
En Cría Cuervos, Carlos Saura plasma el recuerdo de una infancia atravesada por la pérdida, el silencio y la autoridad. Para Ana, protagonista de la película, los años que compartió con sus hermanas Irene y Maite estuvieron lejos de ser un periodo de inocencia. La muerte de sus padres tampoco acabó con aquello que las oprimía, ya que, desde a su juicio, las niñas pasaron de estar bajo una forma de autoridad a otra.
La película fue estrenada en 1976 y protagonizada por Ana Torrent y Geraldine Chaplin, relata a Ana, una niña de 8 años que vive con sus dos hermanas después del fallecimiento de sus padres. La historia presenta la memoria de Ana adulta, quien narra aquellos años y mezcla acontecimientos, recuerdos, fantasías y apariciones de su madre.
Desde su perspectiva, la niñez aparece como un periodo desolador. Primero están bajo la autoridad de su padre, Anselmo, un militar retirado cuya presencia dentro de la casa está marcada por la disciplina y el poder. Después de su muerte, y tras haber perdido también a su madre, Ana, Irene y Maite quedan bajo custodia de su tía Paulina y su abuela. El cambio modifica las figuras de autoridad que las rodean, pero no la estructura de poder en la que viven.
Aun cuando la muerte de ambos progenitores podría haber representado el inicio de una nueva etapa, para las niñas fue una manera de vivir una nueva imposición. La tía y la abuela establecen las reglas de la casa, mientras que Ana y sus hermanas tienen escaso margen para decidir sobre su vida o expresar abiertamente lo que sienten. El duelo queda subordinado a las obligaciones y normas de los adultos.
La tristeza existe, pero no encuentra un espacio libre para manifestarse. Las niñas atraviesan la pérdida de sus padres dentro de un ambiente en que hablar de determinados asuntos, cuestionar a los mayores o exteriorizar ciertos sentimientos parece estar limitado por las convenciones familiares.
La represión emocional es uno de los elementos importantes en el caso de Ana. La niña observa aquello que ocurre a su alrededor, a pesar de que muchas veces no puede confrontarlo directamente. Su imaginación es conformada en un terreno propio, un lugar donde puede recuperar a su madre, reconstruir hechos y fantasear con tener algún control sobre las personas que determinan su existencia.
Por eso, la capacidad de Ana para imaginar la muerte de quienes la rodean muestra una forma de rebelión infantil. En una vida en la que otros deciden por ella, imaginar que puede decidir quién vive y quién muere compone una forma de recuperar el poder.
El filme expone cómo las infancias pueden experimentar de manera compleja las situaciones cotidianas cuando los adultos no son sinceros con ellas y siquiera consideran que son capaces de percibir lo que sucede a su alrededor. Ana, Irene y Maite observan y escuchan conversaciones, cambios de comportamiento, conflictos y pérdidas que los mayores intentan excluirlas. Pese a que muchas veces no reciben explicaciones claras, eso no significa que sean ajenas a lo que sucede. Por el contrario, la falta de respuestas puede llevarlas crear sus propias interpretaciones con recuerdos, preguntas e imaginación. Saura detalla que ocultar una realidad a los niños no necesariamente evita que la distingan; puede hacer que la padezcan de forma más confusa y dolorosa.
El padre, la tía y la abuelo son diferentes manifestaciones de una misma jerarquía. Bajo la mirada de Ana, la sustitución de una figura adulta por otra no cambia sustancialmente su sensación de encierro.
Esta lectura familiar adquiere una dimensión política cuando se toma en cuenta el contexto en que Saura realizó la película. Cría Cuervos fue filmada durante los últimos meses de la dictadura de Francisco Franco. La casa es encarnada como un microcosmos de una sociedad caracterizada por el autoritarismo con una jerarquía clara, la obediencia es eje central del lugar y la libertad para cuestionar las decisiones de quienes tienen el poder es limitada.
La autoridad del padre, las normas impuestas por la tía y la presencia vigilante de la abuela demuestran la concepción del orden transmitida de una generación a otra. Por otro lado, las niñas tienen conciencia de que el poder existe. El sufrimiento de ellas no es haber perdido a sus padres, sino de encontrarse nuevamente sometidas a decisiones ajenas en un momento en que deberían estar procesando una pérdida.
La memoria de Ana adulta logra comprender que aquella sensación de encierro no desapareció con el paso del tiempo. Al recordar su infancia, asocia los espacios físicos de la casa con distintas formas de autoridad y el pasado sigue siendo un obstáculo en su presente.
La canción ¿Por qué te vas?, interpretada por Jeanette, refuerza la sensación de pérdida. Su tono melancólico acompaña una película en la que la muerte y la ausencia son elementos que habitan en la vida de las protagonistas.
Asimismo, el título Cría Cuervos, remite a un refrán que habla de las consecuencias que los adultos inculcan a los niños. En la cinta, esa relación adquiere un matiz al identificar cómo una generación educada bajo la autoridad, el miedo y la falta de autonomía puede terminar desarrollando sus propias formas de resistencia.
Ana no puede escapar físicamente de ese mundo en donde no puede llorar, preguntar, decidir y expresar con honestidad. Y es precisamente en esa imaginación donde la niña encuentra libertad que la realidad le niega.
La Crónica de Hoy 2026