Poeta, editor y periodista mexicano, Daniel Fragoso Torres (Hidalgo, 1980) es Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Maestro en Edición y Doctor en Literatura Hispánica y Géneros Literarios por la Universidad Autónoma de Madrid.

Delegado federal de la Secretaría de Educación Pública SEP, es autor de: “Escuela del Vértigo” (CECULTAH, 2011), “Bitácora del desánimo” (HgO Ediciones, 2008), “Epílogo de insomnio” (Pachuco press, 2006), “El monstruo” (Dubius Ediciones, 2019), “Mx” (Ablucionistas, 2021), “Desiderio Di Essere Un Uomo Dabbene” (Raffaelli Editore, 2024) y “Oficio de estar solo” (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes / Fondo Editorial Tierra Adentro, 2014); compilador de tres antologías locales y obra suya forma parte de dos antologías: “Poetas de la ciudad de los vientos” (Presidencia Municipal de Pachuca, 2003).
Ha colaborado en “Crónica”, “Hoja por hoja”, “Tierra Adentro”, “El Independiente de Hidalgo”, “Círculo de Poesía”, “Síntesis”, “Aljibe”, “Nimen”, “20 minutos” (España), “Latin Pulse” (EUA), “Marvin”, “Replicante”, “Tierra Adentro”, “Periódico de Poesía de la UNAM” “Luvina”, “Arenas Blancas” (New Mexico State University), “Analele Facultatii de Limbi si Literaturi Straine” (Universidad de Bucarest) y “El Perro2.
Fue, además, Jefe de Información de la revista “Visión Latina2 (2002-2004) y editor de la sección cultural del diario “Plaza Juárez” (2004-2006). Premio de Poesía del Instituto Hidalguense de la Juventud 2000; Premio de Periodismo Cultural de la Fundación Latinoamérica de Estudios Superiores 2002 y 2004; en 2006, obtuvo el Premio de Poesía Efrén Rebolledo.

En “Ser silencio. Poesía 2005-2025” (Círculo de Poesía Ediciones), nos cuenta, Mijail Lamas, “el poeta Daniel Fragoso nos regala un recorrido por los momentos más relevantes de su obra poética. Su escritura es fragmentaria y aguda, a la manera de un diario en el que abundan la autorreferencialidad, la meditación poética y el movimiento pendular entre la brevedad del aforismo y el epigrama.
“Ser silencio” se nos presenta como una morada poética donde el autor construye con símbolos universales como el amor, el dolor y el exilio, estancias de certidumbre para escapar de la desolación y el tiempo que todo lo devora…”.
Mario Bojórquez, por su parte, dice: Fragoso, quien con fidelidad y delicado pulso va trazando los contornos de un rostro posible frente al estupor de la existencia, logra con este retrato del alma “el registro puntual de una vida que pasa rápida o lenta por los ojos y los huesos, sus precisos destellos alegres en el transcurrir sombrío, sucesos inevitables o azares imprevistos que forjan el ánimo o lo aniquilan hasta la extenuación…”.