Jalisco

A ver mi Poli, clarito y al punto

Pepe Grillo Jalisco

A ver mi Poli, clarito y al punto

Piensa este Grillo que alguna vez vistió, orgullosamente, un uniforme policial: en ocasiones las explicaciones deberían ser más claras, no apegarse tanto al librito.

Ese pensamiento cruzó por la mente grillezca mientras escuchaba al secretario de Seguridad, Juan Pablo Hernández, hablar sobre lo ocurrido el día de la primera manifestación por el agua sucia en la ciudad.

Ya el propio gobernador dijo que hubo excesos y que era injustificado (y paradójico, agrega este Grillo) que lanzaran chorros de agua a los manifestantes.

Sin dejar de ser un mando que goce de la confianza de sus elementos operativos, el jefe de policía debería poder hablar más libremente sobre qué es necesario para evitar esas escenas.

Al final, miles y miles se manifestaron pacíficamente, mientras que un grupo de desorientados violentos (¿20, acaso 40?) representó un riesgo, antes que nada, para la ciudadanía.

¿Por qué una policía que se supone entre las mejores del país no pudo afrontar este reto?

¿Preparación? ¿Idoneidad del personal? ¿Proximidad cotidiana para acercar más a la corporación y que la propia ciudadanía los cobije cuando sea necesario?

¿Qué hacer para evitar una repetición, además de las sanciones a los elementos que abusaron de su poder ese día?

Agua que no corre por mi casa

Y en cuanto a la comparecencia del titular de Protección Civil y Bomberos ante los diputados locales en el Congreso, también hay que señalar que las pocas palabras y el guion ensayado no sirven de mucho.

Volvió una y otra vez a la misma explicación: que el agua lanzada contra manifestantes fue para atender la presencia de gases lacrimógenos, polvos y posibles explosivos.

Más dudas que certezas otra vez.

Lo que sigue sin aclararse es quién ordenó utilizar los chorros de agua contra los manifestantes el 11 de octubre en la megaprotesta por el agua sucia.

Porque para echar agua hubo instrucciones, pero para señalar al responsable parece que todos se quedaron secos.

Los mexicanos en EU

Este Grillo que como todo mexicano tiene más de un pariente allende la frontera, se congratula por la copiosa votación con la que se manifestaron las huestes latinas en el vecino país del norte, en la que además del baile que los demócratas le pusieron a los republicanos y que hicieron que Donald Trump se hiciera como que la virgen le habla y mejor se pusiera a presumir su salón de ídem (o sea de baile, pues) en la Casa Blanca, posicionaron a candidatos descendientes de migrantes en altos cargos de esa nación.

Uno de ellos es Xavier Becerra, quien resultó elegido en la jornada del súper martes como gobernador de California. Y sí, se trata de alguien por cuyas venas fluye sangre connacional, quien ya fungió como secretario de Salud y Servicios Humanos, de 2021 a 2025, en la administración del presidente Joe Biden, y como miembro de la Cámara de Representantes de 1993 a 2017.

Por cierto, el Grillo tiene muy presente que este integrante del Partido Demócrata es hijo de una inmigrante tapatía y que fue el mismísimo que en junio de 2019, como titular de la Fiscalía de California le echó el guante al llamado “Apóstol de Jesucristo” Naasón Joaquín García, a quien no le quedó de otra que declararse culpable de los cargos de abuso sexual a menores de edad que con su dedo flamígero le imputó el entonces fiscal Becerra.

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