Hace aproximadamente veinte años escuché una banda de Guadalajara llamada Clondemento.

La banda sonaba potente, diferente; bastante extraña e interesante, con influencias de Mr. Bungle y Faith No More.
Iram, vocalista y letrista, llamó la atención de oídos ávidos de nuevos sonidos en la ciudad, y con su banda logró hacerse de seguidores rápidamente.
Después, la banda desapareció, como suele pasar con muchos proyectos en nuestra ciudad. Ya sea por dinero, porque sus integrantes se casan, porque no aguantan el camino del rock, porque terminan peleándose... o por cualquiera de esas razones que suelen acabar con las bandas antes de tiempo.
Pero, de repente, Clondemento reapareció y retomó el camino. Con algunos años más encima, con heridas, con experiencias, pero con las mismas ganas de hacer ruido.
Ahora, su vocalista presenta un EP que merece la atención de quienes disfrutamos del rock hecho en Guadalajara.

Esta es una entrevista de una sola petición:
—Háblame de Iram Noir y sus "Cartas Negras".
—Cartas Negras son las canciones que dejaron de esperar.
Durante más de veinticinco años la música ha sido mi forma de entender el mundo. He compartido escenarios, grabaciones y proyectos con personas a las que admiro profundamente. Sin embargo, mientras todo eso ocurría, había canciones que seguían esperando.
No porque no estuvieran terminadas, sino porque todavía no existía el lugar adecuado para ellas.
Con el tiempo entendí que ese lugar no era otra banda ni otro proyecto colectivo. Tenía que construirlo yo mismo.
Así nació Iram Noir.
Más que un cambio de nombre o una nueva etapa, representa la necesidad de crear desde un espacio completamente personal. Un lugar donde cada canción pudiera existir sin más propósito que expresar aquello que durante años fui guardando: ideas, emociones, preguntas e historias que necesitaban encontrar a alguien dispuesto a escucharlas.
Cartas Negras es el primer resultado de ese camino. No lo considero un álbum, sino el primer capítulo de una obra más grande que concluirá a finales de este año con mi primer disco completo, dividido en tres etapas. Quise publicar la música de esta manera porque cada lanzamiento merece su propio tiempo para respirar y conectar con quienes la escuchan.

Las cinco canciones que conforman este EP recorren sonidos cercanos al trip-folk, dark-folk, dark-pop y rock alternativo. Pero, más allá de cualquier etiqueta, todas nacen de una misma intención: convertirse en “canciones espejo”.
Siempre he pensado que hay temas de los que hablamos muy poco. La salud mental, el desgaste emocional, la soledad, la empatía y el bienestar de quienes nos rodean suelen permanecer ocultos detrás de conversaciones superficiales. No escribí estas canciones para ofrecer respuestas ni para decirle a nadie cómo vivir; las escribí con la esperanza de que alguien pudiera reconocerse en ellas y sentirse acompañado, aunque fuera por unos minutos.
De ahí también surge el nombre “Cartas Negras”. No habla únicamente de oscuridad. Habla de esas cartas que nunca enviamos, de los pensamientos que solemos guardar y de las emociones que muchas veces preferimos callar. Creo que mirar hacia esos lugares también es una forma de sanar.
Todo este proyecto ha sido construido desde la autogestión. Cada canción, cada diseño, cada videoclip y cada lanzamiento representan horas de aprendizaje, prueba y error. No ha sido un proceso rápido, pero sí profundamente satisfactorio. Descubrí que crear un proyecto independiente también significa aprender a hacer de todo y disfrutar cada etapa del recorrido.
Como parte de este primer lanzamiento, “Amisombra” y “Lunalumbra” ya cuentan con videoclip, ampliando el universo visual que acompaña estas canciones. Para mí, la imagen y la música forman parte de una misma historia.
No sé exactamente hacia dónde me llevará Iram Noir. Tampoco creo que esa sea la pregunta más importante.
Lo que sí sé es que, después de tantos años haciendo música, encontré un espacio donde puedo compartir estas canciones tal como fueron concebidas: honestas, sin prisa y sin la necesidad de aparentar algo que no son.

Si alguna de ellas logra acompañar a alguien en un momento difícil, provocar una conversación pendiente o simplemente hacer que una persona se sienta menos sola, entonces todo este camino habrá valido la pena.
Porque, al final, “Cartas Negras” no habla solamente de mí.
Habla de todos esos pensamientos que alguna vez decidimos guardar... hasta que llegó el momento de dejarlos salir.