Cuando la fiebre se hace notar en nuestros hijos es común que nos alarmemos y en algún momento nos desesperemos porque se sienten molestos o porque queremos que en dos segundos se les baje.Según especialistas, las altas temperaturas en el cuerpo no suele ser indicio de algo grave e incluso algunas no es necesario ser tratadas.Aunque puede asustar, la fiebre en sí no es perjudicial y, de hecho, puede ser buena; con frecuencia es la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones para hacerlo un lugar menos agradable para ellos, sin embargo, en ese lapso puede agravar problemas como la deshidratación.La temperatura corporal de la mayoría de las personas varía incluso un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede influir cuando los niños corren, juegan y hacen ejercicio.El hipotálamo (la región nuclear del cerebro) sabe qué temperatura debe tener el cuerpo es de 37 grados y envía mensajes al organismo para mantenerla así.Es por ello que cuando se presenta hay que tomar en cuenta que es porque hay algo más allá que en algunas ocasiones no lo habíamos detectado que puede ser una infección o incluso el exceso de ropa en los bebés recién nacidos. El tenerlos demasiado abrigados o en un ambiente caluroso, les puede aumentar la temperatura, esto debido a que no son capaces de regular su temperatura corporal. Sin embargo, debido a que la fiebre puede ser indicio de una infección grave en los recién nacidos, incluso los bebés que han sido abrigados en exceso deben ser examinados por un médico si tienen fiebre.Otra causa puede ser las inmunizaciones, esto se presenta cuando fueron vacunados.Puesto que la fiebre puede subir y bajar, un niño con alta temperatura puede tener escalofríos cuando el cuerpo intenta generar más calor. Quizás el niño sude cuando la temperatura comienza a bajar y el cuerpo libera el calor extra.A veces, los niños pueden respirar más rápido de lo normal y tener un ritmo cardíaco más elevado. Debería llamar al pediatra si su hijo tiene dificultad para respirar, o respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando rápido cuando le baja la fiebre.¿Cuándo es algo grave?
En el pasado, los médicos aconsejaban tratar la fiebre sólo en función de la temperatura. Pero ahora recomiendan tener en cuenta tanto la temperatura como el estado general del niño.Los niños con una temperatura inferior a los 38,9 grados centígrados no suelen necesitar medicación, a menos que se sientan molestos. Esta regla conlleva una importante excepción: si su bebé tiene 3 meses o menos y su temperatura rectal es de 38 grados centígrados o más alta, llame al pediatra o acuda a la sala de urgencias. Incluso una fiebre leve puede ser síntoma de una posible infección grave en bebés muy pequeños.Si su hijo de entre 3 meses y 3 años tiene una temperatura de 39 grados centígrados o más alta, llame al médico para corroborar si necesita que este profesional lo examine.En niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física. Al observar el comportamiento de su hijo, puede tener una idea de si la causa de la fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita acudir a un médico.
No es grave si su hijo:Sigue queriendo jugarCome y bebe bienEstá alerta y sonríeTiene la piel de color normalTiene buen aspecto cuando le baja la temperaturaTermómetro ideal
Si su hijo es menor de 3 meses, usted obtendrá datos más precisos si mide la temperatura rectal con un termómetro digital. Los termómetros electrónicos de oído no son recomendables para bebés menores de 3 meses porque sus conductos auditivos suelen ser demasiado pequeños.
Si su hijo tiene entre 3 meses y 4 años, usted puede utilizar un termómetro digital para medir la temperatura rectal o un termómetro electrónico de oído para medir la temperatura en el interior del conducto auditivo. También podría utilizar uno digital para medir la temperatura axilar, aunque este método es menos preciso.
Si su hijo tiene más de 4 años, usted puede utilizar un termómetro digital para medir la temperatura oral si su hijo cooperas, sin embargo, es posible que los niños que tosen con frecuencia o respiran por la boca porque tienen la nariz congestionada no sean capaces de mantener la boca cerrada el tiempo necesario para realizar una lectura oral exacta. En estos casos, puede usar el método timpánico (con un termómetro electrónico de oído) o el método axilar (con un termómetro digital).Cómo medir la temperatura rectalLubrique el extremo del termómetro con un lubricante, como vaselinaColoque a su hijo en una de estas dos posiciones: boca abajo sobre su regazo o sobre una superficie plana y firme, y con la palma de su mano sobre la zona lumbar del niño. Boca arriba con las piernas dobladas contra el pecho, con su mano contra la parte posterior de los muslos del niñoCon la otra mano, inserte el termómetro lubricado en la abertura anal, de 1,25 a 2,5 centímetros. Si siente que hay resistencia, no sigaSujete el termómetro entre el dedo medio y el anular mientras sostiene las pompis del niño con la mano ahuecada. Tranquilice a su hijo y háblele en voz baja mientras mantiene el termómetro en su lugarEspere hasta oír el número de pitidos correspondientes u otra señal que indique que ya se puede leer la temperatura. Si desea llevar un registro, anote la temperatura y la hora del díaSíntomas de alarmaRechaza los líquidos o parece demasiado enfermo como para beberTiene diarrea persistente o vómitos continuosPresenta signos de deshidratación (orina menos de lo habitual, no tiene lágrimas cuando llora, está menos atento y activo de lo usual)Presenta una dolencia específica (por ejemplo, dolor de garganta o de oído)Lleva más de 24 horas con fiebre (si es un niño menor de 2 años) o 72 horas (si es mayor de 2 años)Tiene fiebre recurrente, aunque sólo dure algunas horas todas las nochesTiene una enfermedad crónica, como una afección cardíaca, cáncer, lupus o anemia depranocíticaPresenta una erupciónTiene dolor al orinar
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