Jueves por la mañana. La avenida López Mateos se encuentra atiborrada, como de costumbre. Las personas se apiñan en las paradas del transporte público: algunos revisan sus celulares, otros escuchan música y unos cuantos simplemente contemplan el paso constante de los automóviles mientras esperan su ruta. El ruido del tráfico se mezcla con conversaciones breves, el frenado de los camiones y la prisa de quienes intentan llegar a tiempo al trabajo o a la escuela.
Entre esa rutina diaria, la ciudad amaneció con una noticia que rápidamente comenzó a comentarse en las paradas: la tarifa del transporte público en Jalisco no subirá a 14 pesos. En cambio, se mantendrá en 11 pesos, mientras que para estudiantes el costo será de 5 pesos.
La diferencia tiene un impacto significativo en la economía cotidiana de miles de personas que dependen del transporte público para trasladarse todos los días.
En una parada cercana al cruce de López Mateos y Mariano Otero, Karla Torres, estudiante universitaria de 21 años, espera su camión rumbo al campus. Dice que la noticia la tomó por sorpresa, pero también con alivio.
“Yo tomo dos camiones para llegar a la escuela y otros dos para regresar. Si hubiera subido a 14 pesos serían 56 pesos diarios. Para un estudiante sí pesa bastante”, explica.
Karla cuenta que muchos de sus gastos dependen del dinero que recibe semanalmente para transporte y comida, por lo que el aumento habría implicado recortar otros gastos.
“A veces uno piensa que son solo tres pesos, pero cuando haces las cuentas a la semana o al mes, sí se siente. Con los 5 pesos para estudiantes cambia muchísimo”, dice.
Luis Ramírez, empleado de una tienda de ropa en el centro de la ciudad, coincide en que el anuncio fue bien recibido entre quienes dependen del transporte público para ir a trabajar.
Luis vive en Tlajomulco y cada día toma tres rutas distintas para llegar a su empleo.
“Si subía a 14 pesos, serían más de 80 pesos diarios solo en transporte. Al final del mes es bastante dinero. Que se quede en 11 ayuda, porque todo lo demás ya está caro: la comida, la renta, todo”, comenta mientras observa el tráfico avanzar lentamente por la avenida.
Para él, el transporte público representa uno de los gastos fijos más importantes del mes.
“Hay gente que no lo nota porque usa carro, pero para los que usamos camión todos los días sí es un gasto fuerte. Cualquier aumento se resiente”, añade.
En otra parada, María Hernández, trabajadora doméstica de 47 años, espera la ruta que la llevará a la casa donde trabaja. Ella toma dos camiones cada día y asegura que el aumento habría complicado su economía familiar.
“Uno a veces piensa que son solo tres pesos, pero cuando tomas varios camiones sí se nota. Ese dinero se puede usar para comida o para otras cosas de la casa”, explica.
María dice que en su caso el gasto en transporte representa una parte importante de su ingreso semanal.
“Hay días en que uno ya viene justo con el dinero. Si sube el camión, todo se complica más”, señala.
Entre quienes esperaban su ruta también estaba Diego Sánchez, estudiante de preparatoria, quien considera que mantener la tarifa diferenciada para estudiantes es clave para muchos jóvenes.
La escena se repite en distintas paradas a lo largo de la ciudad: filas largas, mochilas, uniformes, mochilas de trabajo y conversaciones rápidas sobre la noticia del día. Para quienes utilizan el transporte público como parte de su rutina diaria, el costo del pasaje no es un detalle menor, sino una variable que impacta directamente en su economía.
En un contexto donde otros gastos cotidianos continúan aumentando, mantener la tarifa en 11 pesos ha sido interpretado por muchos usuarios como un respiro.
Porque, al final del día, para quienes deben tomar dos, tres o incluso cuatro camiones diarios, esos tres pesos de diferencia no son solo una cifra: pueden representar la posibilidad de ajustar —o no— el gasto del día.