Te invito a que hagas una rápida revisión de cuántos de tus conocidos viven solos. Quizá no sean muchos. Sin embargo, hay países, sobre todo en el extremo oriente —hablamos de Japón, Corea del Sur y China—, donde las personas que no comparten la casa con nadie más no son una rareza, sino la constante.
Pongamos el caso de los hijos únicos, tan presentes en las sociedades orientales, cuyos padres murieron y que, por una cultura educativa y laboral altamente demandante, no quisieron o no pudieron casarse. Sin más parientes cercanos, terminaron viviendo solos en una casa o en uno de esos microdepartamentos diseñados para una sola persona.

Sin hermanos ni hijos, si una desgracia les aconteciera o por una desfortuna de salud murieran, nadie se enteraría, salvo quizá sus gatos, perros o la mascota que tuvieran, si el espacio se los permitiera.
¿Vamos hacia un tipo de sociedad colmena en todos los sentidos, en lo demográfico y hasta en lo urbano? ¿Cuántos de nosotros envejeceremos sin compañía, desatendidos, sin una robustez económica para pagar una casa de retiro, rodeados de aparatos y, en el mejor de los casos, con una o varias mascotas (los peces no cuentan)? Esta será la realidad de muchos de nosotros.
Es casi tétrico el escenario de fallecer sin que nadie se entere: el cuerpo en descomposición, sin recibir ritos funerarios ni sepultura, habitante cadavérico de un hogar desolado cuya ausencia nadie notó sino mucho después.
En esta triste realidad no faltaron quienes vieron una oportunidad de negocios. ¿Dónde? Pues en China. En el país de la Gran Muralla, por una mensualidad de 1.1 dólares, puedes contratar una app desarrollada por Moonscape Technologies Inc. que te permitirá sumirte en el sueño eterno sin preocuparte de que nadie se entere.

El nombre de la aplicación para móviles no se anda con eufemismos sobre cuál es su propósito: se llama, así tal cual, “¿Estás muerto?”. Fue lanzada en 2026. Y —oh, triste realidad— no para sus desarrolladores, sino para la sociedad china, resultó todo un éxito. No le faltaron clientes que necesitan un servicio tan escatológico que avise a sus contactos o cercanos que siguen con vida.
¿Cómo funciona? Sorprende por su simplicidad. Solo debes entrar a la aplicación al menos cada 48 horas y confirmarlo; de no hacerlo, el sistema marcará al número de emergencia que hayas registrado, avisándole que podrías estar en peligro. Con tu colaboración, la aplicación te estará constantemente monitoreando, remediando una de las desventajas de vivir solo: que nadie esté al pendiente de ti y que puedas morir, por la razón que sea, o quedar agonizante por una lesión o enfermedad sin poder avisar o pedir auxilio.
Que la aplicación haya sido todo un éxito comercial nos invita a reflexionar acerca de hacia dónde se dirigen las sociedades en el marco de esta modernidad líquida. ¿De qué sirve tener cientos o quizá miles de contactos en Facebook, en Instagram o en la red social que sea, si en lo físico, a nivel corporal, estamos solos? No hay quien se haga cargo de nuestra persona si carecemos de una familia —sobre todo nuclear— o de amigos cercanos con los cuales salir a tomar un café o compartir una película en el cine local.
Que pronto, como está ocurriendo en China, necesitemos en Latinoamérica una aplicación similar a “¿Estás muerto?” nos advierte de una desestructuración de las sociedades en su tránsito de estar constituidas por grupos humanos a irse atomizando hasta quedar como un conglomerado de individuos aislados en lo físico, pero intensamente interconectados por las nuevas tecnologías de la comunicación. Individuos que, para percatarse de su realidad de abandono y precariedad social y afectiva, necesitan de una eventualidad como quedarse repentinamente sin energía eléctrica o sin Internet.
Para allá vamos inexorablemente. Global Times estima que para 2030 podríamos llegar a los 200 millones de hogares unipersonales.

¿Te interesa? No necesitas vivir en China. Ya está en México por un costo de 19 pesos. Eso sí, no está disponible para el sistema operativo Android, pero sí para iOS, tanto en móviles como en tabletas. Los usuarios de Apple, en la tienda virtual de la marca, la pueden encontrar como Are You Dead? obvio en inglés o en su idioma original chino.
Hasta los niños mayores de cuatro años pueden hacer uso de ella, con la salvedad de que al crear una sesión la aplicación pedirá algunos datos personales.