De pronto, se vale descansar de las grandes sagas y las megaproducciones, y echar una mirada al género romántico con historias sencillas, pero inesperadamente dramáticas, que además dejan un mensaje para reflexionar sobre las relaciones de pareja y el curso de la vida.

Bajo la dirección del realizador Emiliano Castro Vizcarra, un talentoso y perseverante cineasta originario de Mexicali, llega a las salas de cine mexicanas “Hasta el fin del mundo”, una historia diferente sobre el amor a través del tiempo, en la que la guapísima Aislinn Derbez y el galán Mauricio Ochmann vuelven a compartir la pantalla. Se trata de un drama romántico sobre amores imposibles y decisiones que llevan al límite a sus protagonistas. Cabe mencionar que esta es la ópera prima de Castro Vizcarra como director de largometrajes, y debuta por la puerta grande con una excelente historia y un sólido elenco.
La trama nos muestra lo que sucede cuando dos personas destinadas a estar juntas se reencuentran en las circunstancias más insospechadas. Manuel lleva una vida socialmente ejemplar: tiene un trabajo exitoso y está a punto de casarse con una mujer bella y bondadosa. Sin embargo, una llamada inesperada cambiará su destino, pues tendrá que viajar a Chihuahua, donde volverá a encontrarse con Esmeralda, la mujer que marcó su vida 15 años atrás.

Después de sobrevivir juntos a un accidente de tren, Manuel y Esmeralda se recuperan en tierras extranjeras y están convencidos de haber encontrado a su alma gemela. Víctimas de un país golpeado por el franquismo, periodo que marcó una de las etapas más polémicas de la historia política de España, ambos son separados de manera trágica. Sin embargo, 15 años después comprenderán, en apenas unas semanas, que ese tiempo no significa nada frente a un amor capaz de trascender los años. Manuel logrará redescubrirse a sí mismo a través del soplo de vida que, en ocasiones, otorga la muerte, reencontrando la pasión por vivir que había enterrado junto con sus sueños.
Además de los famosos protagonistas, destaca la actriz Melina Figueroa, quien da vida a Cynthia, la mujer con la que Manuel está a punto de casarse. Además de interpretar este personaje, también participó en la escritura de la historia. Completan el elenco Eduardo Santacruz, David Lora, Miguel Ángel Jiménez y Dani Pérez Prada.
Definitivamente existe un inevitable ingrediente de chisme de espectáculos al hablar de los protagonistas de esta película. Como la mayoría de sus seguidores ya sabe, la relación entre Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann fue ampliamente cubierta por la prensa desde sus inicios. Fue durante el rodaje de “A la mala” cuando la comedia romántica terminó por unirlos fuera del set. Se casaron en 2016 y, en 2018, anunciaron el nacimiento de su hija, Kailani. Sin embargo, en marzo de 2020 hicieron pública su separación.

Aunque ambos actores han sido muy abiertos respecto a los motivos de su ruptura y también sobre la relación cordial que mantienen, su reencuentro profesional en un proyecto cinematográfico resultó completamente sorpresivo. Incluso, la hija mayor de Eugenio Derbez tuvo que confirmar la noticia en sus redes sociales y desmentir que el póster de la película, que circulaba ampliamente en internet, hubiera sido creado con inteligencia artificial, como varios medios llegaron a especular.
Pero, dejando de lado sus vidas personales, la química entre ambos frente a la cámara es más que evidente. Además, los dos se mueven como peces en el agua dentro de este género. Mauricio Ochmann ya demostró en “Familia a la deriva”que es mucho más que un galán de cine: es un actor todoterreno, capaz de hacer reír, pero también de conmover. Por su parte, Aislinn Derbez cuenta con una amplia trayectoria dentro de la comedia y el romance.
Definitivamente, en términos de marketing, esta dupla generó una enorme publicidad mediática gratuita. Sin embargo, me gusta pensar que realmente fueron elegidos para sus respectivos papeles por ser los actores idóneos para dar vida a Esmeralda y Manuel, proyectando todas las emociones que vemos en pantalla. Se trata de una película orgánica que se disfruta conforme avanza la historia.

Cabe señalar que esta producción también sobresale por sus valores de producción, logrando aspectos que el cine mexicano tenía un poco olvidados —aunque, al parecer, no está confirmado si se trata de una coproducción con España—, como la importancia de filmar en locaciones reales, un elemento que aporta un enorme valor a cualquier narrativa. “Hasta el fin del mundo” fue rodada en diversas locaciones de Europa y permite apreciar escenarios como la estación de tren de Atocha, en Madrid, y el Hospital de Maudes. Todo ello, sumado a un cuidado diseño de producción que recrea con acierto las distintas épocas en las que transcurre la historia.
Este tipo de películas antes parecía reservado únicamente para el cine extranjero. Es una historia de amor entrañable que evita caer en los lugares comunes, que no apuesta por la violencia para atrapar al espectador, que presume talento mexicano, cuida los detalles de producción, nos permite olvidarnos por un momento de nuestros problemas —porque hay películas mexicanas que hacen justamente lo contrario— y, además, se da el lujo de dejar un mensaje.

Recomendable para los cinéfilos románticos, quienes encontrarán en esta película un requisito indispensable para disfrutar plenamente de una historia que conmueve. ¡Nos vemos en el cine!
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