Cronomicón

Conversación con el escritor nicaragüense, Premio Cervantes de Literatura 2017, exvicepresidente de la República de Nicaragua y designado por el Pleno el 21 de mayo de 2026 para ocupar la silla «L», tras el fallecimiento de Mario Vargas Llosa

Sergio Ramírez Mercado frente a la lengua, la literatura y el exilio

Sergio Ramírez Mercado

I. La lengua y la Real Academia Española

Sandra Ruiz Llamas: En una época en la que el español se expande y diversifica a través de múltiples centros culturales, ¿cómo imagina el papel de la Real Academia Española en el siglo XXI? ¿Debe seguir siendo una institución normativa o convertirse cada vez más en una institución dedicada a registrar la pluralidad de las comunidades hispanohablantes?

Sergio Ramírez Mercado: Ya la Academia basa su trabajo en la pluralidad de la lengua. Los diccionarios y registros se trabajan en común a través de la ASALE, que congrega a todas las academias de la lengua en pie de igualdad. Se trata de una lengua muy vasta, que se habla en un territorio también muy vasto, a los dos lados del Atlántico, con dinámicas diferentes. Es un todo común y a la vez diverso.

II. Palabras, diccionarios y lexicografía

SRLL: Los diccionarios suelen percibirse como repertorios de definiciones, pero también son archivos de la memoria cultural de una comunidad. ¿Considera que la labor lexicográfica consiste únicamente en describir el uso de las palabras o implica también preservar determinadas formas de entender el mundo?

SRM: Describir y también preservar. La lengua es un órgano vivo, muy cambiante, que varía cada día, y merece una atención permanente. Ahora tenemos la ventaja de los diccionarios en línea, que no envejecen porque pueden renovarse constantemente. Por cada palabra que muere, porque entra en desuso, hay cien nuevas, que deben ser consideradas y registradas.

SRLL: Usted ha defendido a lo largo de su obra la riqueza expresiva de las variantes americanas del español. Desde su perspectiva, ¿cuál es hoy el mayor desafío para la lexicografía hispánica: incorporar nuevos vocablos o reconocer plenamente la diversidad histórica y cultural que ya existe dentro de la lengua?

SRM: Ambas cosas son posibles. Al reconocer la diversidad, se abren las puertas para el reconocimiento de los nuevos vocablos, que nacen de esa misma diversidad. Antes los términos americanos eran considerados barbarismos en la península. Hoy todas las palabras entran en el caudal de la lengua en pie de igualdad.

III. Nicaragua y su literatura

SRLL: Nicaragua ha dado a la lengua española figuras tan decisivas como Rubén Darío, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli o usted mismo. ¿Cómo observa actualmente el estado de la literatura nicaragüense y cuáles considera que son los desafíos intelectuales y estéticos que enfrentan las nuevas generaciones de escritores?

SRM: Hoy la literatura nicaragüense se hace en la clandestinidad y en el exilio. Dentro del país no hay ni siquiera una literatura oficial que el régimen pueda enseñar. Todos los escritores que respetan su oficio son críticos de la dictadura. Muchos estamos en el destierro, y los de adentro, escriben en secreto porque publicar aún en las redes sociales algo que no le guste al poder, corren el riesgo de la represión. Toda represión produce siempre una literatura, y veremos lo que resultará de lo que hacen los jóvenes, sobre todo.

SRLL: En distintos momentos de la historia latinoamericana, la literatura ha asumido funciones que van más allá de la creación artística y se ha convertido en un espacio de resistencia, memoria y conciencia crítica. ¿Cree que la literatura nicaragüense sigue desempeñando hoy ese papel?

SRM: Es lo que decía antes. Los jóvenes darán la repuesta. En la poesía, por ejemplo. Hemos tenido, desde el siglo veinte, una poesía que ha tenido un desempeño orgánico, generación tras generación. De el modernismo de Darío, al postmodernismo con Salomón de la Selva, a la generación de vanguardia misma, con Coronel Urtecho, Joaquín Pasos, Pablo Antoio Cuadra, a la post vanguardia con Ernesto Cardenal y Carlos Martínez Rivas, y luego a las mujeres, Gioconda Belli, Daisy Zamora. Cada una de estas generaciones ha dado una repuesta a su circunstancia histórica: el nacimiento del imperialismo con Darío, la intervención extranjera con la generación de Vanguardia, la figura de Sandino… No hay por qué no veremos una continuidad.

IV. El exilio y España

SRLL: Desde hace varios años vive fuera de Nicaragua y España se ha convertido en un espacio fundamental de su vida cotidiana. ¿Cómo transforma el exilio la relación de un escritor con la memoria, con el idioma y con los lugares que constituyen su imaginario literario?

SRM: Un escritor vive de su lengua y vive en su lengua, y yo vivo en el exilo con la mía, que se nutre de la memoria de la infancia, de mi vida en Nicaragua, y que hace posible plasmar en palabras mi imaginación. Mi angustia es que estando lejos, pueda perder ese registro al alejarme de él. Por eso busco ventanas para asomarme a ese mundo, acercarme lo más posible.

SRLL: A lo largo de la historia de la lengua española, el exilio ha producido algunas de las obras más importantes de nuestra tradición. ¿Considera que la distancia geográfica modifica la mirada del escritor sobre su país o, por el contrario, la vuelve más nítida y exigente?

SRM: El exilio es a la vez una desventaja, y una ventaja, porque crea la nostalgia, que es un medio para acercarse al país perdido, recrearlo, imaginarlo, transformarlo en escritura. Desde Ovidio, exiliado en la costa del Mar Negro, la añoranza ha sido una herramienta literaria.

V. El oficio de escribir

SRLL: Después de décadas dedicadas a la literatura, ¿qué cree que permanece inalterable en el acto de escribir y qué ha cambiado profundamente en su manera de concebir una novela desde sus primeros libros hasta hoy?

SRM: Cuando se empieza a escribir, se improvisa mucho, uno no corrige, piensa que el mundo se está perdiendo de la obra maestra que tengo entre manos. Cuando llega a la edad que yo tengo ahora, se impone la reflexión sobre cada página escrita, crece esa duda sobre si vale la pena lo que hago, si no está ya suficientemente dicho. Creo que es una crisis natural del escritor que ha pasado su vida entera dedicado al oficio.

SRLL: En una época dominada por la velocidad informativa, la fragmentación de la atención y el predominio de la imagen, ¿qué capacidades únicas conserva todavía la novela para interpretar la experiencia humana y producir conocimiento sobre el mundo?

SRM: Me parece que la fragmentación y la superficialidad que imponen con sus algoritmos las redes sociales desaparecerá un día, y volveremos a la profundidad. Entenderemos que se trata de un suicidio del pensamiento y de la imaginación. Por otro lado, la literatura de imaginación es insustituible, porque depende de una íntima relación entre el escritor y el lector a través de los signos del lenguaje propuestos por quien escribe, y que deben ser descifrados por quien lee, la imaginación de por medio. Ninguna máquina, ningún cerebro artificial es capaz de hacer eso.

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