Este estreno, dirigido y escrito por David Robert Mitchell, director de “Está detrás de ti”, llega con una premisa bastante peculiar: un tranquilo vecindario estadounidense de los años 80 es arrancado literalmente, como si fuera una rebanada de pastel, y trasladado, junto con sus casas, calles y habitantes, a un entorno prehistórico, sin dar una explicación inmediata al espectador.

Desde que se lanzó el primer tráiler de esta película, muchos cinéfilos pensaron que formaría parte del universo cinematográfico de “Cloverfield”, tanto por la trama que presentaba como por la participación de J. J. Abrams como uno de los productores. Sin embargo, la saga pertenece a otro estudio, así que podemos adelantar que por ahí no va la historia.
La propuesta se acerca más al estilo de la famosa serie de los años 70 “La dimensión desconocida”, que se hizo famosa por presentar historias con giros fantásticos y dramáticos, que muchas veces dejaban más preguntas que respuestas, pero que, de alguna manera, terminaban atrapando al espectador y dejándolo esperando el siguiente episodio. Ese es precisamente el tono que maneja esta película, al que se suman algunos elementos que recuerdan a “Parque Jurásico”.

Protagonizada por Anne Hathaway y Ewan McGregor, la película sigue a Denise y Greg Platt, una pareja que ya cargaba con suficientes problemas antes de que ocurriera este extraño fenómeno que incluye un viaje al pasado. Greg ha dejado atrás su trabajo en una compañía automotriz y ahora reparte pizzas para sobrevivir, mientras que su relación con Denise atraviesa esa etapa en la que hablar de una separación parece más sencillo que hablar de sentimientos.
Sus hijos, Brian y Audrey, completan una familia que, como muchas otras, intenta sobrevivir a sus propios problemas cotidianos. Solo que, en este caso, esos problemas ahora incluyen depredadores prehistóricos.

El elenco también incluye a Maisy Stella, protagonista de “Mi vida a los 17”, y Christian Convery, conocido por interpretar a Gus en la serie “Sweet Tooth”.
La trama navega entre el suspenso, el humor negro, el drama familiar, buenas dosis de terror, el desconcierto y una sensación constante de incomodidad. El espectador quiere respuestas, pero queda claro que el guion nunca tuvo demasiada intención de proporcionarlas.

Hay momentos que pueden rayar en lo absurdo, y es ahí donde llegan al rescate los protagonistas, ambos excelentes actores, quienes consiguen que la historia resulte creíble dentro de sus propias reglas. Anne Hathaway y Ewan McGregor ayudan a sostener el drama familiar, mientras que Maisy Stella y Christian Convery aportan la perspectiva adolescente a una historia donde crecer ya era complicado antes de que aparecieran dinosaurios y demás criaturas prehistóricas.
La calle Oak desaparece del lugar donde se encontraba y termina en un sitio completamente desconocido. El fenómeno no afecta únicamente a la familia Platt: las casas, los vecinos y parte de la calle son transportados junto con ellos.

Sin saber qué ocurrió ni dónde se encuentran, los habitantes comienzan a explorar su nuevo entorno. Pronto descubren que regresar a casa no será su única preocupación. Mientras buscan respuestas, la familia tendrá que mantenerse unida para sobrevivir.
La gran pregunta detrás de la historia consiste en descubrir qué provocó el fenómeno y dónde terminó realmente la calle Oak.

La película funciona mejor cuando utiliza la ciencia ficción como una especie de metáfora para hablar de la crisis familiar. Detrás de las situaciones absurdas y del misterio que rodea el desplazamiento del vecindario, encontramos a una pareja aburrida, con problemas económicos, sueños que no se cumplieron y una relación que parece estar llegando a su fin.
Hay un detalle, en particular, que no terminé de entender. Uno pensaría que, ante un escenario en el que tu vecindario acaba de aparecer en medio de la prehistoria, habría una estampida de personas intentando escapar en automóvil, corriendo por las calles y preguntando qué está pasando.

Pero no. La película tiene una curiosa relación con la población de su propio vecindario: parece que algunos habitantes simplemente decidieron desaparecer de la trama, presentando así otra pregunta sin respuesta.
Aunque la propuesta es muy buena, hay momentos que exigen cierta generosidad por parte del cinéfilo. Algunas situaciones resultan francamente inverosímiles y ciertas decisiones de los personajes hacen pensar que, ante una emergencia, quizá lo más peligroso no sean los dinosaurios, sino las decisiones humanas.

También es importante aclarar que la cinta no plantea una historia similar a “Jurassic Park”, donde los personajes llegan a un sitio construido alrededor de estas criaturas. Aquí ocurre lo contrario: los dinosaurios aparecen después de que un vecindario completo es llevado hasta un lugar que sus habitantes desconocen.
La familia es una parte fundamental de la película, ya que el conflicto no se limita a escapar de los dinosaurios. Los personajes también tendrán que lidiar con sus propios problemas mientras buscan una forma de sobrevivir y, al mismo tiempo, entender qué fue lo que sucedió.

En ese sentido, se trata de una película de ciencia ficción que utiliza un concepto gigantesco para hablar de problemas bastante humanos: dinero, frustración, familia, miedo, expectativas incumplidas y esa incómoda sensación de estar viviendo una vida que no salió exactamente como uno la había planeado.
Es recomendable para los cinéfilos que disfrutan la ciencia ficción extraña, los conceptos originales, el humor negro y las historias que dejan preguntas flotando en el aire.
¡Nos vemos en el cine!
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