Guadalajara

Casa fantasma: Clover Lawn

“Yo que usted ni preguntaba”, dice –con tono retador y queriendo infundir miedo- el ‘cuidacoches’ que trabaja sobre la calle Atenas, entre Libertad y la Paz, cuando se le pregunta por la casa Clover Lawn, o la casota de la esquina de enfrente, donde dicen que hay fantasmas.Aunque no ha visto nada extraño, y dice que no querer verlo “nunca”, ha escuchado tanto de la aparición de fantasmas, de los supuestos asesinatos que, variando personajes y épocas, ocurrieron a manos de un tío, padre, amante celoso, cura satánico o ser poseído por la ira o la envidia de saber que había gente con mejor fortuna que la que él vivía.Sabe que estas historias no son verdad, pero supone que los calandrieros  las cuentan a sus clientes durante los paseos en los que más de alguna persona toma fotos a la casa para llevarse un recuerdo y, de paso, tratar de captar algo sobrenatural.Lo único que conoce sobre la casa Clover Lawn, porque lo ha visto, es que esta finca de construcción estilo victoriana, que fue concluida en la década de 1900, actualmente es utilizada para muchos eventos sociales, aspecto que a él le deja buenos dividendos los fines de semana cuando es rentada o cuando se presentan algunos espectáculos navideños o del día de brujas.Aunque Clover Lawn –frase con la que se corona el ingreso principal- significa jardín de tréboles, no se logran observar muchos de estos a siempre vista, ni siquiera en sus extensos jardines en donde hay bodas y grandes fiestas.Sólo cuando se está dentro se facilita ver los que forman parte de los canceles y los vitrales, que en su mayoría están adornados por otras plantas pero que, característicamente, muchos de ellos son de color rojo.Otra elemento que genera más interés es su construcción a dos aguas cubiertos de tejas, lo que la hace aún más atractiva y diferente del contexto de las casas que están alrededor.Una función poco conocida que ha tenido la casa es la de set para muchos catálogos de ropa, zapatos y hasta prendas íntimas, por lo que es común que en algunos horarios de la mañana ingresen personas con luces, cámaras y ropa por la puesta lateral.“Mientras que no se salgan (los fantasmas) y sólo me dejen a las morras, por mi está chido. Yo mientras seguiré cuidando los carros”, recalcó el franelero que, por cierto, asegura lavar autos mejor que nadie.cg

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