Cronomicón

Letras Rebuscadas: La polémica en torno a la supuesta paternidad de Jesús

En la película La última tentación de Cristo, dirigida por Martin Scorsese, un ficticio Jesús renuncia en plena crucifixión a consumar en el calvario la redención de la humanidad. Un ángel que resultó ser el propio Satanás, padre del engaño y la mentira, lo incita a renunciar a ser el Mesías y a gozar de una vida mundana. Cae en la tentación. Desposa a María Magdalena. Tras la muerte de la hermana de Lázaro,  logra por fin formar una familia con Martha de Betania. Al final, Judas Iscariote le esclarece al hijo de María cómo cayó en un sagaz y demoniaca engaño.

El argumento de la película pone la tónica en la necesidad de que Cristo muera para consumar el plan de salvación. Un Cristo Jesús con esposa e hijos suena a blasfemia. Dan Brown en su novela El código da Vinci orquestó todo una trama detectivesca que juega con la idea de una conspiración, que data de los tiempos de Carlomagno, para ocultar a los descendientes de Jesús y María Magdalena, cuya última aparición histórica significativa sería durante el tiempo que gobernaron  Francia bajo el escudo de los Merovingios.

Pasando de la ficción a la arqueología, durante el X Congreso Internacional de Estudios Coptos, efectuado en Roma, en septiembre de 2012 fue expuesto un diminuto papel de 4.5 centímetros de alto por 9 de largo. Como se verá a continuación, basta muy poco papel y letra para suscitar un gran escándalo.  El recorte da la impresión de que formaba parte de un texto más extenso escrito en egipcio copto del que los lingüistas entresacaron frases dichas supuestas por Jesús; algunas resultan muy reveladoras y parecen darle la razón a las ficciones literarias y conspirativas tipo el Código Da Vinci: “Jesús les dijo: mi esposa” y “ella será mi discípula”.

El polémico texto, cuya procedencia resulta un misterio, fue analizado por primera vez en 1980. Para darle un toque aún más novelesco al asunto, el nombre del dueño permanece en secreto, pero no sus lucrativas intenciones, pues intentó vender el manuscrito y otros documentos más a la Universidad de Harvard por una considerable suma.

Estudios más recientes desenmascararon el fraude: todo indica que el texto del polémico documento corresponde a un fragmento plagiado del Evangelio de Tomas, copiado incluso con los mismos errores de una edición interlineal de dicho Evangelio publicado en Internet.

Si reflexionamos un poco  acerca de las implicaciones teológicas de la supuesta paternidad de Jesús, el simple planteamiento pondría en entredicho uno de los pilares doctrinales del Cristianismo e implicaría un viraje hacía las religiones politeístas.

Planteándolo desde los mitos antiguos, la paternidad de una divinidad central (como Odín, Ra, Zeus, Indra…) le garantiza a este dios tutelar o patriarcal trascender en el hijo, pero no sin pagar un alto precio, pues en el acto de engendrar firma su propia desventura o futura caída, dado que el hijo concebido por una suerte de fatalidad profética, deberá sortear un ciclo heroico que culminará con la muerte o derrocamiento de su divino padre.

Cosa aparte ocurre con la epifanía crística.  Jesús con su nacimiento no comprometió la existencia de Dios Padre, y más porque, como lo señala el misterio de trinitario, ambos, junto con el Espíritu Santo, son tres personas distintas pero un solo Dios verdadero. Esta identidad entre padre e  hijo no lo comparten ninguna de las deidades paganas. En el caso, por ejemplo,  de la religión egipcia Ra es Ra, y Osiris su hijo y Horus su nieto, y cada uno tuvo su momento de reinado o potestad sobre la humanidad. ¿Cómo fue esto?

Tras ser envenenado por su hija, Isis, Ra, le revela su nombre y le cede su potestad a Osiris, hermano y esposo de Isis. Otro de los hijos de Ra, Set, asesina Osiris por celos y envidia, el dios revive momentáneamente sólo para concebir en Isis a su primogénito Horus. En la mitología griega la dinámica de la sucesión es muy parecida: Zeus victima a su padre Cronos para quedarse como dios titular y patriarcal del Olimpo. Conociendo el parricida juego de la sucesión, Zeus le pone atención al oráculo y se cuida de no tener tratos carnales con Tetis, la diosa destinada a darle el hijo que lo destronará.

¿Qué ilustran estos mitos acerca de la supuesta paternidad de Jesús?  Simple, como la fe y el dogma Cristiano lo sostienen, a diferencia del viejo y superado paganismo, Jesús no viene al mundo a matar a nadie, sino a sacrificar la propia vida, y no es en el vientre de una diosa o mortal donde habrá de renacer en la figura de un hijo, por el contrario, con el favor del padre, logra resucitar en cuerpo y alma después de haber descendido a los infiernos y de abrir las puertas del cielo. Proponer que Jesús tuvo hijos haría innecesaria y hasta absurda su resurrección, y además lo equipararía con cualquiera de las divinidades paganas cuyo destino era asesinar al dios patriarcal y luchar después contra la mitológica ley que lo condenaba a sufrir un idéntico destino.

Como era de esperarse, las evidencias y los peritajes científicos desmintieron la autenticad del también conocido como el Evangelio de la mujer de Jesús. Necesitamos ahora de un Guillermo de Baskerville para que, igual que en el Nombre de la Rosa, nos desentrañe las “oscuras” o “codiciosas” intenciones de los artificies de este timo.

lg

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