
Leer también puede ser como tomar al toro de la realidad por los cuernos y arriesgarnos a ser destrozados, aunque luego, si bien nos va, reconstruidos por la voluntad de perdurar que nos hace seguir existiendo y no sólo para la nada.
Con toda la mala leche del mundo habrá quien diga que hay demasiados escritores en el mundo, estoy en contra de esa afirmación, los escritores no sobran, al contrario, el escritor Argentino César Aira en su ensayo: “Sobre el Arte Contemporáneo” se extiende a este respecto de manera brillante, inicia mencionando la importancia inconmensurable de la obra de Duchamp y sus formas de hacer Arte.
Asimismo Aira realizó una extrapolación del concepto de economía conocido como Ley de rendimientos decrecientes, al área de la Física (aquí la cita textual): “El fenómeno en cuestión es el siguiente: “Ley de los Rendimientos Decrecientes, de la que he escrito más de una vez.
Me cito: «Si tenemos un resorte metálico de un metro de extensión con una punta apoyada en el suelo, con una pesa de un kilo puesta en la otra punta el resorte baja noventa centímetros, y queda midiendo apenas diez centímetros de alto. Para hacerlo bajar más, se necesita una pesa de cien kilos, que lo hará descender nueve centímetros. Para hacerlo bajar todavía una fracción más de ese centímetro restante, se necesitaría una pesa de varias toneladas…”
Si Duchamp funge como el resorte metálico en cuestión, ello explicaría por qué actualmente, escribir bien o mal (haciendo a un lado quién y por qué haga esta valoración) deja de tener sentido en el área de la literatura, pero esto, Aira lo dice mejor: “Todo debe estar permitido para que lo que surja de ese todo tenga el valor liberador que deberíamos reclamarle al arte.”
Este ensayo se encuentra libremente en internet, para mí fue prácticamente imposible no desear reproducir todo el texto, pero me privaré de ello para que el lector lo disfrute a plenitud.
Ya sea que se esté de acuerdo o no con las afirmaciones del escritor argentino, espero haber sembrado la semilla de la curiosidad en el lector de estas líneas.
