardaron 6 meses en hacer. Aquí al final, te pones a platicar con el artista y te llevas varios minutos con el artista y la obra; se vuelve algo impresionante que no sabes qué va a resultar”.
Por su parte, una de las artistas que participan en el proyecto, la escultora Beatriz Canfield expresa satisfacción con la posibilidad de intercambio entre colegas y un espacio amplio para trabajar.
“Cuando llegué no tenía idea de lo que iba a hacer. La escultura es un trabajo de ritmo distinto y de pronto quiero apurarme porque no sé si la vaya a terminar, pero también ya tomé una postura más relajada, de ir haciéndolo con cariño y tranquilidad”.
“Es un espacio genial, como taller está maravilloso. A veces trabajamos en pequeños lugares y esta es una oportunidad para producir y estar abierto a la calle porque pasan cosas, nunca sabes qué, pláticas con la gente, etc.”, añade.
La artista trabaja en una escultura circular con espuma y micro-concreto, de manera que se vea pesada, pero resulte ligera. Asimismo, en colaboración con Néstor Quiñones realizará un juego de pelota.
Beatriz indica que sus materiales los pone ella y que no recibe ninguna remuneración por participar en el proyecto. Sin embargo, destaca que la idea es vender las piezas durante su exposición.
“Normalmente, cuando trabajamos en galerías, se quedan el 50% o 60% de comisión. Es una ganancia bastante fuerte. En cambio, aquí va a ser más modesto”.
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