Cultura

“Ricardo Garibay fue un autor que, aun en sus obras más convencionales e incidentales, sacude e instruye”

Armando González comenta que si bien su personalidad y posturas políticas lo hicieron una figura controvertida, ya es tiempo de leerlo más allá de circunstancias coyunturales

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El INBAL realiza este domingo 22 un homenaje a Ricardo Garibay en el centenario de su nacimiento, a las 11:30 horas, en la Auditorio Adolfo Best Maugard del Museo Nacional de Arte. El INBAL realiza este domingo 22 un homenaje a Ricardo Garibay en el centenario de su nacimiento, a las 11:30 horas, en la Auditorio Adolfo Best Maugard del Museo Nacional de Arte. (La Crónica de Hoy)

El escritor y periodista mexicano Ricardo Garibay (1923-1999) fue conocido y controvertido en su época por sus afinidades políticas. Sin embargo, en conversación sobre el centenario de este personaje, el poeta y ensayista Armando González Torres considera importante recordar y justipreciar a este exponente de las letras mexicanas.

“Es un autor que, incluso en sus obras más convencionales e incidentales, sacude e instruye; un autor que te transmite ese placer de manipular la lengua que él tenía”, comenta el poeta.

Señala que Ricardo Garibay fue un autor muy prolífico y un escritor con extraordinario manejo del idioma, aunque con facetas controvertidas que considera relacionadas con dos elementos principales: por un lado, el carácter del escritor, quien tuvo fama de ser un hombre hosco, “de franqueza, a veces, brutal, de carácter muy fuerte. Por otro lado, también fue un hombre que en su momento fue cercano a figuras políticas muy polémicas, a los presidentes Díaz Ordaz y Echeverría”.

Armando González destaca que, a diferencia de otros intelectuales, Garibay no ocultaba sus amistades y afiliaciones con la clase política, sino que lo ostentaba, “con una sinceridad peculiar y creo que eso hizo que fuera una figura que llegó incluso a ser satanizada. Yo creo que, en parte, por esa actitud no fue plenamente incorporado al canon de su tiempo, es un autor que era popular, libre, que parecía en televisión, pero no tan valorado en el propio medio literario y creo que eso es un error”.

Para el poeta sería importante leer al autor estrictamente por su valor literario y opina que, si bien su personalidad y posturas políticas influyeron, ya es tiempo de leerlo más allá de circunstancias coyunturales.

“Es importante que sea un autor asequible. Tengo la impresión sé que se están reeditando varias de sus obras en editoriales de amplia proyección y creo que eso ayudará a que se reconecte con lectores”, agrega.

LEER A RICARDO GARIBAY.

Ricardo Garibay fue un autor muy prolífico que publicó en varios géneros, como ensayo, crónica, guion cinematográfico, novela, reportaje, teatro y cuento.

“Entre su muy numerosa obra puede haber libros un tanto caducos, periodismo de ocasión, mucha prosa que a lo mejor parecía anacrónica, pero también pueden encontrarse varias obras maestras”, apunta González, para quien es importante preciar justamente el valor literario de este autor.

“Tiene grandes momentos del idioma. “Beber un cáliz” es uno de los libros más importantes de tema elegiaco en idioma español. Es también una obra muy innovadora, que en los años 60s cuando por un lado está despuntando el realismo mágico y por otro se cultiva mucho esta novela realista, de denuncia social, lo que hace Ricardo Garibay en este libro es narrar un trance personal, personalísimo: la muerte de su padre”.

“Lo hace con una sinceridad brutal y vuelo lírico extraordinario. Al mismo tiempo es un libro incomprendido en su momento, que para las modas de la época resulta egocéntrico. Sin embargo, es un libro profundamente pionero de lo que ahora es la obra de auto ficción”, continúa.

En tanto que poeta, Armando destaca que Ricardo Garibay fue un gran lector de poesía, que prontamente abandonó esa vocación porque su temperamento no le hubiera permitido encerrarse en una biblioteca y dedicarse a una vida erudita.

“Pero le quedo la afición por poesía mística en su prosa, hay un gran vuelo poético. En este gran libro que es `Beber un cáliz` hay tanta poesía como en un poema, casi contemporáneo, que es Algo sobre la muerte del mayor Sabines, de Jaime Sabines”, añade.

Le parece que éste también es el mejor libro para descubrir a Garibay por primera vez porque aborda el trance de un duelo al que todos nos vamos a enfrentar.

“Si bien `Beber un cáliz` está escrito en prosa, contiene uno de los momentos más altos de la poesía de un narrador”.

OTRAS LECTURAS PARA RECORDAR A RICARDO GARIBAY.

Otro libro de alto nivel que Armando González recomienda es “Par de reyes”.

“Es un libro peculiar porque lo publica en 1981 y es de tema rural. Está situado en el norte del país. Es casi un corrido de un par de hermanos que crecen para la venganza de la muerte de su padre y el tema parecería absolutamente convencional sin embargo el tratamiento lingüístico que le da y la intensidad dramática que le imprime es una tensión casi trágica que lo hacen un libro extraordinario”, resume.

Subraya que en este libro se aborda con nueva actualidad a una atmosfera rural que parecería totalmente rebasada

En cuanto a las lecturas menos trascendentes, pero emocionantes y entretenidas de leer, Armando González indica que en el periodismo y escritos de ocasión de Garibay se encuentran joyas de invención lingüística

“Es un autor de nivel extraordinario, aun en sus libros menos logrados: aun en su prosa menos ambiciosa es un autor que atrapa con su lenguaje. Me parece importante conmemorarlo y reactivar esa conexión que debe tener un gran escritor como él con el lector contemporáneo”.

Asimismo, el libro “Fiera infancia y otros años” es una buena aproximación a un tema importante del autor, que es la remembranza de su niñez.

“Es un libro tierno y al mismo tiempo terrible porque platica las condiciones de mucha pobreza en que creció, esta terrible y ambigua relación de amor odio con el padre, un hombre frustrado que daba golpizas tremendas, y al mismo tiempo platica muchas anécdotas”, comenta.

Destaca que en la mayoría de sus textos el autor recrea la jerga lingüística de distintas clases y ámbitos sociales, como el habla de los boxeadores en el gimnasio, en “Las glorias del gran Púas” porque, además, el escritor tuvo una gran experiencia desempeñando distintos oficios.

Entre esos oficios, Armando González detalla que el escritor, docente y periodista también fue un inspector que iba a los burdeles y se empapó de todas estas hablas oficios; así como un gran conocedor del habla de provincia y un gran conocedor del siglo de oro.

“Leer a Ricardo Garibay es un antídoto contra la homogeneización del lenguaje”, agrega.

¿QUIÉN FUE RICARDO GARIBAY?

Ricardo Garibay nació en Tulancingo, Hidalgo, México, el 18 de enero de 1923 y falleció en Cuernavaca, Morelos, el 3 de mayo de 1999.

Estudió la licenciatura en derecho en la UNAM, donde fue profesor de literatura. También fue jefe de prensa de la Secretaría de Educación Pública y conductor del programa de televisión Calidoscopio: Temas de Garibay, en el Canal 13, Imevisión (México). Fue presidente del Colegio de Ciencias y Artes de Hidalgo, en Pachuca.

De igual manera colaboró en la Revista de la Universidad de México, en Proceso (de la que fue cofundador), en Novedades y en Excelsior. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores, de 1952 a 1953, e ingresó como creador emérito al Sistema Nacional de Creadores Artísticos de México (SNCA), en 1994.

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