La llamada Avanzada Regia fue esa sacudida noventera que llegó desde Monterrey para recordarnos que el rock hecho en México tenía muchas caras y ningún complejo. Ahí estaban Control Machete, Plastilina Mosh y Zurdok, cada uno en su carril, pero todos empujando la misma puerta. De Zurdok salió Luis Gerardo Garza Cisneros, mejor conocido como Chetes: cantante, guitarrista, compositor, productor… y obsesivo del sonido.
En 2005 hizo maletas rumbo a Nashville para grabar su debut solista. Blanco Fácil, producido por Ken Coomer, vio la luz en 2006 y marcó un antes y un después. Dos décadas después, ese disco no solo sigue vivo: se celebra en vinilo, plataformas y escenarios. Y sí, Guadalajara está en la ruta.
Previo a su presentación, Chetes se sienta a platicar. Sin prisa, con memoria y con esa claridad que dan los años.

—Han pasado 20 años desde el lanzamiento de Blanco Fácil. Ahí inicia tu carrera como solista…
—Claro, para mí es un antes y un después. Es mi disco debut como solista y le puse todo el cariño porque era mi oportunidad de sacar todo lo que traía. Fue un álbum que me dio muchísimo: me llevó a muchos países, me dio un reconocimiento incluso mayor que el que tenía con Zurdok, vinieron nominaciones al Grammy… y hace poco me dieron disco de oro y platino porque la gente lo sigue escuchando. Eso es lo más bonito, que conectó con la gente. Además, era una etapa importante en mi vida personal, estaba por casarme. Representa crecimiento, en todos sentidos.Ahora lo estoy celebrando con una edición especial remasterizada, con colaboraciones como El Sonido de Tu Voz con Majo Aguilar, Completamente con Natalia Jiménez y viene Que Me Maten con Bibi Quintana. También sacamos el vinilo por primera vez y ya está agotado en preventa. El disco sale completo el 29 de mayo y ya arrancamos gira: estuve en el Vive Latino, voy a Tepic, Guadalajara, Monterrey… y así por todo México.
—Se te asocia con la Avanzada Regia. ¿Cómo ves la evolución de la escena desde entonces?
—Mis inicios fueron en Zurdok, empecé muy joven, a los 13 años. Era una época emocionante en Monterrey, salían muchas bandas como Plastilina Mosh, Jumbo, El Gran Silencio… y empezamos a hacer ruido en todo el país, especialmente en Ciudad de México. De ahí nace lo que llamaron la Avanzada Regia. Me siento muy orgulloso de haber sido parte. Además, Zurdok sigue creciendo, nuevas generaciones lo descubren y eso está increíble. Para mí es mi escuela, mi formación.

—Eres perfeccionista del sonido y amante de lo análogo. ¿Qué tiene que no te da lo digital?
—El equipo análogo tiene algo difícil de replicar. Una grabadora de cinta captura las frecuencias de manera muy natural, hay una magia ahí. Me gusta el proceso lineal, grabar de principio a fin sin destruir el audio con edición excesiva. Ese sonido orgánico, imperfecto, es lo que me gusta. Lo digital está muy avanzado, pero siempre se queda un poquito corto frente a lo original. Además, crecí con esa tecnología, la tengo muy cerca.
—Vienes de un Vive Latino exitoso. ¿Cómo armaste ese repertorio?
—Fue muy especial porque estaba celebrando los 20 años de Blanco Fácil. La idea era concentrarme en ese disco, tocarlo lo más posible. También sumé canciones de esa época como 16 de Febrero con Meme del Real y Si tú no vuelves. Además, incluí música del soundtrack de la película Sobriedad me estás matando, como Vidas Felices.Y tuve invitados increíbles: Majo Aguilar, Natalia Jiménez, Meme del Real, Bibi Quintana. Fue un show mágico, la gente cantó todo. De esos momentos que no se olvidan.
—Has sido un artista independiente durante años. ¿Qué disfrutas de eso?
—Empecé con disquera, con EMI, en mis primeros discos. Pero desde Hipnosis me fui independiente. Eso me permitió seguir haciendo música sin frenar. Aprendí de todo: producción, marketing, promoción. Hoy con redes y plataformas es más fácil llegar a la gente.También trabajar con una disquera, como ahora con Universal para el aniversario, tiene su lado positivo: tienes equipo, músculo. Pero la independencia te da control total. Para mí es encontrar el equilibrio y seguir creando.

—Zurdok dejó esa sensación de “lo que pudo ser”. ¿Te pesa ese fantasma?
—Siempre queda la duda de qué hubiera pasado, claro. Pero las cosas siguen su curso. A veces hay que evolucionar. Lo importante es que hicimos lo que se pudo en su momento y la música sigue ahí. Discos como Hombre Sintetizador o Maquillaje siguen sonando actuales, eso me da mucha tranquilidad.Al final, se trata de seguir moviéndose, seguir creando. Así es esto.
Chetes no vive del pasado, pero tampoco lo niega. Lo revisita, lo remezcla y lo vuelve a poner en tocadiscos. Veinte años después, Blanco Fácil no es nostalgia: es presente con volumen alto.
Chetes
20 años de Blanco Fácil
18 de abril
C3 Stage