Jalisco

Fuimos todos pero no todos fuimos privados de la libertad, no todos tenemos heridas recientes. Ello no impidió que nos mirásemos en el rostro distraído del joven elegido en el peor momento y llevado al instante tras el muro transparente.

Spirtual urgente: Miradas

La identidad como espejismo también podría explicar el síndrome del impostor, porque temer no ser suficiente es creer en uno como en un espejismo a punto de disolverse porque no se han tenido los arrestos necesarios.

Pienso en ése que creemos ser y cómo nos preocupamos por arroparlo debidamente, como si pasar demasiado frío fuera a deformar sus facciones y por tanto su personalidad.

¿Y si el que creemos que es otro, sí es otro? Sí queríamos que se supiera, los más recalcitrantes (o lo contrario), prefirieron quedarse a buen resguardo, ya preveían la crueldad, ¿alejarse de la crueldad puede llamarse cobardía?

Fuimos todos pero no todos fuimos privados de la libertad, no todos tenemos heridas recientes. Ello no impidió que nos mirásemos en el rostro distraído del joven elegido en el peor momento y llevado al instante tras el muro transparente.

Lo vimos, porque ahora tenemos amigos que nos prestan su mirada y hubo tantas que es imposible no saber de qué lado está la inocencia.

No fue espejismo, su identidad quedó fijada en los hechos que todos vimos, incluso los que no tuvieron problemas para respirar o para ver, luego del hecho innegable.

Repartiríamos prudencia si ello fuera útil; lo que sí lo es y también nos fue dado ver en abundancia, es la generosidad de quienes se atrevieron a caminar por las calles, ésas precisamente, esa mañana, luego tarde, en la que la indignación tuvo más razones, como si más necesitara.

En lugar de la foto de la autora se incluye un recuadro negro por los recientes hechos en Guadalajara

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